FICHA TÉCNICA



Título obra La danza que sueña la tortuga

Autoría Emilio Carballido

Notas de autoría Federico García Lorca / versos

Dirección Fernando Wagner

Elenco Virginia Manzano, Lupe Rivas Cacho, Celia Manzano, Gabriela Pérez, Lupelena Goyeneche, Luis Bayardo, Miguel Ángel Ferriz, Enrique Aguilar

Escenografía Antonio López Mancera

Espacios teatrales Teatro de la Comedia

Referencia Rafael Solana, “Teatro. [La danza que sueña la tortuga de Emilio Carballido, dirige Fernando Wagner]”, en Siempre!, 26 octubre 1955.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Siempre!   |   26 de octubre de 1955

Columna Teatro

La danza que sueña la tortuga de Emilio Carballido, dirige Fernando Wagner

Rafael Solana

Fue un éxito artístico completo la inauguración de la nueva temporada de la Unión Nacional de Autores, que este año ha unido sus esfuerzos con los del Instituto Nacional de Bellas Artes. El teatro de la Comedia lleno a reventar de la mejor gente, aclamó al autor Emilio Carballido, al director Fernando Wagner, y a las actrices y a los actores de La danza que sueña la tortuga(1) que se anunció con el seudónimo de Las palabras cruzadas con el que se presentó al concurso de El Nacional, firmado por “Sirio”.

La obra es muy buena. Se parece a Rosalba y los llaveros en que copia la vida y las expresiones coloquiales de una familia provinciana, del estado de Veracruz, del que Carballido es nativo; y se parece a Felicidad en que la comedia, la sátira, la caricatura, el ridículo, van mezclados, en forma muy hábil, con la ternura, el sentimentalismo, la emoción; en nada se parece a La sinfonía doméstica, que ha sido la menos afortunada de las obras que ha estrenado Emilio.

En La danza que sueña la tortuga hay momentos de sainete, que no son de los menos brillantemente logrados, y hay algunas escenas poéticas, de la mayor delicadeza; en un momento del tercer acto se intercalan algunos bellos versos de Federico García Lorca, como un merecido homenaje; Carballido ha sabido dar su lugar a García Lorca, compenetrándose de la ternura y la poesía que hay en ese autor dramático (especialmente en Doña Rosita la soltera) y evitando imitarlo en exterioridades (el sonsonete romance y el pintoresquismo) como en algún tiempo hicieron ciertos autores mexicanos.

Si la obra es excelente, hay que reconocer que el que así lo aprecie el público se debe en gran parte a la atinadísima dirección de Fernando Wagner, que supo comprender todos sus valores, y ponerlos de manifiesto; se trata de una dirección impecable, aplicada sobre la pieza como un reflector de luz vivísima, para subrayar todos sus méritos.

En cuanto a la actuaciones, muy buenas en conjunto, hay preferencias; el público de la noche de estreno destacó con grandísimos aplausos, vivas, bravos y aclamaciones la de Virginia Manzano, que bordó su personaje con amor cuidando hasta los movimientos de las pestañas, fijando la entonación de cada sílaba; un verdadero ejemplo de dedicación integral de una actriz a un personaje; hay, sin embargo, quienes prefieren a Lupe Rivas Cacho; que hizo su tipo de una pieza, perfectamente absoluta en cada palabra, y con un aplomo y una autoridad escénica que tienen pocas artistas; el triunfo de la señora Rivas Cacho (¡y pensar que Carballido no quería ni oír hablar de ella!) es absoluto, y ella es uno de los puntales del triunfo que ha obtenido la comedia.

También está perfecta, justa, en todo acertada, Celia Manzano, y muy bien en una parte pequeña Gabriela Pérez, y chistosa Lupelena Goyeneche; de los hombres, Luis Bayardo salva con muchísimo decoro un papel difícil; don Miguel Ángel Ferriz se desenvuelve con la maestría habitual en él, y Enrique Aguilar no tropieza; se ve algo verde al lado de esos lobos de la escena que son Ferriz, las Manzano y la Rivas Cacho; pero enseña una personal simpatía, una grata prestancia, y muchas otras condiciones para llegar a ser, a su tiempo de madurar, un valioso galán joven para el teatro mexicano.

Es muy buena la escenografía de Antonio López Mancera; la temporada se ha iniciado con un triunfo artístico muy brillante; Wagner y Carballido dejan un paquete muy fuerte al autor y al director que figuran en el segundo programa.


Notas

1. Se estrenó el 13 de octubre. P. de m. A: Biblioteca de las Artes.