FICHA TÉCNICA



Título obra Marianela

Notas de autoría Benito Pérez Galdós / autor de la novela Marianela;Joaquín Álvarez Quintero y Serafín Álvarez Quintero / adaptación teatral

Elenco María España Vidal, Roberto Cobo, Guadalupe Barquera (Lupe), Manuel Calvo, Eduardo Vivas, Aurora Walker, Nacho Contla, Pablo González, José Baviera, Matilde Corell, José Ledesma, Emilio Brillas

Grupos y compañías Compañía de María España Vidal

Espacios teatrales Teatro Virginia Fábregas

Notas Comentarios autobiográficos del autor sobre la puesta en escena de Marianela, a cargo de la compañía de Ricardo Mutio-Dora Vila, con motivo de la misma obra montada por la Compañía de María España Vidal

Referencia Armando de Maria y Campos, “De la Marianela de Dora Vila a la María de España Vidal”, en Novedades, 10 junio 1947.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

De la Marianela de Dora Vila a la de María España Vidal

Armando de Maria y Campos

Cada ocho días la compañía Ricardo Mutio-Dora Vila estrenaba el "último éxito de Madrid". Después de una brillante temporada en el teatro Ruiz de Alarcón –por las calles del Relox, después de la República Argentina, ahora cine Alarcón–, Dora y Ricardo pasaron con su farándula al teatro México –en la actualidad de Virginia Fábregas–. La ciudad de México estaba en poder de las fuerzas constitucionalistas, al mando del general don Pablo González,y aunque se carecía de todo, el dinero no valía nada, y la vida menos que el dinero, los teatros –Mexicano, Lírico, María Guerrero, Principal, Apolo, Arbeu, Colón –daban funciones diariamente y los más hacían pingües negocios. Las dificultades para organizar temporadas de teatro en los estados por las luchas revolucionarias congregaban en la ciudad de México a casi todos los actores mexicanos y españoles y las compañías se formaban con excelentes elementos de los dos sexos. La del Mexicano era la mejor de todas. Se anunciaba: "Siempre el principio.– Juventud-Arte-Confort". Precios, luneta: dos pesos, de los llamados "bilinbiques". Conviene fijar la fecha: 1915-1916.

En el Lírico, en el Principal, en el Arbeu se cultivaba la zarzuela. En el Mexicano y en el Colón, la comedia. Los dos teatros sostenían una enconada y amistosa lucha para atraerse la voluntad y la asistencia del público. Si el Mexicano anunciaba –v.g. abril 1o. de 1916– el estreno de La propia estimación de Benavente, el Colón estrenaba Sor Simona de Pérez Galdós. En el Colón actuaba una excelente compañía que dirigía el actor español Enrique Catalá, de la que era primera actriz Socorro Astol. Catalá y la Astol habían alcanzado un gran éxito representando La garra de Linares Rivas y La frescura de Lafuente de Muñoz Seca y García Alvarez, en tanto que Dora y Ricardo pasaban con singular agilidad artística de Los fantasmas de Linares Rivas a La leona de Castilla de Villaespesa. Inolvidables temporadas aquellas, que disfruté obra a obra, noche a noche, y que me llevaron a "destripar" cuando estaba a punto de concluir la carrera de leyes. ¡Bah!, de foro a foros, la elección no fue dudosa...

Yo sentía predilección por la temporada del Mexicano. Venía siguiendo a la Vila y Mutio desde el teatro Alarcón, coliseo que ese encontraba a una "cuadra" de la "vecindad", en la calle del Estanco de Mujeres, en que por aquellos años vivíamos mi madre, mi hermano tan apasionado por el teatro que en él y por él perdió la vida, y yo, decidido a cortar la carrera y hacerme "periodista de teatros" para estar cerca del mundo fantástico que imaginaba yo vivían los cómicos. Recuerdo el éxito de Marcelino Dávalos –el primer autor mexicano–, cuya mano estreché lleno de orgullo (29 de abril de 1916), con su pieza El último cuadro, los gritos espeluznantes de Ricardo Mutio en el Manelic de Tierra baja, el estreno, con caracteres de apoteosis, de Campo de armiño de Benavente. Conservo un programa y leo con emoción una nota firmada por Mutio que dice: "Ricardo Mutio, por respeto al ilustre autor, y a este público a quien tanto debe, ha montado esta obra con el entusiasmo de un artista joven que quiere hacer del teatro el verdadero templo del Arte, al cual se llega siempre mediante el esfuerzo constante, sostenido, y con el estudio de los grandes autores que se darán a conocer este año, con sus más celebradas obras".

A Campo de armiño siguieron: Tonidadas de Linares Rivas, El collar de estrellas de Benavente, Cabrita que tira al monte de los Quintero, Amanecer de Martínez Sierra, una semana benaventina durante la que se estrenó La ciudad alegre y confiada, alternándose sus representaciones con Los intereses creados; el estreno de Aguilas y estrellas de Marcelino Dávalos y la reprisse de El loco dios, verdadera creación de Mutio, seguida de La zagala, en la que Dorita Vila estaba inimitable; La mujer desnuda de Bataille, para una presentación de María Tereza Montoya. El duque de El de los Quintero, El rey trovador de Marquina, un homenaje a Echegaray con Mariana. Los recuerdos no acabarían nunca. En lo más florido de la temporada se estrenó Marianela, escenificación de la novela de ese título de Benito Pérez Galdós por los hermanos Quintero. ¡Vaya firmas! El teatro se llenó sin que quedara desocupada una sola localidad, ¡Qué Marianela de Dora Vila! Recuerdo el reparto, como si la estuviera viendo representar: Marianela, Dora Vila; Florentina, Sara Uthoff; Sofía, Delia Palomera; Señoría, Luz Urriola; la Mariuca, Lola Tinoco; la Pepina, María Leger; Teodoro Golfín, Alfonso Parra; Pablo, Ricardo Mutio; Celipín, María Tereza Montoya; don Francisco Penáguilas, Antonio Galé; don Manuel Penáguilas, Roberto Soto; Sinforoso Centeno, José Escanero; Carlos Golfín, Eduardo Cortés y Tanasio, Felipe Montoya.

Otras Marianelas he visto –la de Xirgu en 1921, la de la Montoya en 1944–, pero de aquella de Dora Vila y Ricardo Mutio guardo el recuerdo intacto, que he renovado viendo ésta que ahora hacen con mucha dignidad y respeto los actores que encabeza la actriz filipina María España Vidal, que ha querido representarla para mostrarnos la otra cara de su magnífica, interesante personalidad de gran artista: la dramática, en la que alcanza momentos cumbreños como en Morena clara, personaje gracioso y pintoresco si los hay. Temperamento hondo y, profundo, dicción clarísima, matiz en la expresión y en el sentimiento, la Marianela de la Vidal, es una revelación de actriz dramática de tan envidiables como insospechadas posibilidades. ¡Es lástima que el público no se decida a verla, porque es de las actrices jóvenes de habla española la más cuajada, temperamental, responsable y bellísima!

Tres actores jóvenes comparten con la Vidal y los veteranos de la compañía, la atención y el interés del público: Roberto Cobo en el Celipín, Lupe Barquera en la Florentina y Manuel Calvo en el Pablo; los tres están muy bien. Y a tono con su categoría Vivas, la Walker, la Contla, la González, Babiera, Corell, Ledesma y Brillas.