FICHA TÉCNICA



Título obra Corona de sombra

Autoría Rodolfo Usigli

Grupos y compañías Teatro del Nuevo Mundo

Notas Con motivo de la obra Corona de sombra de Rodolfo Usigli, el autor hace una breve relación de las subvenciones al teatro que hicieron Maximiliano y Carlota

Referencia Armando de Maria y Campos, “Maximiliano y Carlota ante las candilejas de la historia y del teatro”, en Novedades, 14 abril 1947.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Maximiliano y Carlota ante las candilejas de la historia y del teatro

Armando de Maria y Campos

Maximiliano y Carlota no ignoraban que durante el gobierno republicano próximo pasado las compañías dramáticas y líricas habían recibido subvenciones más o menos amplias del erario, y tan pronto como sintieron sobre sus cabezas las coronas de espinas y de sombras de su trágico imperio consignaron en el presupuesto imperial una suma para subvencionar el teatro lírico y dramático. Su amor a las representaciones les ha sido compensado largamente por los autores nacionales y extranjeros. Max y "Carla" empezaron a pisar los escenarios, reviviendo su tragedia, cuando aún no se desvanecían ni los comentarios mundiales por la suerte de la súbita loca de Bruselas, ni el humo de los cinco tiros que troncharon la vida del archiduque austriaco.

Al Juárez y Maximiliano de Werfel, al Miramar de Jiménez Rueda, a la Carlota de México de Lira, se suma, ahora, Corona de sombra de Usigli. Los emperadores europeos de México vuelven a verse entre diablas y candilejas, tramoya y "atrezzo", movidos entre bambalinas por el autor...

El ministro de Hacienda del presidente Juárez, don Manuel Payno, en su obra Cuentas, gastos, acreedores y otros asuntos de la intervención francesa (México, 1868), levanta el telón de la economía de aquella inolvidable representación en la que fueron primeros actores absolutos Maximiliano y Carlota, rehuyendo y acercándose a las candilejas de la vida y del teatro. "El emperador y la emperatriz –dice– asistieron al principio de su gobierno al teatro. Después no volvieron a presentarse en el palco en ninguna ocasión. Al entrar Maximiliano y Carlota, los gendarmes y algunos oficiales franceses gritaron algunos vivas y hurras; el público permaneció mudo y silencioso. Cuando en la ópera o comedia había algunas alusiones a la libertad, los aplausos estallaban. La Peralta, sirvió de instrumento de oposición y era (por esto) aplaudida con frenesí (aparte de por su mérito). Por estas razones, sin duda, los soberanos de México pudieron traducir bien la libre opinión del público y se abstuvieron de asistir a los espectáculos. Entonces, sin duda, vino a Max la idea de tener un teatro real en Palacio, y dispuso en efecto que se construyera provisionalmente en el local de la Cámara de Senadores" (fue en la de Diputados).

El ministro de Hacienda del presidente Juárez, don Manuel Payno, en su obra Cuentas, gastos, acreedores y otros asuntos de la intervención francesa (México, 1868), levanta el telón de la economía de aquella inolvidable representación en la que fueron primeros actores absolutos Maximiliano y Carlota, rehuyendo y acercándose a las candilejas de la vida y del teatro. "El emperador y la emperatriz –dice– asistieron al principio de su gobierno al teatro. Después no volvieron a presentarse en el palco en ninguna ocasión. Al entrar Maximiliano y Carlota, los gendarmes y algunos oficiales franceses gritaron algunos vivas y hurras; el público permaneció mudo y silencioso. Cuando en la ópera o comedia había algunas alusiones a la libertad, los aplausos estallaban. La Peralta, sirvió de instrumento de oposición y era (por esto) aplaudida con frenesí (aparte de por su mérito). Por estas razones, sin duda, los soberanos de México pudieron traducir bien la libre opinión del público y se abstuvieron de asistir a los espectáculos. Entonces, sin duda, vino a Max la idea de tener un teatro real en Palacio, y dispuso en efecto que se construyera provisionalmente en el local de la Cámara de Senadores" (fue en la de Diputados).

