FICHA TÉCNICA



Título obra La cara oculta de la luna

Dirección Robert Lepage

Elenco Ives Jacques

Música Laurie Anderson

Grupos y compañías Ex Machina

Eventos XVIII Festival del Centro Histórico

Referencia Rodolfo Obregón, “Robert Lepage”, en Proceso, 14 abril 2002, pp. 87-88.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

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Referencia Electrónica

Proceso

Columna Teatro

Robert Lepage

Rodolfo Obregón

Como hemos adelantado, la segunda presencia notable en materia teatral, dentro del XVIII Festival del Centro Histórico, es la del director quebequense Robert Lepage, cuyos espectáculos La trilogía del dragón y Las agujas y el opio, se han presentado con gran éxito en diversos festivales organizados en nuestro país.

Estas dos obras marcan justamente el tránsito del grupo encabezado por el director canadiense, entre su Théâtre Repère y la fundación de su nuevo espacio de producción, Ex Machina; un claro ejemplo de cómo las condiciones en que se realiza el teatro responden y determinan su estética.

Las primeras creaciones de Lepage, emblematizadas en las seis horas de la versión definitiva de La trilogía del dragón, respondían a los conceptos cuyas siglas forman el acróstico Repère: Ressource (recursos, fuentes), Partition (reparto, partitura), Evaluation (evaluación) y Representation (representación), “las partes de un método creativo inspirado en los ciclos RSVP concebidos por el arquitecto californiano Lawrence Halprin en 1969. Las ideas básicas de este método son que el proceso de trabajo es cíclico, lo cual implica que un espectáculo es siempre un work-in-progress, y que éste debe asentar sus raíces en fuentes concretas más que en conceptos abstractos o ideas. La palabra repère significa un punto de referencia, una marca sobre el mapa; y el verbo repérer significa descubrir, localizar algo”.*

La referencia al método experimentado por un arquitecto no es casual, pues una de las preocupaciones fundamentales del teatro de Robert Lepage es la mezcla de disciplinas artísticas y la exploración de diversas ramas del conocimiento. Así, las figuras y las obras de Leonardo da Vinci, Jean Cocteau, Frank Lloyd Wright, Gurdjieff, Miles Davis, entre otros, otorgan la textura de materiales sobrepuestos presente en sus espectáculos.

El éxito mundial de un trabajo teatral concebido originalmente para la intimidad de cincuenta o sesenta espectadores y el entusiasmo del director por incorporar a su lenguaje los medios proporcionados por la tecnología contemporánea (Lepage es el responsable escénico de los conciertos de Peter Gabriel), condujeron a la fundación de Ex Machina, un espacio de producción internacional y centro multimedia cuya privilegiada sede, una antigua estación de bomberos (La Caserne), se ubica en pleno corazón de Quebec, a unas cuadras del río.

El ajuste conceptual que este cambio implica es descrito por el director a partir, nuevamente, del nombre de la compañía que encabeza: “En primer lugar, hemos desechado la palabra teatro, puesto que dejó de ser nuestra única preocupación. En segundo lugar, el nombre Ex Machina evoca la idea de maquinaria. Pero, para mí, la maquinaria no es tan sólo el arnés que permite volar a Cocteau en Las agujas y el opio, también es algo que está dentro del actor, en su capacidad para decir un texto, para comprometerse con la obra; también ahí existen los mecanismos. Finalmente, hemos quitado el “Deus” de la expresión clásica que, originalmente, anunciaba un desenlace imprevisto; aunque creo que hemos preservado una dimensión mítica y el sentido de búsqueda espiritual. El desenlace y el mecanismo narrativo siguen siendo imprevisibles, misteriosos, y a nosotros corresponde mantenerlos en ese estado”.

El amplio despliegue imaginativo y la íntima visión de humanidad presentes en los espectáculos de Repère, llevaron a algunos críticos a hablar del director canadiense como “el joven Peter Brook”. Frente a este cambio de trayectoria y el estreno de otra creación emblemática, Las siete ramas del río Ota, el director inglés envió una carta a un periódico de Montreal donde afirmaba: “Robert Lepage y sus colaboradores se han impuesto una tarea enorme e inmensamente necesaria. Intentan crear un teatro donde la aterradora e incomprensible realidad de nuestro tiempo es inseparable de los detalles insignificantes de la vida cotidiana, detalles que son tan importantes para nosotros como triviales para los demás. Y para ello, experimentan con un lenguaje teatral donde la tecnología actual puede, al mismo tiempo, servir y sostener la humanidad de una representación viva. ¡Qué espléndido desafío! ¡Qué ambición heroica!”

Para nuestra inmensa fortuna, el Festival del Centro Histórico nos permite hoy comparar las creaciones de estas dos grandes figuras del teatro.


Notas

* Notas tomadas del libro Connecting Flights, Robert Lepage in conversation with Rémy Charest, publicado por Methuen.