FICHA TÉCNICA



Título obra Fin de semana

Autoría Noel Coward

Dirección Jorge Landeta; Raúl Cardona

Elenco Eva Calvo, Pancho Córdova, Julio Alemán, Otilia Larrañaga, Lulú Parga, Jorge Schwartz, Armando Luján, Chachita Muñoz

Espacios teatrales Teatro Ródano

Productores Jorge Landeta, Raúl Cardona

Referencia Rafael Solana, “Teatro. [Fin de semana de Noel Coward, dirigen Jorge Landeta y Raúl Cardona]”, en Siempre!, 8 mayo 1957.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Siempre!   |   8 de mayo de 1957

Columna Teatro

Fin de semana de Noel Coward, dirigen Jorge Landeta y Raúl Cardona

Rafael Solana

La ventaja que tienen Jorge Landeta y Raúl Cardona como directores (y como empresarios) es que saben lo que quieren, y saben a dónde van; podrán tener altas y bajas, pues es humano errar; pero a la postre, y se lo merecen, alcanzarán el éxito, tendrán un prestigio, se harán un público y representarán un aspecto del teatro de México que podrá para algunos tener sólo una importancia secundaria; pero que será para otras personas fundamental. Quizá sean los herederos de aquella sección del público (por supuesto renovada, en otra generación) que hizo posible las larguísimas temporadas de las hermanas Blanch en el Ideal; no queremos decir las mismas personas, que ahora serán viejas, sino el mismo sector social; una burguesía bien cenada y que ve la vida color de rosa; en aquel tiempo formaban ese público especialmente los panaderos y abarroteros españoles; ahora la forman los profesionistas, sus hijos; personas sin grandes problemas intelectuales y también sin graves problemas económicos; una especie de clase media dorada, dispuesta a reír en el teatro, a pasar un buen rato, sin meterse en honduras sociológicas, metafísicas, psicológicas o sexuales.

Dentro de la línea que va conduciéndoles a apoderarse de ese público Landeta y Cardona han atenido unos éxitos mejores que otros; dejando de lado los antecedentes de ambos (Columna social, Los años de prueba o Shakespeare en Chapultepec, o Benavente en el Insurgentes), desde que se unieron han dado tres pasos: el primero, muy grande y muy firme, fue Del sótano al cielo, en el teatro de la Comedia; el segundo, La casa de la primavera, puede ser considerado como un retroceso en lo artístico; pero no en lo económico; esa pieza descontentó a la crítica, pero fue aceptada por el público poco exigente; ahora dan Landeta y Cardona su paso número tres con Fin de semana, y creemos que al público esta obra le gustará tanto como las anteriores, o más que la segunda y casi tanto como la primera, y en cuanto a la crítica, no habrá de mostrarse tan severa en esta ocasión, sino será indulgente.

Desde luego, de pieza a pieza, hay un abismo entre La casa de la primavera y Fin de semana. Esta vez se trata de Noel Coward, todo un autor. Quizás algunos de ustedes desconocieron ya esta pieza hace 10 años en Bellas Artes, cuando Hay fever fue traducida por Fiebre de primavera; pero entonces iba muy poca gente al teatro: fue una de las primeras obras de “locura sana”, que luego se repitieron tal vez hasta divulgarse. Y es una de las mejores. Sus mejores hallazgos sólo han sido repetidos, después, por otros autores.

La dirección de Landeta y Cardona vuelve a ser muy vivaz, muy veloz; y llena de matices y de gags; uno de ellos mueve la escena, y otro detalla las actuaciones, adornándolas con hallazgos de carácter económico, a veces muy eficaces; podría señalársele cierta falta de figura; en general la obra está un poco gritada y un poco gesticulada; como preparada no para un teatro de bolsillo (el Ródano lo es, a pesar de que es mayor que otros) sino para un frontón cerrado u otros de esos grandes locales que a veces se usan.

Pero Landeta y Cardona tienen ideas acerca de la administración de una temporada teatral que consideramos muy felices; una de ellas es la continuidad del género, la insistencia en un estilo, para que el público sepa perfectamente a qué atenerse; otra, es la permanencia de las mismas personas en una compañía; esto da al trabajo de todas ellas cohesión, y al público lo familiariza con artistas a quienes le va gustando ver juntos como si formaran una familia artística.

Fin de semana está hecha, en términos generales, por los mismos artistas que hicieron La casa de la primavera (y algunos eran los mismos que habían hecho Del sótano al cielo); encontramos que Eva Calvo esta vez brilla resplandecientemente; al principio suena un poco extraña su peculiar voz; luego se acostumbra uno, con el pelo color espliego luce despampanantemente guapa; y en un papel que se presta, alcanza enorme lucimiento cómico; Pancho Córdova es actor de todas nuestras simpatías y preferencias; le encontramos una gran vis cómica, Julio Alemán va confirmándose como un galán cómico muy eficiente; Otilia Larrañaga es ya una auténtica estrella juvenil; Lulú Parga, que inició su carrera con fama de guapísima, ya no nos lo parece tanto como antes, con la cara tan llena de cosas grandes; pero nos parece mejor actriz cómica cada día; Jorge Schwartz, esta vez sí tiene papel, y nos da esperanzas de llegar a ser un magnífico galancito cómico, aunque tenga la desgracia de estarse quedando terriblemente calvo; es muy simpático y muy estudioso. No deja nada que desear. En cuanto a Armando Luján, a fuerza de seguir en la compañía, sin duda va a encontrar al fin alguna vez un papel en el que se luzca.

Chachita Muñoz nos parece a veces un poco payasa, pero indudablemente es muy eficaz y obtiene seguros efectos; está tratando de atravesar gloriosamente un presente que para ella no es sino un puente entre su glorioso pasado de Shirley Temple mexicana y el porvenir igualmente glorioso que la aguarda como la Isabelita Blanch de fines de siglo XX.

Con Fin de semana un público especial, sin complicaciones, habrá de pasar una gratísima velada, en la que ha de reír de muy buena gana, y se sentirá tentado a aplaudir a artistas muy simpáticos y que tienen el don de provocar las carcajadas.