FICHA TÉCNICA



Título obra Fuenteovejuna

Autoría Lope de Vega

Notas de autoría Luisa Josefina Hernández / adaptación

Dirección Jorge Galván

Elenco Cristela Guajardo, Felio Eliel, Alfonso Meza, Armando Luján

Escenografía David Antón

Productores Antonio Arce

Referencia Rafael Solana, “Teatro. [Extraño interludiode Eugenio O´Neill, dirige Xavier Rojas]”, en Siempre!, 10 junio 1964.




Título obra Extraño interludio

Autoría Eugenio O’Neill

Dirección Xavier Rojas

Elenco Carmen Montejo, Benedico, Carlos Monden, Ángel Merino, Alfonso Torres, Carlos Bracho, Gloria García, Aurora Moral, Rodolfo Magaña

Referencia Rafael Solana, “Teatro. [Extraño interludiode Eugenio O´Neill, dirige Xavier Rojas]”, en Siempre!, 10 junio 1964.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Siempre!   |   10 de junio 1964

Columna Teatro

Extraño interludio de Eugenio O´Neill, dirige Xavier Rojas

Rafael Solana

A un viajero que pasara por México y quisiera conocer lo que en materia teatral aquí se está haciendo, pero no dispusiera para ello sino de una sola noche, sin vacilar le recomendaríamos que la destinara a conocer el espectáculo que actualmente presenta el teatro del Granero, bajo la dirección de Xavier Rojas; se llevaría la impresión de que en nuestra capital se hace teatro tan bueno como en cualquier otra ciudad del mundo.

Extraño interludio es de seguro no solamente lo mejor que hay por el momento en los escenarios metropolitanos, sino lo más notable de lo que va del año. Produce la mayor satisfacción, arranca los más espontáneos aplausos.

Cuando supimos que se proponía ese laureado director galvanizar esa momia literaria, temimos que se tratase de un desacierto; recordábamos Strange interlude como una obra larga, enfadosa, latosa, y creíamos que ya hoy se oiría anticuada; por otra parte, para los actores está erizada de peligros; no fue un éxito cuando la llevaron a la pantalla, hace un siglo, artistas tan famosos entonces, desconocidos ya de la actual generación, como Norma Shearer y Leslie Howard; el interés que podría tener para el público mexicano, pensábamos, estribaría solamente en que allí se descubriría la fuente de algunas obras muy famosas de Rodolfo Usigli, particularmente de El niño y la niebla (aunque también otras piezas de este autor tienen locos, si no tan ilustres como la de Corona de sombras, tan patéticos como el de Otra primavera); pero tenemos que proclamar que nos equivocamos de medio a medio; Xavier Rojas ha hecho una labor de tal mérito, que hace parecer la obra de O´Neill muchísimo mejor de lo que nos había parecido nunca; en realidad diremos que la descubrimos ahora, que no la conocíamos, de la versiones anteriores: Rojas ha hecho resaltar sus valores, con una poda enérgica ha soslayado sus pesadeces, la hace resplandecer, le da un extraordinario relieve. Nos ha parecido una gran obra; y no pensábamos eso antes, cuando la conocimos; es indudable que un director puede hundir, o, al revés, abrillantar una pieza, que, aunque tenga valores intrínsecos, sólo los pone de manifiesto mediante el talento de quien la dirige; en este sentido, la labor de Rojas en esta ocasión nos parece notabilísima.

Pero también en otro sentido; además de dar interés, unidad, tono, a la pieza, consiguió Xavier un tan parejo rendimiento de los actores, no todos igualmente célebres ni preparados, que la mano directorial se transparenta; que estén eminentes la Montejo, o Benedico, que tantas veces antes lo han estado, podría no sorprendernos; que lo estén también otros artistas a quienes antes hemos visto en otras piezas muy flojos, y hasta algunos casi por completo, o por completo nuevos, eso ya nos llama la atención, y nos hace reclamar que en los finales de cada representación, al lado de los artistas, aparezca siempre el director, porque es, como ellos, tal vez más que ellos, un absoluto triunfador de esta obra.

No, no nos parece anticuado en ningún momento el tono de la pieza; sentimos su dramatismo, se nos impone su fuerza, nos sobrecogen algunas situaciones y admiramos el trazo de los caracteres, todo hasta el grado del afirmar, como antes nunca lo habíamos hecho, que se trata de una obra espléndida.

