FICHA TÉCNICA



Título obra Don Quijote

Notas de autoría Miguel de Cervantes Saavedra / autor de la novela homónima; Salvador Novo / adaptación teatral

Grupos y compañías Teatro Español de América

Notas de grupos y compañías Cipriano Rivas Cherif / director

Notas Texto de presentación del programa de la Compañía de Teatro Español de América, leído por su director en un evento

Referencia Armando de Maria y Campos, “Lo que se propone hacer en México el Teatro Español de América que esta noche se presenta en Bellas Artes”, en Novedades, 23 noviembre 1947.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Lo que se propone hacer en México el Teatro Español de América que esta noche se presenta en Bellas Artes

Armando de Maria y Campos

Con el patrocinio honorífico de la Unión de Intelectuales Españoles, esta noche se presenta en el Teatro de Bellas Artes de la ciudad de México, el Teatro Español de América, compañía fundada y dirigida por Cipriano Rivas Cherif, en función dedicada a los delegados a la Unesco, que anoche fueron agasajados por el gobierno mexicano con una representación de la adaptación teatral que Salvador Novo hizo de la novela de Cervantes Don Quijote. Rivas Cherif ofreció a los delegados de la Unesco las primicias de la temporada que el viernes 28 iniciará en el teatro Fábregas con la reposición de la comedia famosa de don Pedro Calderón de la Barca La vida es sueño, nuevamente refundida en cinco actos, del texto auténtico, por el propio Rivas Cherif.

Para presentar a su compañía, formada por los elementos artísticos que en México pudo encontrar, además de alguno que le acompaña desde España, Cipriano ofreció un cocktail el viernes por la noche, con la asistencia en pleno de la Colonia Española exiliada –y aún algunos de la antigua residente–, con el embajador D'Olwer, astros y asteroides del cine más o menos nacional, algunos actores de teatro y pocos periodistas. Al final Rivas Cherif se encaramó en una silla y leyó unas jugosas cuartillas explicando su programa como director del Teatro Español de América. Muy interesantes. Tuvo la gentileza de proporcionármelas. Son estas:

"El Teatro Español de América quiere ser una verdadera Compañía. En toda la acepción de la palabra. Los compañeros que aceptan mi dirección saben que ésta se funda en una mutua disciplina que la amistad impone. "Nada español nos es ajeno", podemos y queremos decir, parodiando a Napoleón, de cuyo imperio, por cierto, queda el Teatro de la Comedia Francesa. "Nada español nos es ajeno", y de lo español, lo americano nos importa muy principalmente, aquí en México sobre todo. El Teatro Español de América aspira a ser en la gran república universal de las letras y las artes, la expresión cabal del sentimiento hispánico, repartido en tantas culturas cuantos climas y suelos hay en la variedad de sus accidentes; pero concreto en la lengua común".

"El teatro es la manifestación artística más elevada en el progreso de la civilización humana: Sófocles, Shakespeare, Calderón, Molière, Schiller e Ibsen son hitos del mundo. Florencio Sánchez su epígono en el mundo nuevo. Nada quitó a los griegos la invención de la imprenta, con difundirlos traducidos; nada puede quitar a la presencia real del cuerpo humano en la escena, la sombría divulgación del drama y la comedia en la pantalla cinematográfica. De que el cine es arte y arte teatral, teatro fotografiado, ¿a quién cabe duda? Pruebas tenemos a diario de que el simple documento veraz no le basta al espectador ávido de la película con argumento, es decir, en que la invención y la fantasía crean una realidad tan viva como la que en la pantalla se espeja no más. No habrá, pues, buen cine hablado en español, mientras no se restaure el teatro castellano en toda su dignidad. Hay que empezar por el principio –en la tremenda ruina de Europa– y hacer escuela en las playas y las altiplanicies del Nuevo Mundo, los que llegamos de arribada más o menos forzosa.

