FICHA TÉCNICA



Título obra La fuerza bruta

Notas de autoría John Steinbeck / autor de la novela Of mice and men; Víctor O. Moya / traducción y adaptación teatral

Dirección Seki Sano

Elenco Reva Reyes, Roberto Anaya, Rodolfo Acosta

Escenografía Best-Mougard

Grupos y compañías Teatro de las Artes

Espacios teatrales Teatro del Hotel Prado

Eventos Primera presentación formal del Teatro de las Artes dirigida por Seki Sano

Referencia Armando de Maria y Campos, “El Teatro de las Artes, que dirige Seki Sano, presenta La fuerza bruta de John Steinbeck en el teatro del Hotel Prado”, en Novedades, 17 diciembre 1946.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

El Teatro de las Artes, que dirige Seki Sano, presenta La fuerza bruta de John Steinbeck en el teatro del Hotel Prado

Armando de Maria y Campos

Un vespertino de esta ciudad publicó en su edición del 5 de mayo de 1939 la nota siguiente: "En virtud de las gestiones llevadas a cabo por varios intelectuales y artistas mexicanos, la Secretaría de Gobernación permitió la entrada al país del eminente director de teatro japonés, Seki Sano, quien arribó a Veracruz a bordo del vapor México, siendo detenido durante algunos días por las autoridades de migración de aquel puerto, para dar lugar a que se llenaran ciertas formalidades. El señor Seki Sano, ampliamente conocido en su país y en otras naciones, viene a México en calidad de refugiado, pues se ha destacado como antifascista y como antimilitarista, lo que le impide regresar al Japón".

La información del vespertino calló, tal vez por ignorarlo, que fue un intelectual, Celestino Gorostiza, en su calidad de jefe del Departamento de Bellas Artes, quien facilitó la entrada de Seki Sano al país.

El refugiado oriental se relacionó rápidamente con artistas e intelectuales de la extrema izquierda, mexicanos y extranjeros, y comenzó a desarrollar su plan de hacer teatro en México, buscando la forma de obtener el apoyo oficial. Se fijó en la Sección de Trabajo de Teatro de la Secretaría de Educación de la que yo era jefe, y encontró en el pintor Gabriel Fernández Ledesma la persona que lo pusiera en contacto conmigo. Cuando a invitación de Fernández Ledesma nos reunimos los tres en el apartamento que Seki Sano había alquilado por las calles de Elba, sus antecedentes no me eran desconocidos. Lo sabía, nacido en Tientsin, China, pero educado en el Japón, en cuya capital, Tokio, debutó como director, poniendo la obra Don Quijote libertado de Lonartcharsky, primera obra rusa que se representó en el Japón, Seki Sano rompía con la tradición del teatro kabuki, el tradicional japonés. Montó otras obras, todas antimilitaristas, y el resultado fue que lo expulsaron de aquel país, en 1931. Seki Sano se refugió en Rusia, y estudió teatro, afiliándose a las tendencias de Stanislavski quien, como se sabe, definió su sistema con una frase desconcertante: –No enseñar cómo actuar.

De Rusia pasó Seki Sano a Checoslovaquia y a Polonia, estuvo en Alemania y en Francia, de donde se trasladó a los Estados Unidos, no sé si directamente a Hollywood o a Nueva York, lo cierto es que en la Ciudad de Hierro dirigió en 1938, con una compañía experimental, Fuenteovejuna de Lope. En 1939, según consta, llegó a Veracruz. A poco se relacionó con el Sindicato Mexicano de Electricistas y conmigo. Lo recuerdo llevando peinada hacia atrás su cabellera negra, de azabache. De corta estatura, de rostro moreno, lleno, afeitado, hablando correctamente el español.

En un momento nos entendimos. A los pocos días puse a su disposición un salón en el tercer piso del Palacio de las Bellas Artes, a un grupo de alumnos, y disfrutó de libertad absoluta. Independientemente de su labor en Bellas Artes, seguía buscando el apoyo de los electricistas, a quienes convenció para que dotaran de un teatro el edificio que levantaban en las calles de Las Artes, cuyo nombre debía ser teatro de Las Artes. El 14 de diciembre de 1939 –25o. aniversario del SME– inició sus labores el teatro de Las Artes, con la presentación de un "teatro de títeres". Con la protección que le brindaba el departamento de Bellas Artes, Seki Sano pudo sentar las bases de su organización Teatro de las Artes.

En El Nacional del 3 de octubre de 1940, apareció una información sobre las actividades teatrales del Departamento de Bellas Artes. Al referirse al apoyo que se brindaba a los grupos experimentales, dijo: "El numeroso grupo que forman los componentes del Teatro de las Artes, ha encontrado en la Sección de Teatro absoluto apoyo, y su director Seki Sano considera que sin esa ayuda no hubiera podido cuajar en realidad, como muy pronto podrá ser comprobado por el público de teatro revolucionario mexicano". A poco se le confió a Seki Sano la dirección escénica del Ballet de Bellas Artes que dirigió la bella bailarina tejana Waldeen.

Desde entonces, Seki Sano viene luchando por hacer teatro distinto al que habitualmente se ha venido representando en México. Se distanció de los electricistas, pero su grupo se siguió denominando Teatro de las Artes; tiene, además, una Escuela Dramática de México, en la que da clases a las constantemente nuevas estrellas de cine, en cursos que alcanzan hasta seis meses. La cuota es muy modesta, 55 pesos mensuales en clases de conjunto. Seki Sano se enorgullece de que de su escuela han salido valores de la cinematografía mexicana como Ester Fernández, Ricardo Montalván, Lilia Michel, Víctor Junco, Beatriz Ramos, Susana Cora, Mary Douglas, esta última discípula suya desde 1940.

La primera presentación formal del Teatro de las Artes de Seki Sano fue el viernes 13, en el aún no concluido teatro del hotel Prado, en función de invitación, para representar la pieza de John Steinbeck Of mice and men, traducida y escenificada por Víctor O. Moya con el título de La fuerza bruta.

La hasta ahora única representación de Of mice and men constituyó un acontecimiento social. Medio teatro fue ocupado por representativos de las colonias inglesa y norteamericana, y la otra mitad por lo más selecto de los mexicanos que gustan del teatro. La obra fue escuchada con vivo interés, presa la atención de todos en el curso de la acción, entre trabajadores del campo en valle agrícola en California del Norte, que no decae un instante a pesar de que conceptos y escenas se repiten monótonamente. Debutó la señorita Reva Reyes, de quien se dice que ha cantado y bailado en media Europa, pero lo mejor de la interpretación estuvo a cargo del grupo de hombres, destacándose los jóvenes actores que se encargaron de los protagonistas George (Roberto Anaya) y Lennie (Rodolfo Acosta) y del Chueco, mozo negro de establo. Los realizadores del decorado que ideó Best-Mougard supieron aprovechar en forma admirable lo precario del foro del nuevo teatro.

Seki Sano fue llamado a escena, y recibió larga y merecida ovación, que quiso con justicia, compartir con sus aventajados, inteligentes discípulos.