FICHA TÉCNICA



Título obra Desde el callejón

Notas de autoría Bertolt Brecht / autor de La ópera de los tres centavos; Erando González / versión libre

Elenco Enrique Arreola, Nelson Gallardo, Ernesto Anaya, Omar Ortiz, Juan Cisneros y Moisés García, Carolina Politi, Aída López

Referencia Rodolfo Obregón, “Ladrón que roba ladrón”, en Proceso, 4 junio 2000, pp. 81-82.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

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Referencia Electrónica

Proceso

Columna Teatro

Ladrón que roba a ladrón

Rodolfo Obregón

Después de largas semanas de intensa búsqueda, por fin las autoridades irresponsables han dado con el paradero de la banda comandada por el peculiar delincuente Enrique Arreola, mejor conocido entre nosotros como El Mai y buscado por la intersogem bajo el cosmopolita disfraz de Mack the knife.

Víctima del desalojo, la pandilla de subversivos ha sido arrojada de las cálidas arenas del Granero a las inclementes mazmorras de un antiguo teatro cuya céntrica orientación no compromete sin embargo su carácter inexpugnable.

La peligrosa asociación, que se presume asesorada intelectualmente por Erando González, alias El Música, había sido acusada por el asalto a un centenar de cajas. De hecho, sobre el escenario del Granero, los únicos restos encontrados fueron algunos esqueletos de cartón con el sello “Pascal & Cía.”.

El último escándalo, entre los innumerables crímenes que se le atribuyen a los cabecillas del divertido cartel, fue provocado por el despojo que El Mai, también conocido como El Puñal, cometió, incitado por González, en perjuicio del prestigiado hampón Bertoldo Navajas, quien a su vez había despojado a otro puñal, John alias El Gay.

A la comisión del delito mencionado habría que añadir el agravante de la premeditación, pues consta en los archivos que El Música había participado ya, en el lejano año de 1986, en un fallido intento por tropicalizar la así llamada Opera(ción) de los mendigos bajo la guía del entonces jefe supremo, José Caballero, alias El P.P..

A los ojos de los expertos, es evidente que el autor intelectual del atraco ha masticado durante casi quince años el plan de asalto, equivalente a una lúdica partitura impregnada de color local y ejecutada con brío y maestría por sus compinches Nelson Gallardo, Ernesto Anaya, Omar Ortiz, Juan Cisneros y Moisés García.

El alevoso desposeimiento tiene como mérito mayor el haber sabido rescatar la vulgaridad terrena, el corrosivo humor y la carnalidad característica de los corridos que ganaron fama internacional al épico rufián conocido irónicamente como “La honesta persona de Berlín”.

A diferencia de su célebre antecesor, el delito perpetrado por la danzonera banda del Mai tiene como escenario natural los reconocibles callejones de nuestra cálida metrópoli.

El Mai no se anda con alegorías. Pero como Erando González debió aprender a su paso por la penitenciaría de Manga de clavo, los tropicales paraísos de la corruptela suelen diluir, en su gozosa permisividad, los efectos de toda denuncia. Con guantes blancos y modales de caballero, las fechorías del Mai carecen de violencia y efectos desagradables.

Provocadores de sonoras carcajadas, los delincuentes podrían enfrentar condenas que irían de teatro lleno a doscientas representaciones, sin derecho a la ANDA, por la ventajosa osadía de acometer el crimen con sólo tres especialistas. A los magníficos oficios de Enrique Arreola se suman la reincidente y encantadora Carolina Politi, alias La Poli, y la abusiva Aída López, a quien se acusa por su temible capacidad para robarse la escena y, para terror de sus congéneres, por su afición a cantar.

Provistos de múltiples identidades, estos artistas de la estafa y el engaño han sabido sacarse de la manga (y de las cajas) todo lo necesario para armar su tinglado, a manera de una “opereta de banqueta”, e ingeniárselas para acorralar a sus víctimas, hacerlas bailar a su ritmo y obligarlas a buscar desesperadamente la salida atrapadas como están en la incómoda butaca en la que miran Desde el callejón.