FICHA TÉCNICA



Título obra Los sordomudos

Autoría Luisa Josefina Hernández

Dirección Seki Sano

Elenco Alicia Caro, Hortensia Santoveña, Jorge Martínez de Hoyos, Tana Lynn, Beatriz Saavedra, José Elías Moreno, Manuel Dondé

Espacios teatrales Sala Chopin

Productores Instituto Nacional de Bellas Artes

Referencia Rafael Solana, “Teatro. [Los sordomudos, de Luisa Josefina Hernández, dirige Seki Sano]”, en Siempre!, 22 agosto 1953.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Siempre!   |   22 de agosto de 1953

Columna Teatro

Los sordomudos de Luisa Josefina Hernández, dirige Seki Sano

Rafael Solana

El segundo estreno(1) en la temporada de la Asociación de Directores Teatrales de México, que patrocina el INBA en la sala Chopin ha traído dos descubrimientos que es por donde debemos empezar: son el de una gran autora y una actriz.

Esa autora, no completamente inédita, pero para quien Los sordomudos, es en realidad, una presentación formal ante el público, es Luisa Josefina Hernández, que antes presentó otra pieza en un concurso de no muy grande trascendencia, se hizo estimar como traductora de Medea, que María Douglas representó en Bellas Artes, y leyó una comedia a la Agrupación de Críticos Teatrales; pero todo eso parece secundario y no aminora la sorpresa que ha sido para todos esta obra excelente que se acaba de estrenar.

Los sordomudos es tal vez una pieza a la que puedan señalarse defectos; se nos ocurre el de que se incurre en el diálogo en frecuentísimas repeticiones; error que sería muy fácil subsanar, y pensamos que puso la autora poca diferencia entre sus personajes, unidos por la tónica y por el carácter como lo están por el ambiente y la sangre, ya que constituyen una familia; esta limitación, sin embargo, sirve para que la escritora luzca una mayor habilidad en los matices; pensamos, y perdónesenos el que la comparación sea atrevida en aquellos cuadros de Rembrandt en que no usó el pintor toda la gama de su paleta, sino solamente diferentes tonalidades del sepia, sin contrastes, sin riqueza de colorido; pero hay en la obra delicadeza y profundidad de matices, la comediógrafa consigue superar las limitaciones y las dificultades que ella misma se impuso, y triunfa en la más legítima de las formas; con Los sordomudos Luisa Josefina Hernández ha entrado por la puerta grande en el todavía poco poblado cenáculo de los autores dramáticos mexicanos de verdadera valía.

A pesar de su unidad de ritmo y de tono, de su monorritmia y de su monotonía, la comedia no llega a hacerse cansada porque no es larga, y porque encontró muy afortunados intérpretes; de algunos de ellos era de esperarse una buena actuación; francamente, no la esperábamos de Alicia Caro, “carita bonita” del cine nacional, en quien una serie de papeles de poca importancia en la pantalla no nos había permitido adivinar un verdadero talento y una auténtica vocación. Alicia Caro, contra lo que de inexistente experiencia teatral pudiera temerse, muestra en esta su primera salida escénica un gran aplomo, una encomiable mesura, y una fuerte expresividad, todavía más de gestos que de dicción. Ojalá que persista en el estudio; el teatro en castellano tendrá otra actriz, que no prefiere verse joven y bonita a dar su vida y sangre a un personaje.

Seki Sano, en tantas ocasiones infortunado innovador, innecesario modernista, mal entendedor de psicologías mexicanas, esta vez no intenta extravagancia alguna, sino se limita a echar a vivir los personajes, a darles aliento, y, lo que era difícil, con ese libro, a dejar que se diferencien claramente unos de otros; le ayudaron algunos buenos actores: Hortensia Santoveña, que cada vez nos gusta más; Jorge Martínez de Hoyos, absuelto en un papel peligroso; Tana Lynn, que se ajusta a su papel como un guante; y Beatriz Saavedra, algo tierna y bronca, todavía, un poco rígida, sobre todo de entonaciones en su personaje.

José Elías Moreno nos pareció muy joven para su papel; recordemos que tiene una hija de cuarenta y siete años; y setenta no puede darlos José Elías, por mucha harina de maíz que se ponga en la leonina y abundantísima cabellera. ¿No se encontró otro actor que diese la edad requerida por el personaje? Fuera de esto, Moreno saca bien su licenciado Karamazov, pero la edad es algo muy importante que no debieran descuidar los directores; no es problema que se resuelve con una peluca.

El mejor de todos los actores, para nuestro gusto, Manuel Dondé, tan sobrio, tan justo, tan exacto en su personaje opaco, el mediocre de la familia; un papel sin detonaciones, sin brillos, pero que dio ocasión a un actor que de verdad lo es de mostrar que no hay papeles grises, sino actores que están grises en algunos papeles.

Los sordomudos es, artísticamente, aunque no es seguro que lo sea en la taquilla, un estimabilísimo triunfo del teatro mexicano, un gran acierto de la temporada de directores, la revelación de una autora inteligentísima y llamada a los más altos designios, y de una excelente actriz, y el mejor de los éxitos recientes de Seki Sano, acompañado por un grupo de buenos actores que le respondieron fielmente. Declaramos Los sordomudos como obra obligatoria para todo el que se llame aficionado al buen teatro.


Notas

1. Tuvo lugar el 6 de agosto. P. de m. A: Jorge Martínez de Hoyos y Alicia Caro.