"La Compañía del Teatro Español de América se constituye en el cultivo del gran repertorio propio. Los clásicos y los modernos extranjeros a nuestro idioma serán traducidos en nuestras interpretaciones, en tanto que signifiquen una aportación inequívoca a la expresión del sentimiento humano, o una novedad del tiempo en que vivimos. He aquí los primeros títulos de que escogeremos el programa de la temporada, que inauguraremos en el Palacio de Bellas Artes con la función del domingo próximo (hoy), dedicada a la Unesco y con el patronato honorífico de la Unión de Intelectuales españoles, pero que tendrá su sede propia en el teatro Fábregas, prestado a tal intento con cierta gracia de colaborador por su propietario don Ricardo Toledo: La Celestina, La vida es sueño de Calderón; Hamlet de Shakespeare; Los intereses creados y Espejo de grandes de Benavente, "a propósito", este último escrito a mi intención y para mis escolares de estos años pasados en el Teatro Escuela de Arte de la Colonia Penitenciaria del Dueso (Santander, España), donde fue mi mejor discípulo el que luego mi primer actor en el Cómico, de Madrid, ha vertido en mi Compañía personal a fundar conmigo este Teatro Español de América en la ciudad de México. Daremos El escándalo, adaptado de la novela de Alarcón, y Pepita Jiménez de la no menos famosa de Valera, y dos comedias más: La costumbre ya probada en Madrid, y Qué quiere decir breve, Esquina peligrosa de Priestley; El mito de don Juan, antología escénica de textos de Tirso, Molière, Zorrilla, Espronceda, Bernard Shaw, con ilustraciones musicales de Mozart, para el centenario de Tirso de Molina y La vida profunda de San Francisco de Gheón, con música en escena del P. José Antonio de San Sebastián; De lo vivo a lo pintado, comedia de Luca de Tena, en conmemoración del estreno del Tenorio, y cuando menos, una primicia de autor mexicano y otra de compatriota residente en estas Españas de América. Más que prometer al público me prometo a mí mismo la Ifigenia cruel de Alfonso Reyes, nombre en quien lo mexicano y lo español se funden en una sola hombría.

"Primeros actores de esta compañía son Amparo Morrillo y Miguel Maciá, que vocados al teatro de pura afición, profesan ahora en él con renovado voto. Con ellos, Amparo Fernández Villegas, cuyo nombre ilustra veinticuatro años de la escuela española dando réplica al gran Francisco Morano; Carmen Salas, asomada apenas al mundo teatral; Francisco de Valera, mi discípulo que fue en la iniciación del Teatro Escuela de Arte en el Madrid del 30 al 36; Martínez de Hoyos, joven actor mexicano procedente de las mejores enseñanzas experimentales; Salvador Bartolozzi, expertísimo decorador, Juan Soriano, que se revela fastuoso en esta su primera salida de escenógrafo profesional al mundo nuevo de Fontanals y al novísimo –y tan antiguo– de Miguel Prieto; última y primerísima mi colaboradora en los primeros ensayos teatrales de ha más de cinco lustros; la escritora y actriz Magda Donato, secretaria general del Teatro Español de América, formamos el núcleo de esta empresa suigéneris. Contamos desde luego con la colaboración excepcional y atemperada a las circunstancias de cada caso, de artistas como Dalia Íñiguez y Eduardo Casado, que con nosotros rompen marcha; Armando Calvo y los elementos que con él aporte para la mejor interpretación del Escándalo, dramatizado por Paulino Macip; Andrea Palma, Isabela Corona, Julián Soler y espero que Julieta Palavicini, tan amorosamente retraída en la aventura de su hogar; aguardo, luego, la ocasión de que mi antiguo y gran amigo Alfredo Gómez de la Vega, Fernando Soler, Sagra del Río, así como María Tereza Montoya, y cuantos de Esperanza Iris a Medel continúan la tradición de los géneros chicos que tienen en las carpas mexicanas la expresión más genuina y en Mario Moreno, su más típico, me deparen alguna vez el alternar, debidamente considerados, en mi compañía, donde la segura inquietud de una Pituka de Foronda, la empeñada afición de Pin Crespo, el exotismo peculiar de Pita Amor, hallarán un ambiente templado en la inveterada maestría de Prudencia Grifell y de Ernesto Vilches. En cuanto a doña Virginia Fábregas, a cuyo nombre glorioso se acoge el Teatro Español de América, huésped del coliseo a ella dedicado y que su efigie preside, sólo me cumple ofrecerme a su servicio, que es el del arte escénico, tan dignamente continuado en la segunda generación de su dinastía matriarcal.

"A los autores y a los críticos no me limito a pedirles la consabida benevolencia. Solicito de vosotros el entusiasmo comunicativo, el abandono a la complacencia y el olvido a esa reserva circunspecta que deja para la añoranza del pasado, lo que el gusto ha de disfrutar en el goce actual. ¡Cuántos no me recuerdan mis campañas de un tiempo con Margarita Xirgu, que entonces nos regateaban circunspectos el aplauso decidido y sin cicatería, so capa de estímulo!

"¡Yo os prometo traer a Margarita Xirgu y Lola Membrives, pongo por carteles de sempiterno desafío, y que sus nombres, incluidos en esta Compañía Nacional del Teatro Español, si suenan más, lejos de menoscabar realcen con su luz la de estas estrellas que hoy me atrevo a anunciar con la fe mágica del astrólogo impenitente, a los catadores de astros nuevos en un cielo científicamente exacto. Ayudadme, pues, escritores y artistas, y sobre todo, vosotros, los que diariamente esgrimís la pluma en los periódicos diarios, ayudadme con alegría en el interés común de esta obra, siempre nueva, de levantar el telón, no ya de levantar el gran teatro del mundo del simple escenario cotidiano en que "nos recreamos" –a imagen y semejanza del Autor Divino– para purgar nuestra vida, en la representación de nuestras pasiones."