FICHA TÉCNICA



Título obra La loca de la casa

Autoría Benito Pérez Galdós

Elenco Luis Orduna, Elvia Salcedo, Angelines Fernández, Dolores Tinoco, (Lola) Consuelo Monteagudo, Roberto Banquells, Virginia Manzano, Manuel Calvo, Chacón

Grupos y compañías Compañía Guerrero-Romeu

Notas de grupos y compañías Luis Fernández Ardavín / director

Espacios teatrales Teatro Ideal

Referencia Armando de Maria y Campos, “Debut de la compañía titular del teatro Ideal con La loca de la casa de Pérez Galdós”, en Novedades, 3 septiembre 1947.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Debut de la compañía titular del teatro Ideal con La loca de la casa de Pérez Galdós

Armando de Maria y Campos

La loca de la casa es la primera obra dramática de Benito Pérez Galdós planteada teatralmente desde su gestación primitiva, y la más antigua comedia galdosiana que queda ún de repertorio. Su estreno se verificó en Madrid el 21 de enero de 1893. En México se representó por primera vez en diciembre de 1894, por la entonces incipiente actriz mexicana Virginia Fábregas. Se representó en nuestros escenarios, de la capital y de los estados, infinidad de veces, por la actriz cubana Luisa Martínez Casado, por la gran comedianta poblana María del Carmen Martínez, por las también mexicanas Rosita Arriaga y Socorro Astol, por la española largamente residenciada entre nosotros Victoria Sala, por Prudencia Grifell, tan mexicana como la más de nuestras compatriotas, siempre con éxito, hasta fines de "nuestro siglo XIX", es decir, hasta el año 1910.

Todavía Enrique Borrás le dio algún nuevo golpe en 1912 o 1913, antes de la llamada Decena trágica que arrancó del poder al presidente Madero –hecho con el que se inició una nueva época en México que también alcanzó a nuestros teatros y a sus "repertorios"–, y creo que durante los trágicos años de 1914 a 1916 Miguel Muñoz y Julio Taboada buscaron el éxito de relumbrón interpretando el "Pepet" galdosiano, siempre de lucimiento para actores temperamentales que sepan ser bruscos, y débiles, en la escena. Durante la llena de incidentes temporada que Ricardo Mutio y Dora Vila hicieron en el teatro Alarcón en 1917, reprisaron dos piezas galdosianas buscando éxitos personales: La diosa de la casa, en la que Dora hacía una Victoria inefable, y El loco dios en cuyo Gabriel de Medina Mutio hallaba uno de sus mejores triunfos. Fue entonces cuando conocí la bella pieza de Pérez Galdós. Hace cuatro años María Tereza Montoya y Ricardo Mondragón la exhumaron en el Fábregas; volví a verla con la ambición de recordar las emociones que el conflicto de los dos mundos que representan Victoria y José Cruz me había producido, treinta años antes, representada por Dora Vila y Ricardo Mutio, pero, la verdad, quedé defraudado. El teatro de Galdós, con significar tanto por la revolución realista que logró a fines del siglo pasado, rompiendo "moldes" o ensanchándolos, no pasa de ser un teatro digno de estudio más en el libro que en la escena. Si ahora vuelve a representarse La loca de la casa es –creo– para que Angelines Fernández (que hasta 24 horas antes de su presentación en esta obra era la "segunda" de la Compañía Guerrero-Romeu) y Luis Orduna (primer actor en los teatros de España, con compañía, "segundo" en las mismas condiciones que la Fernández de la mencionada compañía que dirige Fernández Ardavín), revelan ante nuestro público sus capacidades de comediantes.

Para los jóvenes aficionados al teatro resultaría de interés una breve exposición de lo que representó Galdós en los escenarios de su tiempo, atacando a fondo, con audaz denuedo, la moral centenaria del público español. Su primera obra, Realidad –estrenada el 15 de marzo de 1862, en Madrid; en México en diciembre de ese mismo año–, conocida ya como novela dialogada con el mismo título, fue un ataque a fondo contra el carácter tradicional del teatro español. Su estreno constituyó un escándalo. Entre los críticos, sólo lo comprendió una minoría. Unicamente dos defendieron la obra: don Rafael Altamira –actualmente en México–, ferviente galdosiano, escribió un magnífico artículo, "Orozco y Juan Lanas" y "Zeda", crítico de La época. En México,triste es decirlo, la revolución que significaba la galdosiana Realidad pasó inadvertida.

La loca de la casa escrita directamente para el teatro (estrenada por María Guerrero y Miguel Cepillo), plantea el conflicto de dos personajes antagónicos y representativos, figuras ingentes, pletóricas de humanidad, analizadas con admirable vigor psicológico: Pepet y Victoria, aquel hombre rudo enriquecido en América, ex carretero al servicio de la familia de Victoria, joven "novicia", –la loca de la casa–, que renuncia a las tocas para casarse y salvar de la ruina a su familia. Dos mundos frente a frente. Un crítico catalán clarividente, Ixart que vio en esta contraposición de tipos el contraste de dos mundos. Cruz es por un lado un primitivo en fuerza de su barbarie y crudeza de palabras; por otro lado un tipo novísimo de una civilización avanzada, en fuerza de representar la apoteosis de la voluntad invididual y del trabajo moderno, armado para la lucha con el mayor poder de selección, ¡la fuerza sin caridad!... Victoria es el polo opuesto..., es la nata y la flor de la civilización refinadísima y ya caduca, que viene a derribar y a vigorizar Cruz con su barbarie"... Esto, claro, a mediados de la última década del siglo anterior. Ahora, ¡las cosas han cambiado tanto!... Sin embargo, La loca de la casa continúa siendo una gran pieza de teatro, "teatral" y no "novelística", "pero" que se le puso a casi todo el teatro de Galdós. Muy firmemente trazados los dos personajes centrales –toda la obra es un dúo, coreado, entre Victoria y Pepet–, el conflicto se desarrolla en un clima cada vez más alto, hasta que Hércules es vencido una vez más por Omfalia, y poco le falta para manejar la rueca, como en el mito heleno...

La nueva reposición de La loca de la casa fue un éxito para los debutantes como "figuras", Angelines Fernández, muy joven y hermosa, y Luis Orduna, maduro físicamente, magnífica figura, temperamento hondo y profundo. "Corearon" a la pareja Victoria-Pepet, Lola Tinoco, que no sabemos por qué estaba en receso, Elvia Salcedo, Consuelo Monteagudo Banquells, Manzano, Calvo (M) y Chacón. Discretos los decorados de los actos 1o., 2o. y 4o., la presentación del tercero, en la fábrica, es francamente mediocre.