FICHA TÉCNICA



Título obra Talk Show

Autoría Jaime Chabaud

Dirección Mauricio García Lozano

Elenco Hernán Mendoza, Mónica Dionne, Aída López, Carlos Corona, Liliana Flores

Escenografía Gabriel Pascal

Espacios teatrales Foro Sor Juana Inés de la Cruz

Referencia Rodolfo Obregón, “Cura de alma”, en Proceso, 8 octubre 2000, pp. 85-86.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

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Referencia Electrónica

Proceso

Columna Teatro

Cura de alma

Rodolfo Obregón

En la discusión reciente sobre la validez de los talk shows, que satura las páginas de diarios y revistas, a nadie se le ha ocurrido pensar en los efectos terapéuticos que dichos programas podrían tener en quien los produce.

Hundidos en la vorágine de su propio drama, los panelistas, cual malos actores, ilustran y se regodean en sus propias miserias mientras son acicateados por los conductores, la versión ínfima del dramaturgo y el director de escena.

Una mínima distancia crítica podría en cambio convertir la experiencia en una auténtica cura. Las circunstancias de ficción o un elemental sentimiento de vergüenza deberían transformar el vértigo de la borrachera en el inicio de la cruda emocional.

Tan sorprendentes efectos pueden ser comprobados, sin menoscabo de diversión, en la puesta en escena de Talk Show que, con merecido éxito, se lleva a cabo los fines de semana en el Foro Sor Juana Inés de la Cruz del CCU.

Plena de humor, la muy eficaz escenificación de Mauricio García Lozano otorga una estilizada brillantez a las peripecias de un periodista comprometido cuyas tragedias amorosas lo arrastran hasta los voraces territorios de la realidad convertida en espectáculo.

Sobre un espacio mínimo diseñado por Gabriel Pascal, que conjuga una habitación realista con una ventana abierta a la fantasía y se proyecta frente al espectador cual auténtico set televisivo, García Lozano contrasta el drama íntimo del protagonista con sus idílicas ensoñaciones y los apabullantes allanamientos cometidos por los cazadores del rating.

Dichos planos se confirman sobre la escena gracias a un atinado reparto que conjuga la sinceridad y humor auto flagelante de Hernán Mendoza, como el hombre que salva su alma vendiéndosela al diablo; la madurez emotiva de Mónica Dionne (quien reaparece sobre los escenarios después de un fructífero espacio de trabajo personal), como su paradójica guía; el desmesurado instinto teatral de Aída López y las divertidas caracterizaciones de Carlos Corona, que arrasan con buena parte de la fauna televisiva; y la frescura, no exenta de aplomo actoral, de Liliana Flores, una auténtica criatura de ensueño.

Comedia autobiográfica de Jaime Chabaud, Talk Show no sólo da cuenta de este singular proceso de curación, sino que parodia mordazmente la turbiedad y las contradicciones humanas de la relumbrante industria del entretenimiento. Y lo hace de una manera brillante. Con un tejido sutil de todos los elementos en juego, un ritmo abismante y un diálogo cargado de exactitud y gozosos atractivos. Quien puede reírse de sus desdichas está curado.

A diferencia de los productos de aquel otro periodista que buscó la sanación de las heridas causadas por los horrores de la realidad en los formatos de la pantalla televisiva, la obra de Chabaud se distancia de sus modelos reales para comprobar la definición estética de Ortega y Gasset: el arte no está en la realidad humana retratada (por convincente que este retrato sea), sino en el brillo del cristal que se pone frente a ella.

Para fortuna de la mercadotecnia, las empobrecidas mayorías seguirán “revolcándose apasionadamente” en la realidad humana presentada ante sus ojos. Para fortuna del teatro, aún hay quien transita por aquellos infiernos sin empañar la transparencia de su mirada.