FICHA TÉCNICA



Título obra La Caramba

Autoría Luis Fernández Ardavín

Elenco Dolores Pastor (Lolita), Pepita Embil, Tomás Álvarez, Luis Bellido

Música Federico Moreno Torroba

Espacios teatrales Teatro Arbeu

Referencia Armando de Maria y Campos, “Estreno de Catalina, no me llores en el Ideal. Por los otros teatros de revista.”, en Novedades, 14 enero 1947.




Título obra La cura

Autoría Pedro Muñoz Seca y Enrique García Velloso

Elenco Leopodo Ortín, Aurora Camupzano

Espacios teatrales Teatro Virginia Fábregas

Referencia Armando de Maria y Campos, “Estreno de Catalina, no me llores en el Ideal. Por los otros teatros de revista.”, en Novedades, 14 enero 1947.




Título obra Catalina, no me llores

Autoría Enrique Suárez de Deza

Elenco Amparo Morillo, Anita Muriel, Marga López

Espacios teatrales Teatro Ideal

Notas El autor comenta el sistema que emplean los empresarios del Ideal para estrenar los éxitos de Madrid y menciona los estrenos en el Lírico y el Tívoli

Referencia Armando de Maria y Campos, “Estreno de Catalina, no me llores en el Ideal. Por los otros teatros de revista.”, en Novedades, 14 enero 1947.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Estreno de Catalina, no me llores, en el Ideal. Por los otros teatros de revista

Armando de Maria y Campos

Los siete teatros con que cuenta la metrópoli: Arbeu, Fábregas, Ideal, Lírico, Tívoli, Follies y Colonial –porque con el Bellas Artes no se cuenta para espectáculos permanentes– ofrecen éstas primeras semanas del año sendos espectáculos, pero el público parece que se interesa solamente por los que representan –en la acepción teatral del término– positivas novedades. Como el Arbeu, que alberga en su recinto a la compañía española de zarzuela del maestro Federico Moreno Torroba.

La zarzuela La Caramba congrega noche a noche mayor cantidad de público. Durante la última semana el tenor Jesús Freyre, avecindado entre nosotros desde que Eugenio Velasco lo trajo formando parte de su compañía que actuó, también en el Arbeu en 1934, se incorporó a la compañía de Moreno Torroba, y cantó, con la desenvoltura ya en el característica el Fabián de la mencionada zarzuela.

En el Fábregas continúa Leopoldo Ortín "defendiéndose" –como se dice en argot teatral–, mientras acierta con la obra del público. Ha repuesto una vieja, no importa que muy graciosa absurdidez, en tres actos, de Muñoz Seca y García Velloso –un famoso autor argentino–. La cura, que a decir verdad, ni por sus situaciones cómicas, ni por los chistes en que abunda, ni por nada, merece ser exhumada. Cumplió en su tiempo su modesta ambición de hacer reír "hasta troncharse", como gráficamente se definían los éxitos de público que alcanzaban las piezas de Muñoz Seca en los albores del astracán, y no debe extraerse de los archivos, donde debe dormir el sueño de los justos, de los justos éxitos, alcanzados en su tiempo y a su tiempo. Por lo demás, Ortín y Aurora Campuzano dominaron este género, y como lo que bien se sabe, no se olvida, lo interpretan con mucho desenfado y no menor seguridad.

Los mandamás del Ideal no sólo han vuelto a reunir a todos los elementos de casa que han logrado aclimatarse en aquel teatrito, sino que también han cogido por los cabellos de la fácil, la muy vieja y no siempre acertada costumbre de estrenar "lo último llegado de España" como si siempre estos "últimos éxitos de Madrid" pudieran repetirse entre nosotros. El sistema es fácil, cómodo. Se espera la llegada del correo que trae los ejemplares de la publicación teatral en boga –antes fue La novela teatral, Comedias, El teatro moderno, La farsa; ahora son Teatro selecto, La escena, publicada en Barcelona, o Biblioteca Teatral, Talía o Las máscaras, que aparecen en Madrid– y se elige la que, por el reparto de estreno en España, la mejor a la compañía en turno, o aunque no le vaya, si con esto se impide que la obra sea representada por la compañía del teatro de enfrente. Ahora la publicación cuya llegada esperan ansiosamente las "direcciones artísticas" del Fábregas y del Ideal es Las máscaras, que ha publicado Préstame tu suegra, Cándido de día, cándido de noche, No me llores, Catalina; Nosotros, ellas y el duende, Dos puntos de vista y Qué verde era mi padre. La primera y la tercera han sido ya estrenadas por la compañía del Ideal: la segunda la acaba de estrenar Ortín, y anuncia para esta semana el estreno de la cuarta, en tanto que los del Ideal previenen los "próximos estrenos" de las dos últimas, sin olvidar, unos y otros, mencionar la fecha del estreno en Madrid, todas del año 46, como si ello fuera una garantía de calidad o de novedad.

Catalina, no me llores, del autor hispano argentino Enrique Suárez de Deza, estrenda por la farándula del Ideal, es una farsa, "de buen humor" la llama su autor, que ni da ni quita. Todos, autor, intérpretes y empresarios quedan como estaban antes, ni más, ni menos. El sí sale ganando: pasa un rato alegremente.

Tan hecho tienen los actores del Ideal este género, que es difícil que lo saquen mal, a menos que se lo propongan, y como esto no es lógico, siempre están bien, a tono con la pieza. Esta vez, sin embargo, hay que señalar la excelente labor de tres jóvenes actrices –una españolita, las otras dos, gauchitas– hechas en nuestro medio: Amparito Morillo, Anita Muriel y Marga López.

Los autores empresarios del Lírico estrenaron nuevos títulos –La trompa aftosa y Mientras el pueblo aguante–, para hallar pretexto de aludir los temas políticos de actualidad, y les imitó el Colonial –Al pueblo, puro cebú–, aunque sin poder presentar "artistas nuevos", como lo hizo el Lírico con la vieja novedad de Toña la Negra y el Trío Mixteco, con la deliciosa bailarina Carmen Molina.

El Tívoli estrenó una obrita con argumento, es decir, que no es una sucesión de números y cuadros: La musa del barrio, pero sí un constante diálogo entre las dos figuras del popular centro de espectáculos frívolos: Rosita Fornés y Manuel Medel. Alternó con la revista, al modo de siempre, El rey del parón.