Una breve relación de las cantidades que el segundo imperio destinó a subvencionar espectáculos teatrales, es oportuna ahora que un grupo de "raras personas capaces de colaborar en pro y no en contra de las cosas, y que no son ajenas ni insensibles al progreso espiritual" de México patrocina la representación de la gran pieza dramática de Usigli, Corona de sombra, nueva interpretación de la tragedia de Querétaro y Bouchout, "porque el héroe de esta pieza no es Maximiliano, ni Carlota misma es su heroína. Según ha apuntado alguien –dice la empresa del teatro del Nuevo Mundo– el héroe de Corona de sombra es México, y es a este héroe, antiguo ya en la tragedia y en el espíritu, a quien el teatro del Nuevo Mundo aspira a servir".

a) –Al señor M. Covarrubias, se le ministraron mil pesos para ayudarlo a la representación de una ópera que había compuesto, titulada Berta.

b) –Al señor Cenobio Paniagua, se le ministraron en varias partidas, más de dos mil pesos para ayudarlo en sus representaciones líricas.

c) –Los franceses, que querían también tener su espectáculo, organizaron con los suavos un teatro, al cual se auxiliaba con 50 ó 100 pesos en cada función, y al general Boyer, Jefe del Mariscal Bazaine, se le entregaron para ayuda de gastos de viaje de una compañía francesa, que dio algunas representaciones en el teatro Iturbide.

d) –Al empresario Mazzoleni se le concedió una subvención de cuatro mil pesos mensuales, por cuatro meses.

e) –Al empresario Bianchi se le ofreció una fuerte cantidad si traía una buena compañía de ópera; no le entregó lo convenido, lo que dio motivo a una fuerte hostilidad del empresario con el imperio, y no se prestó a dar un concierto en palacio sin recibir un anticipo: tres o cuatro mil del águila coronada.

f) –En el año 1865 se abrió un crédito de catorce mil pesos para subvencionar a la compañía del teatro Principal; a los teatros Iturbide y Nuevo México se les concedieron trescientos pesos mensuales, y se les entregaban puntualmente.

g) –Al célebre compositor Melesio Morales se le garantizó una subvención hasta de seis mil pesos, si las entradas no cubrían los gastos de su ópera Ildegonda. Rasgo mezquino si se tiene en cuenta tanto y tanto despilfarro en "embutes" y "mordidas" a franceses, alemanes, belgas, austriacos y alguno que otro "mexicano". Total, calcula Payno unos cincuenta mil pesos... sin contar el teatro Imperial de palacio.

Dirigió el teatro particular del imperio, como se sabe, el poeta español don José Zorrilla, y fue inaugurado el 4 de noviembre de 1865, con Don Juan Tenorio. A Zorrilla le fue asignado su sueldo anual de tres mil quinientos pesos. "Poco después –de la inauguración– organizó su oficina, recibió doscientos cincuenta para muebles y sellos y se nombró un secretario con mil doscientos pesos anuales, un escribiente y un conserje. En mayo de 1866 –el marco ya hacía agua y las ratas empezaban a abandonarlo–. Zorrilla solicitó una licencia para pasar a Europa, la obtuvo, y recibió un año adelantado de sueldo.

Al llegar a Europa Zorrilla escribió su famosa diatriba contra México que tituló: Drama del alma. Algo sobre México y Maximiliano. Poesía en dos partes, con notas en prosa y comentarios de un loco, que se publicó en Madrid.

A ochenta años de distancia del fusilamiento de Maximiliano y a treinta de la muerte de Carlota, vuelve a representarse en el teatro una pieza dramática sobre la tragedia de los ilusos monarcas coronados de espinas y sombras, comparsas del primer actor y héroe verdadero, México.