FICHA TÉCNICA



Título obra El gran galeoto

Autoría José Echegaray

Elenco Armando Calvo, Manuel Calvo, María Teresa Montoya

Grupos y compañías Compañía de María Teresa Montoya

Espacios teatrales Teatro Virginia Fábregas

Referencia Armando de Maria y Campos, “Dos reposiciones españolas y un estreno italiano o de El gran galeoto a Roberto murió en la China pasando por La casa de la Troya”, en Novedades, 26 noviembre 1946.




Título obra La casa de la Troya

Notas de autoría Alejandro Pérez Lugin / autor de la novela homónima; Manuel Linares Rivas / adaptación teatral

Elenco José Cibrián, Rafael Banquells, Ana María Campoy, Roberto Banquells, Jesús Valero, Francisco López Silva

Grupos y compañías Compañía de José Cibrián

Referencia Armando de Maria y Campos, “Dos reposiciones españolas y un estreno italiano o de El gran galeoto a Roberto murió en la China pasando por La casa de la Troya”, en Novedades, 26 noviembre 1946.




Título obra Ricardo murió en la China

Notas de Título También los poetas mueren (título original)

Autoría Nicolás Manzari

Notas de autoría Ceferino R. Avecilla / versión

Elenco Josefina Serrador (Pepita), Antonio Gandia, Linares Rivas, Josefina Segarra, Carrecedo,Ester Coalla, Corcuera

Grupos y compañías Compañía de Josefina Serrador (Pepita)

Espacios teatrales Teatro Ideal

Referencia Armando de Maria y Campos, “Dos reposiciones españolas y un estreno italiano o de El gran galeoto a Roberto murió en la China pasando por La casa de la Troya”, en Novedades, 26 noviembre 1946.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Dos reposiciones españolas y un estreno italiano o de El gran galeoto a Roberto murió en la China pasando por La casa de la Troya

Armando de Maria y Campos

Todavía vive alguien que asistió al estreno del drama de José Echegaray El gran galeoto, que el sábado 23 de noviembre de 1946, subió a la escena del teatro Fábregas a petición y empeño del joven actor español Armando Calvo, huésped de la Compañía de María Tereza Montoya. El joven actor galán Calvo logró recientemente en Madrid un éxito interpretando el Ernesto de la en su tiempo celebradísima pieza de Echegaray, y quiso repetirlo en México. Casi se contrató con la Montoya para hacer El gran galeoto, y se salió con la suya de que el público mexicano le viera, admirara y aplaudiera en la todavía discutidísima pieza, cuyo protagonista, a decir verdad, saca con mucho brío y coraje, y es prueba de lo lejos que llegará en su carrera de actor espectacular, si no se tuerce o malogra.

El espectador superviviente del estreno en México de El gran galeoto, que no es otro que el veterano autor mexicano don Alberto Michel, convino en que Calvo podría ser el mejor intérprete en la actualidad del viejo teatro español, ¡lástima que al público de ahora le interesa tan poco ese repertorio! Son otros tiempos, y otros, también, los precios de entrada. Ahora el teatro es caro, muy caro. Cuando se estrenó en México El gran galeoto –el 29 de junio de 1881–, la luneta de abono costaba 23 centavos, por función, me dice Michel. Y agregó: "Yo lo vi por 25 centavos en galería numerada, y con cojín, en el teatro Principal". Y como un recuerdo tras otro, Michel recordó que el padre de María Tereza Montoya –que ahora hizo la Teodora protagonista– formaba parte de la compañía que estrenó en México El gran Galeoto, haciendo el papelito que ahora le fue repartido al hermano de Armando Calvo, el joven Manuel Calvo. La curiosidad, la tía carnal de la anécdota y de la efemérides, me llevó a localizar los nombres de los actores que estrenaron, hace 25 años, la mejor obra de Echegaray: fueron María de Jesús Servín, Antonio Lorca, Antonio Escanero, Pedro Servín, Felipe Montoya y Carolina Márquez de Montijano.

El gran Galeoto se representó mucho en la República. La última vez que recuerdo haberlo visto en la ciudad de México fue en 1919, el actor malagueño Luis Martínez Tovar, director ese año de la compañía de Virginia Fábregas, en una función a su beneficio, pero durante muchos años lo hizo por los estados, todavía por 1930, nuestro empeñoso primer actor Pedro de la Torre. Para don Pedro era en verano El gran Galeoto lo que en invierno Don Juan Tenorio, su obra predilecta. Al público de ahora no le interesó El gran Galeoto, de Armando Calvo.

Pero, ¿qué le interesa ahora al público de México? Porque tampoco le llamó la atención la reposición de La casa de la Troya por la compañía que hasta hoy o mañana dirige el joven actor José Cibrián. Puesto que para muchos es nuevo el título, habré de recordar que se trata de la escenificación por el gran comediógrafo gallego Manuel Linares Rivas de la magnífica novela de costumbres estudiantiles gallegas del escritor, también galaico, Alejandro Pérez Lugin, del mismo título.

Se estrenó La casa de la Troya en España cuando sus dos autores se hallaban en la cumbre de su popularidad, a principio del año 1919, y a mediados del mismo –como era entonces costumbre en México– la estrenó alguna compañía de las que actuaban en la metrópoli. En el Ideal dirigía la suya, con María Tereza Montoya como primera actriz, el notable actor gallego, hecho entre nosotros, Julio Taboada. Recuerdo el estreno, el 19 de agosto de ese año, con éxito para Taboada y Julio Rodríguez, primer galán de la compañía y también gallego, en los dos estudiantes Barcala y Gerardo, para María Tereza en el "encantiño" de Carmina, para Lola Tinoco, para don Antonio Galé...

Pero hay que ser justos y reconocer que la mejor Casa de la Troya que hemos visto a varias compañías de aquel año a la fecha, es la que todavía esta noche representan los comediantes que dirige Cibrián. La señorita Campoy, encantadora en la Carmiña, y completísimos en sus partes Cibrián, Rafael y Roberto Banquells, Francisco López Silva, Valero, casi todos aplaudidos en varios mutis: La escena muy bien puesta.

La última obra de la temporada relámpago de Pepita Serrador en el Ideal fue la muy bonita –un si es o no es pirandellana o, por lo menos, chiareliana– de Nicolás Manzari, autor italiano popular tanto en Italia como en la Argentina, titulada originalmente También los poetas mueren, y en la versión o arreglo de la acción en Buenos Aires de Ceferino R. Avecilla, Ricardo murió en la China. Muy bonita y entretenida, ya que ni siquiera aspira a inquietar, reduciendo sus pretensiones a divertir cordialmente con un asunto que empieza muy bien, envuelto en transparentes velos de misterio, para conformarse con lo que los españoles del siglo pasado definían, sin compromiso teatral o literario, como "juguetes cómicos"...

Un juguete cómico para probar a los cómicos que no hacen del teatro un juguete. Pepita Serrador compuso un tipo muy gracioso, que sostuvo hasta el final, el mejor de los que la hemos visto en esta corta temporada, que ojalá sea anticipo de otras más largas y mejor orientadas en las que luzca más su singular calidad de comedianta que toca con fortuna todos los géneros teatrales. También excelente el tipo que creó Antonio Gandia, particularmente en el primer actor, y muy sobrio y seguro Linares Rivas en el suyo, de tan inverosímil bien difícil: pero lo sacó muy bien. El resto de los intérpretes –las señoras Segarra, Carrecedo y Coalla y los señores Corcuera y Gandia– estrictamente bien.