FICHA TÉCNICA



Título obra Don Juan Tenorio

Autoría José Zorrilla / adaptación

Música Nicolás Manent

Eventos Setenta años de la zarzuela Don Juan Tenorio

Notas El autor cita de José Zorrilla los motivos de su adaptación en zarzuela de Don Juan Tenorio, textos extraídos de la edición de la zarzuela homónima publicada en España

Referencia Armando de Maria y Campos, “Zorrilla explica las razones que tuvo para convertir en zarzuela su drama Don Juan Tenorio”, en Novedades, 30 octubre 1947.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Zorrilla explica las razones que tuvo para convertir en zarzuela su drama Don Juan Tenorio

Armando de Maria y Campos

Se editó la zarzuela Don Juan Tenorio, verso de don José Zorrilla, con música del maestro Nicolás Manent. Gracias a esta edición, ahora rarísima aun en España –la partitura parece perdida definitivamente– conocemos las razones que adujo Zorrilla para justificar el atentado que perpetró en su propia obra. Las exhumo de las páginas del ejemplar que poseo, y les doy actualidad momentánea, cerrando con la reproducción de esas "Notas" zorrillescas la serie de apostillas que a los setenta años del estreno de la zarzuela Don Juan Tenorio y con motivo de las anuales representaciones mexicanas del "don Juan" que se están efectuando en casi todos los coliseos de la capital y de los estados mexicanos, por lo que, inmarcesible, pasea sus aventuras y sus desafíos, su sacrilegio y su arrepentimiento, la figura gallarda y calavera del burlador de Sevilla, compuse sobre un tema que será eterno mientras España, y lo que de ella ha salido, y sale, no cambien.

¿Por qué he hecho este primer ensayo de convertir en zarzuela el drama de Don Juan Tenorio?, se pregunta Zorrilla. Por dos razones muy obvias y fáciles de comprender, responde al instante.

"1a.– Porque aceptado como género el espectáculo zarzuela, multiplicadas las compañías que le sostienen, y establecida la costumbre de representar el drama la primera semana de noviembre, el público acude por costumbre a aplaudir los desatinos y absurdos que hace treinta años acumulé en esta mi famosa elucubración, a la cual bauticé con el título de drama fantástico religioso; y la zarzuela se ve abandonada en esta época, falta de defensa contra la insolente fortuna de mi sevillano balandrón".

"2a.– Porque habiéndose ya más de dos veces anunciado y representado en España y en las Américas españolas, El convidado de piedra contra Don Juan Tenorio; teniendo todos los ídolos populares que venir a tierra en España a pedradas, y más los que como mi don Juan están puestos sobre un pedestal de arena, yo me creo con mejor derecho que nadie para tirarle la primera piedra.

"Entre los que se han atrevido, halló en provincias el empresario de Jovellanos uno de los susodichos "Convidados de piedra"; quien con toda la planta de mi "don Juan", su segundo acto con esquinazo, ventana y postigo; su dualismo de personajes; un don Luis equiparado a don Juan, todos los caracteres y defectos, en fin, que distinguen a mi Tenorio de El burlador de Sevilla de Tirso, de El convidado de piedra de Molière y de Zamora, y del Don Giovanni del erudito abate que escribió el libreto de Mozart; y éste "convidado" estaba ya taimadamente llamando a la puerta de un particular del escenario de la Zarzuela, dispuesto al parecer, según el éxito que alcanzara, a tirar el antifaz y a decir: No hagamos más el coco, yo soy don Juan..., si gustaba, o a decir: Tío, yo no he sido; yo soy de piedra..., si era mal aceptado. Yo, que tenía ya planteada con el maestro Caballero, la refundición de mi drama en zarzuela, para noviembre del 78, reclamé mis derechos de prioridad para cometer tal atropello, recobré mi hacienda donde la hallé, y como don Juan no puede hoy tener más rival que don Juan, y como lo que la empresa necesitaba era el título de mi drama y un nombre en el cartel del estreno, los que indudablemente son míos, aquel por prescripción de largo tiempo y éste por mi partida de bautismo, allanadas por la empresa las dificultades de derechos, convertí mi drama en zarzuela en los catorce días que me daba, viéndome obligado a encajar mi palabra en el molde de la música, y resultando, no una zarzuela nueva y refundida como yo había propuesto, sino como la exigían el tiempo, las circunstancias y la empresa: un don Juan contra don Juan; yo, contra mí mismo; necesidad ineludible en noviembre de 1877. El teatro de la Zarzuela necesita un "don Juan" para época fija.

"Así fue hecha esta zarzuela y en ella cantó Dalmau por don Juan, y como cantó muy bien, y dijo y representó mejor que muchos actores que me lo ejecutan por costumbre, y como la señora Franco de Salas hizo una monjita preciosa, que cantaba como un ruiseñor y decía mis versos con corrección y limpieza; y como la señora Baeza no hizo una Brígida de burdel, dando a su carácter no más que la tinta verde necesaria para su colorido, y como el barítono Ferrer, el tenor cómico Tormos y el bajo Blanquells, cumplieron como buenos, cantando con precisión, diciendo con limpieza y sin tropiezo, y vistiendo con esmero, resultó en la primera representación un conjunto más agradable y más artístico que lo que se acostumbra ver por esos teatros de Dios, en donde se trata ya a mi "don Juan" como de casa, sin respeto de ella, sin cepillarle la ropa, ni aderezarle los aposentos...

"Ultima observación –escribe aún Zorrilla–. Dicen muchos que es un disparate y que no quieren que cante don Juan Tenorio... Si canta en la ópera italiana, ¿por qué no ha de cantar en la zarzuela española? ¿Es don Juan, por ventura más personaje, es, ni puede ser más grave, más grande, más noble, ni más digno de respeto que el emperador don Carlos, que llenó el mundo, y que Moisés, que habló con Dios cara a cara?

"Réstame sólo dar las gracias a los actores que tanto empeño pusieron en la ejecución de esta zarzuela, y al público que les hizo justicia, aplaudiendo su celo y esmero en la primera representación. ¡Pobres de ellos si no hubieran ido tan seguros en ella!... Elementos había en la sala de la Zarzuela la noche de su estreno, para convertir el teatro de la calle de Jovellanos en plaza de novillos de aquel lugar de la Mancha, que Cervantes no quiso nombrar".

He contado, brevemente, la curiosa historia de don Juan contra Tenorio, actuando de juez el propio Zorrilla. Y lo sabéis, don Juan no hizo bueno un famoso terceto del mismo Zorrilla que se leyó durante muchos años en el telón de boca de un teatro de Madrid:

La música de las fieras domésticas;
Y en nuestro corazón, de las
pasiones
Los salvajes instintos dulcifica.