FICHA TÉCNICA



Título obra Don Juan Tenorio

Autoría José Zorrilla / adaptación

Música Nicolás Manent

Eventos Setenta años de la zarzuela Don Juan Tenorio

Notas El autor comenta sobre la adaptación de Don Juan Tenorio, en zarzuela realizada por José Zorrilla

Referencia Armando de Maria y Campos, “Don Juan, cantado. Hoy hace 70 años que Zorrilla estrenó su zarzuela Don Juan Tenorio”, en Novedades, 31 octubre 1947.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Don Juan, cantado. Hoy hace 70 años que Zorrilla estrenó su zarzuela Don Juan Tenorio

Armando de Maria y Campos

En los "Recuerdos del tiempo viejo", José Zorrilla, el creador inmortal de Don Juan Tenorio, dejó escritas estas amargas palabras: "Ya varias veces en algunos periódicos, que no sé por qué me son hostiles, se me ha echado en cara el "no saber retirarme a tiempo"; pero no me han dicho a donde, puesto que saben que no puedo retirarme a un monasterio. Ya me había retirado a mi casa, pero al retirarme el gobierno el sueldo con que únicamente podía retirarme como se me aconsejaba, tuve yo por mejor consejo volver al trabajo y vivir honradamente de él mientras con él sustentarme pueda"...

Preocupación constante de Zorrilla fue rehacer, o por lo menos reformar, su Don Juan. Sobre este tema se han manchado muchas cuartillas, pero muy poco se ha dicho, y menos en México que yo sepa, del Don Juan Tenorio cantado del genial autor de Valladolid. Cuanto se refiere a Zorrilla, tan íntimamente ligado a tantas páginas de nuestra historia, y en particular a la de nuestro teatro, interesa a los mexicanos. Por esto, en vísperas de que aparezcan en los tablados del Lírico y del Iris las imprescindibles parodias musicales anuales del Tenorio –en el primero se anuncia El Tenorio aftoso y en el segundo Don Juan Tenorio se va de bracero–, recordaré la pintoresca historia de Don Juan Tenorio refundido en ¡zarzuela! por el propio Zorrilla, que no supo retirarse a tiempo, por lo menos como autor de Don Juan. En octubre de 1876 se estrenó en el Circo Barcelonés, de la ciudad condal, una zarzuela titulada El convidado de piedra, con música del maestro Nicolás Manent, letra de un famoso folletinista de aquel tiempo, Rafael del Castillo. Muy mediano éxito alcanzó esta zarzuela que, sin embargo, sugiere alguna relación entre ella y la que Zorrilla escribió y estrenó un año más tarde sobre su "Tenorio", llevando como colaborador musical al propio maestro Manent.

Don Juan Tenorio, convertido en zarzuela, libro de José Zorrilla y música de Nicolás Manent, se representó por primera vez en el teatro de la Zarzuela, de Madrid, el 31 de octubre de 1877, con el siguiente reparto: doña Inés, señora Franco de Salas; doña Ana de Pantoja, señorita Galetti; Jacarilla, señorita Hordan; Brígida, señora Baeza; Lucía, señorita Franco; don Juan Tenorio, señor Dalmau; don Luis Mejía, señor Ferrer; don Gonzalo de Ulloa, señor Blanquells; don Diego Tenorio, señor Abella; Ciutti, señor Tormo; Un escultor, señor Arabeitia; Estudiante 1o., señor Mora; Id. 2o., señor Bernus; Id. 3o., señor Martínez; Un caballero, señor Mohino, Gastón, N.N.

El público madrileño dispensó benevolencia a la nueva producción de Zorrilla. "Pero hubiérase engañado el galán sevillano si creyera que el pueblo español lo miraba con los mismos ojos que al mostrarse otros años en el día de difuntos", se dijo entonces. El Don Juan cantado constituyó un fracaso, cuyos detalles iré relatando en ésta y en otras crónicas que aparecieron mientras el verdadero don Juan Tenorio no abandone los escenarios del Bellas Artes, del Fábregas y del Ideal, por los que se pasea, como ayer, como siempre, gallardo y calavera. La razón del fracaso del Don Juan cantado es obvia.

Una frase de Narciso Alonso Cortés, el mejor biógrafo de Zorrilla lo dice claro: "Porque el Don Juan de Zorrilla no puede ser tocado ni por Zorrilla mismo, ni puede sufrir alteración quien, derrocando a todos sus antecesores homónimos, es ya personificación única del tipo original".

El público, ya lo dije, se mostró benévolo: la crítica, justa, pero Zorrilla defendió apasionadamente, con violencia a ratos, su nueva versión de Tenorio. "Dicen muchos –escribió– que es un disparate y que no quieren que cante don Juan Tenorio. No comprendo la lógica ni el escrúpulo meticuloso de los que emiten semejante opinión. Si se tolera que canten el emperador Carlos V, Cristóbal Colón, Galileo y Moisés, ¿por qué se ha de repugnar que cante don Juan?"

Un ligero repaso al raro libreto de esta producción zorrillesca hará más fácil la revisión que de esta efemérides del Tenorio me propongo hacer. Como antes había criticado las escenas de la hostería de Buterelli, Zorrilla suprime en la zarzuela la pintoresca escena de la de "El laurel". Se inicia la zarzuela en el jardín de la casa de don Juan, donde acude don Luis, llamado por su rival, para contrastar sus aventuras de amor y espada. Sin embargo, las primeras palabras que don Juan pronuncia, después del coro inicial, son las clásicas de: ¡Cuán gritan esos malditos!...

Se suprime el relato de las aventuras en Italia, Alemania, Flandes y Francia:

Don Juan: No haré yo relato tal,
Don Luis.
Don Luis: Pues yo empezaré.
Don Juan: Vos tampoco. Haremos mal
aquí en público...
Don Luis: ¿Por qué?
Don Juan: Porque lo que en cierta fecha
y en época de capricho
fuera cuenta muy bien hecha,
hoy la cuenta es más estrecha
y es mal hecho y es mal dicho.
Porque nuestros dos relatos
son dos tejidos de absurdos,
que nos dan por mentecatos,
asombro de pelagatos
y admiración de palurdos.
Y siendo mozos capaces
de hazañas de loa eterna,
¿por qué parecer procaces
dos rufianes lenguaraces
barateros de taberna?

A lo que Mejía, comprensivo, responde, mientras cómodamente se sienta frente al burlador de Sevilla:

Don Luis: Creo que tenéis razón:
personas como nosotros
no deben más que en acción
mostrarse; no en relación
para entretener a otros.

No suprime Zorrilla, no podía suprimirla, la escena en que la carta de don Juan llega a manos de doña Inés, pero la novicia no la lee; ¡la canta! y en tiempo de romanza. La escena del sofá, sin las décimas clásicas, quedó convertida en "dúo de amor". Su lectura, a distancia de setenta años de representada y cantada la zarzuela Don Juan Tenorio, mueve a risa, mejor dicho, a sonrisa...

Quédese para mañana la evocación de los cuadros "en el Convento" y "en la Quinta" de don Juan.