FICHA TÉCNICA



Dirección Eugenio Casals

Elenco Dolores Pastor (Lolita), Pepita Embil, Charito Leonís Floren (Torcuata), Carmen Valor, Agustín Godoy, Tomás Álvarez, Luis Bellido

Grupos y compañías Gran Compañía Lírica Española de Federico Moreno Torroba

Espacios teatrales Teatro Arbeu

Notas Fichas de los integrantes y del repertorio de la Gran Compañía Lírica Española que le comparte Federico Moreno Torroba al autor

Referencia Armando de Maria y Campos, “Compañía de zarzuela a la vista. La brevedad de un acto que no se habla. Los teatros portátiles”, en Novedades, 24 noviembre 1946.




Título obra La señora Ana luce sus medallas

Notas de Título La anciana luce sus medallas (título original)

Notas de autoría James Matthew Barrie / autor de la novela The old lady shows her medals; Ramiro de Maetzu / traducción literaria; Maria Luz Regás / adaptación teatral

Dirección Luis Sandrini

Elenco Virginia Fábregas, Luis Sandrini

Grupos y compañías Compañía Fábregas-Sandrini

Espacios teatrales Teatro del Palacio de Bellas Artes

Notas Texto del tercer acto de La señora Ana luce sus medallas

Referencia Armando de Maria y Campos, “Compañía de zarzuela a la vista. La brevedad de un acto que no se habla. Los teatros portátiles”, en Novedades, 24 noviembre 1946.




Espacios teatrales Teatros Portátiles del Sindicato de Trabajadores de la Industria Cinematográfica

Notas Comentarios del autor sobre los teatros portátiles instalados por el Sindicato de Trabajadores de la Industria Cinematográfica

Referencia Armando de Maria y Campos, “Compañía de zarzuela a la vista. La brevedad de un acto que no se habla. Los teatros portátiles”, en Novedades, 24 noviembre 1946.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Compañía de zarzuela a la vista. La brevedad de un acto que no se habla. Los teatros portátiles

Armando de Maria y Campos

El ilustre maestro español don Federico Moreno Torroba ha tenido la generosa amabilidad de enviarme desde Madrid algunos datos sobre los principales elementos que integran su Gran Compañía Lírica Española, que se presentará en México a principios del próximo mes de diciembre.

El maestro Moreno Torroba titula los datos que en seguida voy a comunicar a mis lectores "elementos de la compañía que llevo al Arbeu", y ya verá el lector que no tienen desperdicio. Son "fichas" vivas, ágiles, de quien sabe lo que contrata, dirige y presenta, a las que el cronista no se atreve a meter mano, es decir, a retocar, porque los originales perderían espontaneidad, gracia y vigor. Oíd, anotad, y, sobre todo, no olvidar:

Eugenio Casals.– Es el director de escena número uno: ha conservado su prestigio por espacio de 20 años, habiendo dirigido en 1933 el Teatro Lírico Nacional, en unión de Amadeo Vives y de Oscar Esplá. En el teatro Liceo, de Barcelona, realizó una campaña de arte lírico español de verdadero esplendor. Las principales obras del maestro Torroba han sido montadas por él, recientemente Polonesa, fue una acabada realización de Casals.

Lolita Pastor.– Es también la primera figura en su cuerda de soprano ligera. Tiene compañía propia, pero ante la importancia de la campaña del maestro Torroba, no ha dudado en prestar su colaboración. Es valenciana, tiene 28 años y además es guapa.

Pepita Embil.– Es una vasca en toda la línea, alta, joven y bien parecida. De Getaria, su pueblo natal, fue a incorporarse a la compañía del maestro Torroba; lo hizo en Pamplona, con la obra del propio maestro Sor Navarra, y desde el primer momento se reveló como una gran figura. Pasadas tres temporadas se incorporó a la compañía del maestro Guerrero y más tarde a la de Pablo Sorozábal. Hoy abandona la compañía titular del teatro Calderón, de Madrid, atraída por la emoción de trasladarse a la nación.

De su celebrada zarzuela Monte Carmelo escribe Moreno Torroba:

–El libro de esta comedia lírica es de Romero y Fernández Shaw, su acción ocurre en Granada, a fines del siglo XIX, y el ambiente entre la aristocracia granadina. La partitura es, seguramente, la más inspirada de las que llevo escritas. Su nota saliente es su destacado sentido melódico. A esta partitura pertenece una famosa habanera que la eminentísima soprano Pepita Rolland estrenó e hizo popular en España. La técnica musical de la partitura es moderna, dentro de los límites que aconsejan un buen sentido teatral.

También me habla –nos habla– el maestro Moreno Torroba de su zarzuela Polonesa. Estas son sus palabras:

Se trata de una comedia lírica inspirada en el ambiente que rodeó a la vida de Federico Chopin; no episodios de su vida, sino al paralelo de su vida, un episodio ligado a Jorge Sand. En la música aparecen algunos motivos (muy pocos) de Chopin; toda la partitura tiene la intención de atemperarse a la música chopiniana. Un poco de riesgo tiene esto; yo no he pretendido nada más que ambientar, apoyándome más en lo que inspiran Viena y Polonia (lugares de acción), que en lo que pudiese hurtar a Chopin.

Todavía unas dos líneas más del ilustre músico español, sobre su zarzuela La ilustre moza. Son las que dan fin a esta entevista epistolar:

–Está inspirada en La moza del cántaro, de Lope de Vega... Creo que de ésta y otras obras tendremos tiempo de hablar en México...

