FICHA TÉCNICA



Título obra Debiera haber obispas

Autoría Rafael Solana

Dirección Luis G. Basurto

Elenco María Tereza Montoya, Felipe Montoya, Luis Aragón, Fernando Mendoza, Lucha Núñez, Emma Fink, Carmen Sagredo, Héctor López Portillo

Escenografía Roberto Galván

Espacios teatrales Sala Chopin

Referencia Rafael Solana, “Teatro. [Debiera haber obispas de Rafael Solana, dirige Luis G. Basurto]”, en Siempre!, 8 mayo 1954.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Siempre!   |   8 de mayo de 1954

Columna Teatro

Debiera haber obispas de Rafael Solana, dirige Luis G. Basurto

Rafael Solana

La Montoya obtuvo un doble gran triunfo la semana pasada, al presentarse, lunes y jueves, en televisión y teatro, con dos obras tan por completo diferentes, que costaba trabajo creer que era la misma actriz la que había interpretado, tan magistralmente, La Malquerida, de don Jacinto Benavente, primero y Debiera haber obispas, después.

De su triunfo en televisión, que ha sido una campanada gorda en el ambiente electrónico, hablaremos un poco más adelante; vamos ahora a comentar su enorme éxito teatral.

La comedia fue escrita especialmente para ella, justamente con el propósito deliberado de mostrar al público una Montoya distinta de la rugiente leona herida que mucha gente conoce; el autor de la comedia, que recordaba a María Tereza en algunas obras inglesas, de buen humor, quiso que mostrara ella al público este aspecto de su personalidad, menos conocido que el fuertemente dramático.

Y María Tereza estuvo soberbia en ese papel de "María", la mujer de la que llega a decirse que "es ya la obispa de la diócesis, y que en aquel pueblo ata y desata"; un papel pesado, porque la actriz tiene que permanecer en escena, casi sin descanso, de telón a telón, y lleva la voz cantante casi en todo momento; salvo en el primer acto, en que le ha sido impuesta una dificilísima escena muda de 20 minutos.

Una aparición en escena mal preparada por el autor(1) impidió que se recibiese a la actriz con la gran ovación con que se la recibió el año pasado; pero al final de cada acto fue aclamada, y su camerino se llenó completamente de flores.

Gustó mucho también Felipe Montoya, en el papel del obispo, que dice con gracia y con intención; arrancó una ovación, en un mutis, el actor Luis Aragón, que hace su aparte de una pieza, identificándose plenamente con su personaje; el reparto quedó completo, impecablemente, con la aplaudida participación de Fernando Mendoza, Lucha Núñez, Emma Fink, Carmen Sagredo y Héctor López Portillo, todos excelentes. Muy efectiva la escenografía de Galván, y muy buena la dirección de Luis G. Basurto.

He aquí otro teatro, la Sala Chopin, al que vale la pena de ir, siquiera por la excelencia del elenco, y por la brillante actuación de todos los actores, y porque la comedia, que es mexicana, es una pequeña escaramuza más en la gran batalla que se está dando para hacer un teatro nacional en México.


Notas

1. Rafael Solana.