En cuanto a los artistas ¡que maestría! Ahora sí que tendrían que darle a Carmen Montejo el premio a la mejor actriz del año, y no van a poder los críticos, porque no tienen reelecciones, y ya se lo dieron el año pasado, por un trabajo que parece de relumbrón, comparado con el actual. Una sola mirada de Carmen Montejo, en el tercer cuadro del tercer acto (para que no se la pierdan les recomendamos no aceptar butacas del lado norte del teatro) vale más que toda su actuación de borracha en ¿Quién teme a Virginia Woolf?; Carmen aceptó trajes y peinados de una época nada favorecedora, y su personaje tiene mil matices, todos ellos intensamente dramáticos. No diremos nada nuevo si asentamos que Carmen es una actriz estupenda; pero, como todas las actrices, habrá tenido en su carrera altas y bajas; este papel de Nina en la obra de O´Neill puede considerarse como uno de los puntos más altos, como una de las actuaciones más memorables y más emocionantes.

En cuanto a Benedico, también él ha brillado en borrachos, y sabe lo que es ganar esas palmas; ahora tiene un papel muy peligroso, resbaladizo, delicado; y le da tal verismo, tal finura, tal transparencia, alcanza en su versión una tan notable profundidad, que conmueve y convence; logra, con acierto admirable, un equilibrio asombroso entre el patetismo y la comicidad, entre la tragedia y la ridiculez; le hemos visto actuaciones más resonantes, más clamorosas; ninguna tan matizada ni tan honda.

A Carlos Monden lo habíamos aplaudido ya como un magnífico comodín, en el teatro Fábregas, donde sorteó los más diferentes papeles siempre con soltura, con prestancia; pero esta vez ha tenido un papel estelar, y ha dado toda su medida; tiene un desempeño meritísimo. Y otro tanto puede decirse de Ángel Merino, actor que empezó tan flojamente, y a quien hasta como cantante hemos visto en Marina o en alguna otra cosa; nada deja qué desear esta vez en su papel, con el que se apodera de la simpatía del público. También Alfonso Torres ha sido un actor que ha hecho de todo, y ahora está impecable; formidable también Carlos Bracho, que en ese mismo teatro ha hecho ya antes algo; muy bien (pero quizá pudo estar más intensa) Gloria García; suficiente Aurora Moral, en un papel muy sencillo; y excelente de toda excelencia el niño Rodolfo Magaña, que se posesiona de su personaje y lo vive.

¿Ningún defecto, después de señalar todo este cúmulo de perfecciones? Bueno... quizá la escenografía es pobre(1) (al final es una familia de millonarios) y... nos gustaría que, ya que pasan tantos años, alguna vez se cambiaran de zapatos los actores principales, que llevan el mismo par a lo largo de toda su accidentada vida.

Con Fuenteovejuna de Lope de Vega en adaptación de Luisa Josefina Hernández se inauguró la segunda carpa del INBA

En cumplimiento de un ofrecimiento que hace tiempo hizo, el Instituto de Bellas Artes ha inaugurado ya la segunda de cuatro grandes carpas que destinará a la difusión del teatro en las ciudades que no tienen lugares adecuados para ese espectáculo, y a precios al alcance del pueblo. La primera de esas carpas, según hizo notar don Celestino Gorostiza el inaugurar la segunda(2), ha tenido un éxito tan grande, que en siete meses sólo ha podido visitar cuatro estados (el de Jalisco, el de Nayarit, el de Sinaloa y el de Sonora, al que acaba de llegar), pues en todas partes es retenida por largas semanas, por meses; esa compañía lleva solamente obras de autores nacionales contemporáneos.

La segunda carpa llevará el teatro clásico a toda la república. Debutó con Fuenteovejuna, recortada por doña Luisa Josefina Hernández, que dejó algunas escenas convertidas en epigramas. David Antón obtuvo varias escenografías excelentes, tan sencillas como bellas; Jorge Galván dirigió con acierto, y Antonio Arce reunió una producción digna del mayor elogio.

Aligerada por la señora Hernández, la obra resulta perfectamente entretenida para el público sencillo, que tal vez no habría podido apreciar la belleza de algunas tiradas de versos, pero que se interesa muy vivamente por la acción, que es en esta pieza cinematográfica. Al triunfo, que podemos calificar de grande, que Fuenteovejuna obtuvo, colaboraron en buena medida algunos artistas; en primer lugar, Cristela Guajardo, que en una escena que hace poco le fue vista a la Guilmain, nada menos, provocó emoción, y arrancó ovaciones entusiastas; también nos parecieron excelentes Felio Eliel, Alfonso Meza, y, en un papel cómico que la gente agradece mucho, Armando Luján; los demás, unos están mejor que otros, pero todos cumplen con honor, y dan calidad al espectáculo.


Notas

1. Diseñada por Jorge Contreras. Xavier Rojas medio siglo en la escena. p. 155.
2. El 21 de mayo. Estaba ubicado en Héroes Ferrocarrileros Nº3 esquina con Buenavista. P de m. Biblioteca de las Artes.