FICHA TÉCNICA



Título obra El burgués gentilhombre

Notas de autoría Jean-Baptiste Poquelin Molière / autor de la obra de teatro homónima

Dirección Paul Strauss

Elenco Nicolás Magallanes, Peter Deingin, Michel Katcharoff, Marie-Jeanne, Gertrude Tyven

Coreografía George Balanchine

Música Ruchard Strauss

Grupos y compañías Ballet ruso de Montecarlo conocido también como Ballet Ruso del Coronel Basil

Notas Programas del 19 y 20 de junio con ballets que acompañaron a la coreografía de El burgués gentilhombre

Referencia Armando de Maria y Campos, “Nueva temporada del ballet ruso de Montecarlo, con estrenos para México”, en Novedades, 22 mayo 1947.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Nueva temporada del ballet ruso de Montecarlo, con estrenos para México

Armando de Maria y Campos

El notable grupo conocido por Ballet ruso de Montecarlo hace actualmente nueva temporada entre nosotros, en el teatro Iris. Esta es su cuarta visita a México. Lo conocimos en 1934, cuando se inauguró el Palacio de las Bellas Artes, con Leónidas Massine como primer coreógrafo. (Si los aficionados a este espectáculo se interesan en conocer algunos detalles de aquella memorable temporada, me permito remitirlos a mi libro Presencias de teatro, Ed. Botas, 1938). Por segunda vez vino el "Ballet ruso del Coronel Vasili Grigorievich de Basil" –así se llamó también a este grupo coreográfico– de 1941 a 1942. Por tercera vez visitó a México en 1946, y, por cuarta, ahora.

Al Ballet ruso de Montecarlo, o del Coronel. Basil le debemos, los países hispanoamericanos, conocer periódicamente las mejores creaciones de este género coreográfico, por sus constantes giras por todos los países del sur del Bravo. Año con año hace temporada en el Colón, de Buenos Aires, y casi no hay ciudad de importancia en América, que no haya visitado. Sus giras por la América española están nutridas con aventuras inverosímiles. Para escalar las alturas bolivianas, muchos de sus elementos expusieron la vida; como viajaban en tiempos de guerra, tuvieron que utilizar camiones militares y bombarderos imponentes, lanchas de remo y buques de vapor. En El Salvador, veinticinco mil espectadores se congregaron en su Estadio para presenciar una representación de El lago de los cisnes de Tchaikovski. En el mismo Salvador, los trabajadores ferroviarios aplazaron una huelga para que la población no viera interrumpida la temporada que hacían los bailarines; y no falta la anécdota revolucionaria: un levantamiento político en Caracas fue pospuesto para no aplazar la presentación del Ballet ruso de Montecarlo.

La historia del Ballet que ahora nos visita entronca con la mejor tradición del género. A poco de morir la Pavlowa y Serge Diaghilev, el Coronel Basil, que vivía expatriado en Francia, dirigiendo en París una agencia artística, reorganizó los elementos dispersos de los auténticos Ballets Russes, y los presentó, organizados, en el teatro de Montecarlo, con Balanchine y Grigoriev –que más tarde fueron sustituidos por Massine y Fokine– y con tres jóvenes bailarinas: Irina Boronova, Tamara Tumanova y Tatiana Riabuchinska (las tres vinieron a México en 1934). Que la compañía tuvo un éxito inmediato lo prueba el hecho de que al año siguiente hiciera una visita a los Estados Unidos. Actuando con éxito extraordinario en Norteamérica, el entonces director del Palacio de las Bellas Artes, licenciado Antonio Castro Leal, le contrató para la temporada tripartita que inauguró nuestro gran centro de espectáculos con la compañía Montoya-Gómez de la Vega, Antonia Mercé "Argentina" y los Ballets rusos de Montecarlo. Durante dieciocho años este grupo coreográfico que organizó Basil en 1929 ha mantenido viva la tradición de los famosos ballets que revolucionaron el mundo artístico cuando se presentaron en París, en 1910, aunque no ha podido evitar su "americanización", incorporando inclusive a su repertorio ballets de temas y autores de América: El malón de Héctor Iglesias Villoud y Fue una vez de Gustavino –argentinos–; La isla de los ceibos de Eduardo Fabini, uruguayo; Y-Kiu de Ricardo y Jesús Castillo, guatemaltecos; Yara de Francisco Mignone, brasileño, y Rodeo, ballet de "cow-boys", de Copland, norteamericano. Muy pronto incorporarán a su repertorio un ballet de Carlos Chávez, que ahora escribe en Acapulco. No es difícil que sea con temas de la Bamba. El paso de George Balanchine por este grupo coreográfico ha dejado profunda huella, porque el gran coreógrafo incorporó al Ballet ruso de Montecarlo muchas de sus mejores creaciones particularmente las obras de Stravinski, como Danses concertantes. Entre las por él incorporadas figuran El burgués gentilhombre, que fue estrenado en México el martes 20, y que gustó mucho, porque la coreografía de Balanchine interpreta con singular gracia el aire cómico de un episodio de la inmortal farsa de Molière –aquel de la boda del joven Cleonte con Lucila, hija del señor Jourdain–. Más que ballet, es teatro bailado, pero muy divertido, y... muy moderno, sobre todo en el "divertimiento", que consta de "pas-de-sep", lanceros, arlequinada y de una danza india. Los principales roles fueron bailados por Nicolás Magallanes, mexicano, gran bailarín; Peter Deingn, Michel Katcharoff, Marie-Jeanne, Gertrude Tyven. La música de El burgués gentilhombre es de Richard Strauss, y la obra fue dirigida por Paul Strauss. Figuraron al lado de esta creación coreográfica de Balanchine, el ballet ya clásico de Las Sílfides de Chopin, definido como "ensueño romántico en un acto, de Michel Fokine", que siempre se ve con gusto, y la Gaite Parisienne, de Ofenbach, creación coreográfica de Leónidas Massine, que la noche de la presentación –el lunes 19– constituyó el mayor éxito del programa, con El lago de los cisnes, de Tchaikovski, coreografía un poco deslustrada de Lew Ivanoff, y en el que también triunfó nuestro compatriota Magallanes –el príncipe Sigfrido–, al lado de la Danilova, de la Grantzeva, de Daniellan, etcétera. Para ligar la bella evocación de Las Sílfides chopinianas, se bailó El pájaro azul –divertimiento–, si no me equivoco, de Las bodas de la aurora, por Nathalie Krassovska y León Daniellan, que gustó mucho y fue aplaudidísimo. Menos gustado –en el programa de presentación– fue el ballet Las sombras de la noche de Cittorio Rieti, coreografía también de Balanchine, dirigido por Iván Boutnikoff en el que fueron muy celebrados la Krassovska, rusa; la Hoddard, brasileña, y Franklin, inglés. Como se ve, en el Ballet ruso de Montecarlo figuran bailarines de todo el mundo. Mejor así, porque el baile, mensaje de todos los pueblos, es como un gran jardín con flores de toda la tierra.