FICHA TÉCNICA



Título obra Angel street

Autoría Patrick Hamilton

Elenco Margarita Bolado Castillo (Margo), John Emery, Gavin Muir, Patricia Marmont, Dorothy Patten

Espacios teatrales Teatro Esperanza Iris

Notas Cuarta obra de la Temporada de Teatro Americano

Referencia Armando de Maria y Campos, “Angel Street, por Margo; Qué verde era mi padre y Dos puntos, por Ángel Gartasa; La ilustre moza y un soneto de Lope de Vega”, en Novedades, 4 marzo 1947.




Título obra Qué verde era mi padre

Autoría Adolfo Torrado

Elenco Ángel Garasa

Espacios teatrales Teatro Ideal

Referencia Armando de Maria y Campos, “Angel Street, por Margo; Qué verde era mi padre y Dos puntos, por Ángel Gartasa; La ilustre moza y un soneto de Lope de Vega”, en Novedades, 4 marzo 1947.




Título obra Dos puntos

Autoría Carlos Llopis

Elenco Ángel Garasa, José Martínez (Pepito)

Espacios teatrales Teatro Ideal

Referencia Armando de Maria y Campos, “Angel Street, por Margo; Qué verde era mi padre y Dos puntos, por Ángel Gartasa; La ilustre moza y un soneto de Lope de Vega”, en Novedades, 4 marzo 1947.




Título obra La ilustre moza

Notas de autoría Lope de Vega, Félix / autor de La moza del cántaro; Luis Muñóz Llorente y Luis Tejedor / libreto

Elenco Pepita Embil, Marianela Barandalla, Ramón Naya, Álvarez, Martí

Música Federico Moreno Torroba

Referencia Armando de Maria y Campos, “Angel Street, por Margo; Qué verde era mi padre y Dos puntos, por Ángel Gartasa; La ilustre moza y un soneto de Lope de Vega”, en Novedades, 4 marzo 1947.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Angel Street, por Margo; Qué verde era mi padre y Dos puntos, por Angel Garasa; La ilustre moza y un soneto de Lope de Vega

Armando de Maria y Campos

Margo –nacida Margarita Bolado Castillo–, actriz mexicana del teatro norteamericano, pisó por primera vez las tablas de un escenario mexicano como comedianta –hace años lo había hecho ya como bailarina– para interpretar una de las más famosas obras del teatro inglés: Angel Street, que el cine llevó al gran público con el título un poco arbitrario de Luz que agoniza, y que en el teatro Fábregas presentó la organización Teatro de México, con singular éxito, cerca de cien veces, con los comediantes mexicanos Clementina Otero, Carlos López Moctezuma, y con título de La calle del ángel.

Nuestra compatriota, figura indiscutible en la escena y la pantalla norteamericana, causó la más excelente de las impresiones, confirmando que domina el arte de representar, y que no ha dejado de ser "muy mexicana", pues se atrevió a interpretar el difícil personaje con sólo ¡cinco ensayos!, aunque a la noche siguiente –26 de febrero– ya no pudiera representarlo, vencida por una enfermedad pasajera. Margo fue la razón de ser de la cuarta obra de la Temporada de Teatro Americano, y, en seguida de ella, el magnífico actor John Emery, que logró componer un Mr. Manningham irreprobable. El público, en su mayoría norteamericano, escuchó con creciente interés la excelente pieza de Patrick Hamilton, y aplaudió al final calurosamente a Margo –a la que por poco sepulta entre ofrendas florales, tantas flores invadieron la escena del Iris– a Emery, a Muir, a Marmont, a Patten...

En el Ideal se volvió –después del generoso propósito de Garasa de intentar otro género de teatro más noble– a "los últimos éxitos de Madrid", de autores cómicos, con lo que dicho está que vuelve a privar en aquel modesto coliseo el ¡ja!, ¡ja!, ¡ja! de Pepe Junco, y las obras de "risa loca". En 2 semanas, 2 obras 2, para pasar el rato y reír sin complicaciones Qué verde era mi padre de Adolfo Torrado, autor muy discutido en Madrid por sus "comedias taquilleras", y Dos puntos de Carlos Llopis, en quien el público de España –¿y por qué no también el de América que gusta de este género? –tiene puestas no pocas esperanzas, porque en varias otras obras que lleva estrenadas revela fino humorismo y maña para mover sus títeres.

La primera, la de Torrado, duró en cartel los reglamentarios siete días de las comedias que cumplen, no obstante que Garasa acertó a repetir el tipo de "fresco" de tanto éxito en el teatro cómico español, y aun a imprimirle ciertos rasgos de la mejor comicidad. De la segunda, en la que Garasa repite, también con sus toques de originalidad, el tipo de frescales, esta vez a dúo con Pepito Martínez, que es el otro "punto" –fresco, sinvergonzón, viva la Virgen– de la historia, no se puede aventurar si apenas cumplirá la semana reglamentaria, aunque es fácil suponerlo, porque es la menos graciosa y desenvuelta de las pocas que de Llopis conocemos. En una y en la otra la interpretación en general estuvo a tono con la velocidad con que se ensaya, se representa, y se olvida lo que apenas si se llegó a aprender.

La compañía del maestro Moreno Torroba estrenó en México la gran zarzuela del mismo compositor La ilustre moza, inspirada –¿parafraseada?– en la bellísima comedia de Lope de Vega La moza del cántaro, libro ahora, de Luis Muñoz Llorente y Luis Tejedor. El libreto conserva la frescura de la hermosa comedia lopiana, y la música de Moreno Torroba es inspiradísima, deliciosa de castellanidad y finura contemporánea, es decir, muy popular, como abrevada toda ella en temas de la época en que Lope hizo desarrollar la acción de su moza del cántaro –en Ronda, en Adamuz y en Madrid–, y muy suya, que don Federico es un compositor de zarzuela personalísimo. También fue excelente la interpretación por parte de la Embil –magnífica de voz y de figura–, de la Barandalla, de Naya y Alvarez, de Martí con sabor añejo el romance de la moza vengadora...

Para mí, el mérito mayor de Moreno Torroba es que su partitura interpreta a maravilla el espíritu de esta hembra castellana –María en la obra de Lope, Isabel en ésta– que mata a un hombre en defensa de su honor, se hace moza de servir, defiende su honestidad, y al fin, honrada, fuerte y recta, logra el verdadero amor para toda la vida, y a la que su amo –en la obra de Lope– describe en este soneto, uno de los mejores del Fénix, que –si no ahora ¿cuándo?– quiero evocar aquí:

Una moza de cántaro y de río,
más limpia que la plata que en él lleva,
recién calzada de chinela nueva,
honor del delantal, reina del brío;

con manos de marfil, con señorío
que no hay tan gran señor que se le atreva,
pues donde lava dice amor que nueva,
es alma ilustre al pensamiento mío.

Por estrellas, por fe, por accidente,
viéndola henchir el cántaro en despojos
rendí la vida a el brazo transparente,

y envidiosos del agua mis enojos,
dije: "¿Por qué la coges de la fuente
si la tienes más cerca, de mis ojos?"