FICHA TÉCNICA



Título obra Luna de miel... para diez

Autoría Felipe Santander

Dirección Fernando Wagner

Elenco Sergio de Bustamante, Héctor Gómez, Felipe Santander, Carlos Becerril, Joaquín Roche, Manolita Saval, Bárbara Gil

Espacios teatrales Teatro Virginia Fábregas

Referencia Rafael Solana, “Teatro. [Luna de miel... para diez de Felipe Santander, dirige Fernando Wagner]”, en Siempre!, 20 enero 1960.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Siempre!   |   20 de enero de 1960

Columna Teatro

Luna de miel... para diez de Felipe Santander, dirige Fernando Wagner

Rafael Solana

Se han dividido los críticos al juzgar la primeriza obra de Felipe Santander Luna de miel... para diez;(1) unos han subrayado en sus notas la fragilidad del argumento, la intrascendencia y la falta de novedad de las situaciones y la vacuidad del diálogo, y otros hacen de esos mismos defectos virtudes al hablar de gracia, de ligereza, de buen humor, de sencillez, de amabilidad... Todo depende del humor de los críticos; muchos de ellos, que esperan ver sus obras puestas pronto por la misma empresa, elogian el plan de trabajo de la Unión de Autores que consiste en dar a conocer comediógrafos nuevos; algunos se equivocan al creer que la Unión está presentando lo mejor de la producción de los autores mexicanos, y se ponen las manos en la cabeza preguntándose con espanto cómo será lo demás. La verdad de las cosas es que la Unión juzga que las mejores obras, las de los autores más experimentados y conocidos, ya no necesitan de ser lanzadas en estas temporadas, sino solicitadas por empresas comerciales para otras; las obras que se escogen son precisamente las que, por ser poco conocidos sus autores, o desconocidos por completo, no interesan a las otras empresas, y podrían seguir por mucho tiempo inéditas. Algunos de los autores que la Unión lanza, más tarde pueden ya volar solos.

Juzgada como la obra inicial de quien no tiene antecedentes literarios algunos, Luna de miel... para diez tiene que ser elogiada, pues hay en ella soltura, facilidad, cierto don natural para el manejo de los personajes; no es una obra maestra ni muchísimo menos; pero pensamos que su autor debe ser alentado, aplaudido calurosamente; el público ya lo aplaude, y ríe y disfruta su comedia, sin exigir de ella que sea una maravilla de novedad o de ingenio.

Para que ustedes se formen una idea acertada de su estilo les diremos que es una especie de vodevil corregido por el ingeniero Núñez Prida y por el licenciado Uruchurtu, o de juguete cómico al que le hubiera puesto chistes “Palillo”. Los chistes en realidad son escasos, y casi todos acerca de ostiones, como en Despedida de soltera, de Alfonso Anaya; pero de eso siempre se ríe la gente. Hay algunas escenas bastantes subidas de intención, y el sexo funciona por demás; todo ello en un ambiente juvenil que es un poco el de Altitud 3 200 y el de la última pieza de Stece Passteur que vimos en París, y cuyo nombre ya lo olvidamos, y un mucho el de las comedias de Jorge Ibargüengoitia, que es tan hábil para mezclar la sicalipsis con la ingenuidad, la inocentada con la pornografía.

Por la dirección de esta comedia Fernando Wagner ha sido casi tan unánimemente elogiado como fue vituperado por la de Un macho; en realidad ha sabido mantener en escena la agilidad que la pieza tiene en el libro; sus entonaciones nos parecieron un poco monótonas, tendientes siempre al tono menor; pero el carácter jovial de todos los personajes, inclusive la madre, está sostenido; y si pocas veces hay ocasión de soltar el trapo en alguna franca carcajada a lo largo de toda la pieza el espectador se mantiene con la sonrisa en los labios.

El mejor actor del cuadro es Sergio de Bustamante; esta vez consigue, a fuerza de talento artístico, hacerse simpático, cuando ya nos temíamos que personalmente no lo fuera; tiene el personaje de mayor colorido, y lo aprovecha; quizá Héctor Gómez tomó un poco demasiado en serio el suyo, aunque en nada bajan los bonos que ha acumulado con sus anteriores actuaciones de teatro, cine y televisión; el autor, Felipe Santander, en un papel corto, está mejor que otras veces; Carlos Becerril cumple; no vimos en el otro papel masculino al anunciado José Mena, sino a don Joaquín Roche, que salió del paso.

De la parte femenina del reparto, quien se lleva las palmas es Manolita Saval, desde luego, y por amplio margen; ella desborda simpatía personal, tiene gracia, animación, vida y su personaje se presta para que ella luzca todas estas cualidades que la hacen una de las más valiosas actrices cómicas con que pueden contar nuestros repartos; detrás de ella hay que mencionar a Bárbara Gil, que además de ser muy guapa y muy distinguida, es una actriz excelente, aunque en esta ocasión su papel no sea amable; de las otras tres chicas se puede decir que son jóvenes, y con eso se habrá dicho bastante.(2)


Notas

1. Que se estrenó en el teatro Virginia Fábregas el 28 de diciembre de 1959. P. de m. A: Biblioteca de las Artes.
2. Se refiere a Silvia Suárez, Martha Elena Cervantes y Rosa María Gallardo. P. de m. A: Biblioteca de las Artes.