FICHA TÉCNICA



Título obra ...pero contentos

Autoría Jorge PIno Sandoval

Dirección Roberto Soto

Elenco Margarita Romero, María España Vidal, Paquita Estrada, Mary Christy, Amelia Wilhelmy, Gloria Jordán, Celita Fierro, Daniel Herrera, Raúl Guerrero, Víctor Torres, Los Cuates Castilla, Los Gavilanes, Trío Pastor, la orquesta de Adolfo Girón

Espacios teatrales Teatro Esperanza Iris

Referencia Armando de Maria y Campos, “Reaparición de Roberto Soto y estreno de una revista de Jorge Pino Sandoval”, en Novedades, 5 septiembre 1947.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Reaparición de Roberto Soto y estreno de una revista de Jorge Pino Sandoval

Armando de Maria y Campos

Todos sabíamos que la reaparición del veterano actor mexicano Roberto Soto era problema de oportunidad, de una oportunidad de hablar con el señor presidente Alemán. Soto la buscó durante toda la campaña electoral que llevó a la presidencia al sagaz político veracruzano; pero no se le presentó hasta mediados de julio próximo pasado, con ocasión de la inauguración del local de la Asociación Mexicana de Periodistas a la que asistió el señor presidente de la república y durante la que el actor Soto disfrazado de Carlos Chávez -jacquet, pantalón a rayas, cabellera canosa revuelta– hizo una imitación bufa del talentoso director de la Orquesta Sinfónica de México. Soto se acercó el señor presidente, pidió, y la bondadosa y enérgica sonrisa del primer magistrado concedió... Un mes después el espectáculo de Roberto Soto para el teatro Iris se hallaba en marcha.

Soto halló desde luego un entusiasta y eficaz colaborador para la inmediata preparación del espectáculo frívolo que desde hace dos años venía persiguiendo, en el periodista Jorge Pino Sandoval, "nuevo en los escenarios", Pino ha contado con su cartacterístico, ágil estilo, cómo sucedieron los hechos: "Roberto había estado afortunadísimo en la caracterización de Carlos Chávez y, para celebrarlo, un grupo algo bullicioso –Arias Bernal, X. Peña, Renato Leduc, Luis G. Roldán, Soto desde luego– nos trasladamos con Pepe Martínez a El Retirito. Allí quedó resuelto que Renato Leduc y yo escribiríamos nuestra primera obra; Arias Bernal debutaría como diseñador; X. Peña lo guiaría..., y, en una palabra, todos los presentes íbamos a hacer maravillas... Nos reunimos una noche en casa –ya no tantos– y se comenzó a hablar de la obra... ¿Pero qué es una obra teatral?... Se hizo un trazo, al que llamamos "tratamiento cero" y, para nuestra sorpresa, de ahí comenzaron a brotar diseños de Arias Bernal y de Alfonso Peña. Una noche Roberto Soto, nos citó en casa de Juan S. Garrido, y, mire usted lo que son las cosas: de aquello escrito en máquina también surgía una música extraordinaria, superior a lo imaginado. No puede ocultarse que debajo de todo aquello –o mejor dicho, encima– estaba Roberto Soto, auxiliado por su hijo... También se movían, diligente y nerviosamente otras figuras, como el Chamaco Sandoval. Y la obra, de una nebulosa, perfilábase entera en la sangre, en vez de brotar de ella", etc., etcétera.

Se le buscó el título: ...pero contentos, y se empezó a contratar, como ocurre en casos semejantes, "lo que había", que no es mucho, recurriéndose a las estaciones de radio y a los clubes nocturnos. Dos novedades: la bella y talentosa cancionista Margarita Romero y la juncal actriz filipina María España Vidal. Pino, sin Leduc, que se marchó a "cubrir" la Conferencia de Río, se fijó en un argumento periodístico –llevar un periódico a la escena, con todas sus secciones–, varias veces explotado con éxito, la primera vez a fines de siglo, en el apogeo de las "tandas" del Principal, con la revista La cuarta plana de los también periodistas Pedro Escalante Palma y Luis Frías Fernández, música del maestro Carlos Curti, estrenada la noche del 28 de octubre de 1899. En esta obra, como se sabe, inició en firme su triunfal carrera de tiple cómica y "vedette" de opereta nuestra Esperanza Iris. De La cuarta plana a ...Pero contentos, son innumerables las revistas de argumentos que fingen secciones de periodismo.

Horas antes del estreno de ...pero contentos, Pino declaró en su columna: "¿Qué sabe usted de teatro?, preguntaba un amigo. Y en realidad, nada sabíamos. Pero es que la obra se escribió no desde el punto de vista del autor teatral, sino más bien del que puede tener el espectador... De lo que usted y yo desearíamos ver en las tablas. Hay un deseo colectivo de reír, por distraerse. Eso es lo que hemos perseguido con esta obra". Justo es decir que Pino logró ampliamente su deseo. El público ríe, y se divierte, no mucho, porque el tono cáustico de varios diálogos tuvo que suavizarse por razones de consideración personal a quien, o quienes, auspiciaron económicamente este espectáculo.

Más o menos a la hora en que Pino escribía sus "confesiones de autor novel", Soto batallaba en el teatro con tiples y bailarinas, modistas y utileros, decoradores y músicos. –¿Qué tal van los ensayos?, le preguntaron. –Como siempre; nada está acabado; pero, ¡debutaremos!l... ¡Ya sabes cómo hacemos las cosas en México!... Sí, todos lo sabemos, y también conocemos sus resultados. Una orgullosa sobreestimación, herencia de criollismo que hemos conservado desde que nos independizamos de España, por estos días hace 137 años, nos lleva al fracaso constante, salvo excepciones.

El público acudió generoso la noche del estreno, y las dos siguientes. ¡Cuarenta mil pesos de entradas en tres días! No pudieron reservarse localidades para los cronistas de teatro. El primer lunes las entradas descendieron a poco más de tres mil pesos; el martes se pensó en retirar la obra del cartel; el miércoles se empezaron a ensayar nuevos "cuadros" –uno dedicado a la muerte de "Manolete", otro que comentará las infamias del "mercado negro"–, que serán estrenados hoy, viernes. Todo tiene su explicación. Soto no pudo –falta de tiempo, y de material humano– presentar un espectáculo "distinto", como se proponía, y no halló, porque no los hay, tiples o actores de positivo arrastre. Y eso que "vistió" espléndidamente la revista, y la decoró con derroche de "gastos" y colores.

Acompañan a Roberto Soto en esta nueva, cara y peligrosa aventura, Paquita Estrada, Margarita Romero, María España Vidal, Mary Christy, Amelia Wilhelmy, Gloria Jordán, Celita Fierro, Daniel Herrera, Raúl Guerrero, Víctor Torres, Los Cuates Castilla, Los Gavilanes, la orquesta de Adolfo Girón, el Trío Pastor y dos docenas de lindas muchachas, que están aprendiendo a bailar.