FICHA TÉCNICA



Título obra Muchacha de campo

Autoría Clifford Odets

Dirección Dimitrios Sarrás

Elenco Miguel Córcega, Bárbara Gil, Sergio de Bustamante, Alberto Galán

Espacios teatrales Teatro Ofelia

Productores Miguel Córcega y Bárbara Gil

Referencia Rafael Solana, “Teatro. [Con Muchacha de campo de Clifford Odets, Miguel Córcega y Bárbara Gil debutan como empresarios teatrales]”, en Siempre!, 7 febrero 1962.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Siempre!   |   7 de febrero de 1962

Columna Teatro

Con Muchacha de campo de Clifford Odets, Miguel Córcega y Bárbara Gil debutan como empresarios teatrales

Rafael Solana

Cuando hagan el balance de su carrera teatral, dentro de algunos años, Bárbara Gil y Miguel Córcega tendrán que reconocer lo mucho que deben a Enrique Rambal, bajo cuya égida trabajaron por largo tiempo; habrán aprendido allí profesionalismo, amor al trabajo, dedicación, se habrán perfeccionado en muchos trucos; ahora salen a la palestra solos, estelares, y si tienen fuertes alas para volar, si se les ve, a los dos, dueños de su oficio perfectamente preparados para él, deberá eso en parte atribuirse al tiempo que pasaron, como los pintores del Renacimiento, en el taller de un maestro, o como los toreros del siglo XIX, en la cuadrilla de un espada del cartel.

Conocimos a Córcega actor niño, en 1948, en tiempos de aquel Sueño de una noche de verano inolvidable; a Bárbara, mucho después, como figuranta del cine nacional, “starlett”, como dicen los especialistas. De entonces para acá, ¡cuánto han mejorado, cuánto se han enriquecido ambos, dedicando su vida al teatro, y constantemente ascendiendo y perfeccionándose en esa carrera que claramente se mira que no es para ellos unos modus vivendi, sino el sentido de su vida!

Ahora Miguel y Bárbara se han independizado, han abandonado a Rambal, en cuya compañía nunca habrían podido pasar de banderilleros, y encabezan una compañía propia con una obra en la que encontramos lucimiento estelar para ambos; es Muchacha de campo, de Clifford Odets,(1) una pieza un poquito pasada de moda, de ambiente de gente de teatro, y con un personaje central dipsómano, lo que siempre se presta para que brillen los artistas (borrachos, locos, ciegos o drogadictos, son la delicia de los actores y de las actrices). Córcega hace el papel central, para el que todavía no tiene edad, y es como si pasara con mención honorífica un examen. Está formidable. Pero, para nuestro gusto, quien verdaderamente alcanza la excelencia suprema es Bárbara, en un papel difícil, introvertido, de matices sutiles, sin grandes y aparatosos asideros, más para hecho con el corazón y entonaciones. Miguel está magnífico en un papel agradecido y vistoso; pero ella está soberbia en uno dificilísimo, casi gris, neutro, y en el que sólo quien tenga una enorme sensibilidad y una maravillosa capacidad de proyección podría alcanzar el triunfo, a nuestro juicio verdaderamente notable, que Bárbara Gil alcanza.

Hay otro papel importante en la comedia, y lo encargaron a Sergio de Bustamante, que es un joven actor que ya probó sus grandes capacidades; pero nos ha parecido que esta vez no triunfa Sergio como otras; está excesivo; a veces grita o se mueve por demás, y en otras abusa de algunos tics, que ha copiado a Marlon Brando (sigue siendo ese modelo su obsesión), y que no son en teatro necesarios; le habría bastado con decir las líneas de su texto lo mejor que sepa, sin recurrir a esos gestos de quien no encuentra palabras (pero ya las encontró el autor) y aprieta los ojos y se estremece en temblorines a cada momento, venga o no al caso.

Alberto Galán, no creyó necesario, para caracterizar a un productor, sino estar en todo momento mordiendo un puro apagado, como hay quienes creen que para caracterizar a un policía basta con ponerse una gabardina, para hacer un ganster, echarse sobre las cejas el sombrero, o mascar chicle para representar a una prostituta. Pocos artistas más, de menor renombre, completan el breve reparto.

Dimitrios Sarrás, el director, movió bien a su gente, en el estrecho espacio, pero la hizo gritar demasiado y no puso coto a los apretujones de ojos de Bustamante. En materia de escenografía no era mucho lo que podía pedirse; sólo que los cambios fueran más rápidos, con objeto de hacer menos prolongada la duración del espectáculo.


Notas

1. Que debutó el 20 de enero en el teatro Ofelia. P. de m. A: Biblioteca de las Artes.