FICHA TÉCNICA



Título obra Kabarett

Elenco Ute Lemper

Espacios teatrales Teatro de la Ciudad

Referencia Rodolfo Obregón, “Kabarett”, en Proceso, 7 julio 2003, pp. 68-69.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

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Referencia Electrónica

Proceso

Columna Teatro

Kabarett

Rodolfo Obregón

Kabarett, así con ka y doble te… tttt…ttt… comienza por especificar Ute Lemper en su presentación en el atiborrado Teatro de la Ciudad, luego de un intenso fin de semana en México.

Ciertamente, su espectáculo nada tiene que ver con nuestra idea del cabaretito, donde el humor local suele arrastrarlo todo hacia la chunga loca; donde música, sentido, poesía o erotismo, suelen desaparecer tras la cadena de chistes políticos (cierto que aquí las burlas nacen hechas), donde suelen ser ocultados por la gracia del albur, donde la excesiva alusión a lo cotidiano elimina su posible trascendencia.

En el caso de la diva radicada en Nueva York, el subrayado del género, y de la excelencia alemana en él, así como su ubicación temporal entre dos guerras, determinan el delicioso devenir de la velada. Acompañado de una buena dosis de alcohol, como tuvieron la fortuna de experimentar los asistentes al Salón XXI, el espectáculo puede alcanzar grados de paroxismo.

Enmarcado por las piezas y los autores clásicos de los años veinte y treinta del siglo que se ha ido (Kurt Weill, Hans Eisler, las célebres versiones interpretadas por Marlene), el repertorio de Ute Lemper se extiende sin embargo tanto en tiempo como en latitudes culturales.

En todo caso, Astor Piazzola o Jacques Brel comparten con Brecht y los mencionados compositores y cantante, la apropiación de los códigos extraídos del tugurio, la ruptura de barreras entre formas cultas o populares. Del “antro” al Teatro, el Kabarett de Ute Lemper vuelve a realizar el deslizamiento original.

Pero las ampliaciones que la espigada rubia impone al género no se detienen ahí, sino se apoyan en el carácter emergente de su edad dorada y extrapolan su urgencia, su sentido vital, su mezcla de lamento y grito de supervivencia, hacia experiencias y espacios semejantes.

Junto a la exaltación de la sensualidad, la denuncia feroz de lo político, el humor que ronda cual hambriento chacal y el comentario del día, el repertorio políglota de Lemper resulta una auténtica y conmovedora exploración emocional del mundo a través de sus canciones.

Así, el recorrido sentimental que desde trincheras enemigas hermana al canto en inglés, en alemán, en ruso y en húngaro, es uno de los puntos culminantes del espectáculo; como lo son las nanas en hebreo y árabe que el alma de la intérprete eleva a la sutil dimensión de una plegaria. El registro musical de esas zonas dolorosas de la experiencia humana no se aplauden, invitan al espectador a ponerse de rodillas.

Y es que en este Kabarett, la realidad del material artístico, sus muy singulares versiones y arreglos, su impacto, pasan necesariamente por el erotismo, el sentido de humor, la intensa relación que es capaz de establecer con el espectador, y, desde luego, la admirable voz de Ute Lemper.

Cabe aquí hacer una última observación sobre las formas de la teatralidad que domina la diva alemana: el amplísimo registro interpretativo, la gama de matices con que ilumina su canto y su accionar sobre la escena, jamás dependen de un esfuerzo exterior, del movimiento excesivo o la estridencia vocal. En el Kabarett de Ute Lemper, así con ka y doble te… ttt…ttt…, todo es vida e intenso moldear la vida desde el sentido mismo del ser, al que ayudan a descubrir la música y las palabras.