FICHA TÉCNICA



Título obra Las metamorfosis

Notas de autoría Publio Ovidio Nasón / autor de poema homónimo

Dirección José Caballero, Marcela Diosdado, Edgar Álvarez y Silvia Ortega

Elenco Maribel Montero, Jorge Rubio, Margarita Wynne, Carolina Valsagna, Andrés Weiss

Referencia Rodolfo Obregón, “Metamorfosis (I)”, en Proceso, 8 agosto 2001, p. 67.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Proceso

Columna Teatro

Metamorfosis (I)

Rodolfo Obregón

Puesto que ya Ximena Escalante ha señalado la coincidencia en los puntos de partida de Las metamorfosis, “ensayo escénico sobre momentos del poema de Ovidio” coordinado por José Caballero, y mi propia versión del libro de las Mil noches y una noche, no podré ocultar la afinidad con sus planteamientos e intenciones; al grado que podría suscribir plenamente el texto que acompaña el programa de mano de aquel espectáculo.

Como agudamente lo hace ver la crítica de Reforma, la transformación de estos textos narrativos o poéticos en materia escénica no pasa por los cauces habituales de las adaptaciones dramáticas (a las que nos hemos referido recientemente), sino que establece una lucha directa entre la palabra, la historia, el mito, la epopeya, y el cuerpo limpio del actor.

Así, la apropiación de las ideas, la experiencia, los anhelos, los fundamentos de una tradición cultural (no es casual que en ambos casos se recurra a libros que son compendios ancestrales) se realiza a través de una elección casi siempre intuitiva, no exenta por tanto del revelador azar del gusto, que determina a su vez la necesidad imperiosa de contar.

El ejercicio reserva una triple ventaja, señalada claramente en la declaración de intenciones de Las metamorfosis: la asunción del actor como autor y responsable último de la viabilidad de la historia, de su conversión en “hecho vivo”; la tan regateada libertad del director de escena para ejercer la dramaturgia sin tener que recurrir al anodino directorio telefónico; y, finalmente, la revitalizadora mudanza en las formas de relación entre el espectador y el hecho escénico.

Quizás sea esta última característica la mejor lograda en la actual conversión de la mitología grecolatina en teatro mexicano, que se representa al anochecer de sábados y domingos en la espléndida casona azul (Av. México 200) que alberga desde hace algunos meses la escuela actoral de la productora Argos.

En efecto, y aunque nada nuevo exista bajo el sol, Las metamorfosis posee el valor de un desafío a las convenciones del espectador desde que éste reserva su lugar (noción sujeta también a cambios) y debe escoger entre tres recorridos que se desarrollan en simultaneidad y cuyo específico diseño escénico es responsabilidad de diferentes directores.

El cuerpo común del trabajo incluye la introducción hecha por una edecán, Virgilio contemporánea, que introduce el mundo de ensoñación y figuras fundadoras del pensamiento occidental presentes en el gran poema de Ovidio, vertido al español por don Rubén Bonifaz Nuño.

La entusiasta anfitriona tiene también como misión el trazar los rumbos posibles que el espectador debe seguir para sumergirse en este río de fascinantes historias del que deberá, por fuerza, salir siendo otro.

Puesto frente a los manantiales del “río de la pasión”, “el río de la envidia y la soberbia” y “el río del sueño”, dirigidos respectivamente por José Caballero y Marcela Diosdado, Edgar Álvarez y Silvia Ortega (y de los que nos ocuparemos en la próxima entrega), el público se divide y prosigue su cauce respectivo para terminar por confluir nuevamente en un epílogo que apela a los sentidos del tacto y el gusto, a una auténtica comunión, para redondear la idea de que contar (y desde luego escuchar) nuestras historias es renovar los principios fundamentales de la convivencia entre los hombres.