Charito Leonís.– Guapa, joven (25 abriles) y graciosa. Es distinguida, siendo su personalidad muy acusada, ya que su trabajo se aparta de la corriente en las tiples cómicas. Es hija de Rosario Leonís, una de nuestras grandes figuras del teatro Apolo, de Madrid, y como ésta, está entre las primeras.

Carmen Valor.– Característica guapa y con voz.

Agustín Godoy.– Tenor ya conocido en tierras americanas. En Buenos Aires y Cuba, ha hecho varias temporadas con éxito. En la actualidad está en plenitud de sus facultades. Fue descubierto por el maestro Serrano, siendo un intérprete excepcional de La dolorosa. Aparte de su magnífica voz, su figura y desenvoltura escénica le tienen colocado en lugar preminente.

Tomás Alvarez.– Es el barítono más joven que tenemos. Debutó el año 1943, y desde esta fecha sus admiradores son muchos y sus éxitos no pocos. Ha sido el primer barítono durante la temporada de 1944 en el teatro de la zarzuela, y actualmente en el de la compañía titular del teatro Arriaga, de Bilbao.

Luis Bellido.– Su trabajo de primer actor lo ha llevado en ocasiones al trabajo de comedia, estando en la actualidad en la compañía de género dramático de Ulloa, que recientemente ha realizado una magnífica campaña en el teatro Fontalba.

Dije en su oportunidad que La señora Ana luce sus medallas, que representan Virginia Fábregas y Luis Sandrini en Bellas Artes, era una novela llevada al teatro. Casi todos mis colegas han opinado que la obra de Sir James M. Barrie es "teatro puro", o "puro teatro". Tal vez sea lo uno y lo otro, y... lo que yo dije. De todas maneras es un espectáculo muy interesante.

El acto último, muy breve, es un modelo de teatro narrado o de novela referida en la escena. Se alza el telón, y el personaje protagonista no habla, se limita a actuar. Un narrador –como en algunas películas de la época del cine mudo que empezaba a hablar– le explica al público lo que sucede en la escena. O se le explica, como sucede en el Bellas Artes... El público tiene que ver lo que ocurre en la escena, y comprenderlo.

Ofrezco en seguida a los lectores de Novedades el texto íntegro del 3er. acto de la pieza de Barrie. Lo debía explicar el narrador, pero Sandrini prefirió que el público lo viera en todos sus detalles y captara todos los matices de la acción, magníficamente interpretada por doña Virginia Fábregas.

"Vamos a ver por última vez a la viejecita Ana Dowey.– Ya ha transcurrido un mes o dos desde la muerte en la guerra de Carlos Dowey.

"Sería muy hermoso para nuestros ojos verla vestida con su traje negro, del que tan orgullosa ella se siente; pero es mejor que la contemplemos con su ropa de entrecasa que la acercan más a su escoba y su cubo.

"Es por la mañana temprano, la señora Dowey está pasando revista a sus medallas antes de empezar la labor diaria.– Las medallas están en un cajón y las cubre la bufanda azul. Sobre la bufanda una rama de espliego.

"Toma primero en sus brazos, como si fuera un bebé, su traje negro, luego los bonos de guerra, la gorra de Carlos; un pequeño paquete de cartas auténticas y el famoso corcho de champaña.– Ana Dowey, besa las cartas, pero no llora.– Roza con sus manos el vestido y mueve la cabeza cuando tiene ante los ojos los certificados.– Estrecha la gorra contra sus mejillas y, luego, muy suavemente, restriega el dorado del corcho con un pico de su delantal.– Está temblorosa.– Es una viejecita que tiembla, pero que al mismo tiempo se siente feliz porque posee todo aquel tesoro de cosas.– También una medalla, una cinta de los mismos colores de la bandera que ostentaba en pecho.– Ana Dowey vuelve a colocarlo todo en el cajón. La bufanda, cubriéndolo todo, y el espliego sobre la bufanda.

"Su valor, su triunfo, la hermosea.

– Levanta del suelo la escoba y el cubo.– Algo encorvada por el peso, sonriendo, se va para cumplir sus faenas del día. Cae lentamente el telón".

Los teatros portátiles que ha instalado el Sindicato de Trabajadores de la Industria Cinematográfica en diversos barrios de la capital, están constituyendo un éxito rotundo –según se me informa–, lo que demuestra que el teatro es un espectáculo que atrae al pueblo.

Sin quitarle algunos números picantes que son del gusto popular, los teatros portátiles han elevado el nivel artístico de las pecaminosas "carpas", que han ido desapareciendo inexorablemente. Hoy se presentan artistas de relativa valía, los escenarios están adecuados, el vestuario muy correcto y atractivo.

Semanariamente debutan nuevos elementos en cada teatro, de los cinco que están funcionando, y verdaderas estrellas del cine tienen actuaciones especiales para atraer más público, una o dos veces por semana.

Creemos que es necesario establecer un control sobre la venta de boletos, para evitar aglomeraciones y molestias al público; que no se exceda del cupo de los teatros, ni se permita el acceso hasta que no se desalojen los espectadores de cada tanda. Los teatros portátiles están construidos de madera, con techo de lona. Son amplios, limpios, bien ventilados, con equipos sonoros y sillería ligera, que no resulta tan incómoda.

El teatro portátil, si sigue por buen camino, puede llegar a desarrollar altas misiones culturales, aparte de las finalidades inmediatas que persigue el Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica, de dar trabajo a sus elementos.