FICHA TÉCNICA



Título obra La cabeza de Apolo

Autoría Héctor Azar

Dirección Héctor Bourges Valles

Espacios teatrales Centro de Arte Dramático, A.C

Referencia Rodolfo Obregón, “Cosas de azar”, en Proceso, 18 junio 2000, p. 83.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Proceso

Columna Teatro

Cosas de Azar

Rodolfo Obregón

A unas semanas de la muerte del dramaturgo, director y creador de instituciones teatrales, Héctor Azar, el Centro de Arte Dramático, A.C. ha emitido un boletín en el que se asegura que la mejor forma de rendir homenaje a su fundador será continuar con las labores que éste había previsto.

Infatigable generador de espacios para el desarrollo del arte escénico, Azar, el pensador, sucumbió a la desesperada ambición de tantos hombres de teatro por establecer un método o sistema que contrarreste la efímera naturaleza del arte al que entregaron sus vidas. En la hermosa casona de Centenario y Belisario Domínguez, hizo convergir su último andamiaje institucional con su particular manera de concebir y ejercer el hecho teatral: CADAC.

Las vicisitudes de la vida independiente, como ahora comprueban otros forjadores del tres veces H. teatro universitario, colocaron al CADAC en la nada desdeñable posición que hoy ocupa como La Meca del teatro amateur. La húmeda sombra de su patio, la calidez de su biblioteca, aún respiran la atmósfera amorosa que esa palabra encierra.

Tras la huella iniciática de Teatro en Coapa, Azar, el “informador”, apostó por el semillero de aficionados limpios y abiertos a las “señales” sistematizadas por él. El ámbito de la técnica, sin embargo, es justamente lo que distingue al profesional del aficionado. El sistema propuesto por Héctor Azar no ha tenido, por tanto, un efecto directo sobre los escenarios mexicanos.

Todo lo contrario ha sido su práctica. Como en el caso de todos aquellos que vanamente pretendieron establecer un método que trascendiera su tiempo y su estética, Azar, el Zoom Theatrikon, vive después de la muerte en la enseñanza permanente de su ejemplo.

A un mes escaso de la desaparición del maestro, el homenaje se confirma todos los lunes con la puesta en escena de su obra La cabeza de Apolo que, bajo la dirección de Héctor Bourges Valles, interpretan alumnos y uno que otro egresado de CADAC. El “pastiche teatral”, basado en la “tragedia neoclásica en un acto”, por extraño que esto suene, resulta un atractivo acercamiento a las facetas múltiples y las áreas de influencia del creador poblano.

En un evidente primer plano aparece el docto anti convencionalismo de su escritura dramática. En un juego invertido de polaridades con sus “obras mayores” (Olímpica, Inmaculada, La appassionata), que elevan el costumbrismo a la dimensión de lo mítico, esta tragedia neoclásica de 1971 echa mano de los elementos de la mitología y la estructura dramática griega para aterrizar en un contexto reconocible de deseos insatisfechos, en “la dorada mediocridad” consustancial al límite y la medida que representa la figura de Apolo.

En segundo sitio se reconoce la señal CADAC “Teatro es igual a literatura más espectáculo”; idea que se realiza en la acertada transposición de la obra que Bourges establece en términos de una apolínea estética de aparador, gimnasio y tienda de electrodomésticos.

Sin embargo, la gran cantidad de elementos escénicos (que no de estilos o formas de representación como correspondería a un auténtico pastiche) regados por un espacio carente de unidad, acercan peligrosamente su puesta en escena a la fantasmal dispersión y la vacuidad de la vida contemporánea que pretendería denunciar.

Finalmente, La cabeza de Apolo presenta a un grupo de actores aún incipientes que habrá de decantarse, lejos ya de la mirada del maestro, y dar el paso definitivo hacia una manera de concebir y una capacidad de ejercer la actividad teatral que hagan honor a su memoria.