FICHA TÉCNICA



Título obra ¿Último round?

Autoría Edgar Chías

Dirección Germán Castillo

Elenco Beatriz Luna, Edgar Chías, Mirelle Anaya, Dolores Ovando, Moisés Arizmendi

Espacios teatrales Foro La Gruta

Referencia Rodolfo Obregón, “Último round”, en Proceso, 17 septiembre 2000, pp. 67-68.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

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Referencia Electrónica

Proceso

Columna Teatro

Último round

Rodolfo Obregón

No es casual que el programa de mano de ¿Último round?, obra que se presenta los domingos a la una de la tarde en La gruta del Centro Cultural Helénico, lleve una nota de presentación firmada por Héctor Mendoza.

No es casual porque varios de sus integrantes han sido alumnos o han trabajado, como es el caso de Beatriz Luna, con el maestro de tantas y tan distintas generaciones de actores.

Pero más allá de la filiación académica, porque la materia del drama de presentación de Edgar Chías resulta afín a una línea explorada por el director-autor en obras que van desde Las cosas simples hasta Bolero, y que resultan ejercicios formativos idóneos en su concepción de la actoralidad.

A diferencia de estas obras, en las que suele imperar una mirada benévola, las escenas reunidas por Edgar Chías muestran “una mirada resignada, casi madura”, como el propio Mendoza se encarga de anotar.

De hecho, éste resulta el mayor atractivo de un texto que borda sobre un campo explotado en exceso por la dramaturgia de todas las latitudes: las relaciones de pareja, y en una modalidad particularmente frecuente entre nosotros: las parejas jóvenes.

En efecto, nada hay de original en el tema elegido ni en el título que hace referencia metafórica al cuadrilátero, como años atrás lo hiciera Ignacio Flores de la Lama con En esta esquina.

Sin embargo, y a pesar de su también previsible recurrencia a personajes de nuestro estrecho mundillo artístico, ¿Ultimo round? presenta a un joven autor con un punto de vista complejo que se expresa en una ambivalencia tragicómica; con una visión original que invierte las perspectivas tradicionales (como el caso del dócil amante sujeto a los tiempos de la mujer dividida); y con recursos de oficio, en especial, la precisión de un diálogo idiosincrásico.

El buen instinto autoral se manifiesta también en una estructura que intercala monólogos y escenas cortas para contrastar la singularidad del drama, la humanización de los conflictos, con una fría y generalizadora información estadística expresada por una voz en off.

Esta estructura fragmentada propicia el entendimiento del texto como un claro ejercicio actoral. Y como tal lo ha emprendido el director Germán Castillo, maestro a su vez del joven grupo de actores.

Al reducir la puesta en escena a una serie de elementos escenográficos independientes y un trazo mínimo, Germán Castillo concentra todo su esfuerzo en el desarrollo de un estilo actoral que él llama naturalista, pero que remite más bien al realismo, pues no se detiene para enfatizar los detalles del medio que rodea al personaje ni se interna en esa disección consciente del comportamiento que caracteriza al “más artificial de los estilos”.

Pero etiquetas y apreciaciones aparte, la importancia de su empresa radica en la homogeneidad del tono actoral, sin menoscabo de matices individuales; fenómeno tan poco frecuente sobre nuestros escenarios.

Egresados o por egresar de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, Beatriz Luna, el propio Edgar Chías, Mirelle Anaya y Dolores Ovando, a los que se suma el más experimentado Moisés Arizmendi, realizan un trabajo de creación de personajes con una sinceridad admirable y una eficacia técnica que debería sonrojar a más de un comediante con trayectoria.