FICHA TÉCNICA



Título obra Bajo tierra

Autoría David Olguín

Dirección Sandra Félix

Referencia Rodolfo Obregón, “Efervescencia hidrocálida”, en Proceso, 30 enero 2000, pp. 65-66.




Título obra La noche de los asesinos

Autoría José Triana

Dirección Alcibíades Zaldívar y Silvia Martínez

Elenco Alcibíades Zaldívar, Mariana Torres, Marcela Morán

Espacios teatrales Teatro Morelos

Referencia Rodolfo Obregón, “Efervescencia hidrocálida”, en Proceso, 30 enero 2000, pp. 65-66.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

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Referencia Electrónica

Proceso

Columna Teatro

Efervescencia hidrocálida

Rodolfo Obregón

“Algo está sucediendo en Aguascalientes”, anunciamos en esta columna al reseñar la actividad de la pasada Muestra Nacional de Teatro. Y, en efecto, algo interesante está sucediendo en el centro geográfico de nuestra república teatral.

La efervescencia creativa hidrocálida puede percibirse en la intensa actividad de los teatreros locales y en la presencia de un grupo de jóvenes y talentosos actores que se enriquece año con año a través de las generaciones egresadas de la escuela especializada con sede en el Centro Cultural Los Arquitos.

Sin embargo, hasta ahora los hacedores del teatro habían carecido de la confrontación y verificación sistemáticas de su trabajo con el espectador, ese testigo imprescindible sin el cual toda representación corre el riesgo de no ser sino un simulacro. Las “temporadas” no rebasaban las cuatro o cinco funciones y, por tanto, los actores se enfrentaban a un público compuesto mayoritariamente por espectadores conocidos y presumiblemente menos exigentes.

Para fortuna del oficio actoral, que se pule día a día con la necesidad de hacer vivir a la criatura escénica, y de las propias obras que se ajustan y retroalimentan con la respuesta del espectador, los teatristas y las instituciones culturales han dado un paso importante ampliando el tiempo y, por tanto, el público asistente a estas temporadas.

Actualmente, y en muy diferentes ámbitos, la ciudad de Aguascalientes ofrece dos espectáculos teatrales realizados con todo profesionalismo: Bajo tierra de David Olguín y La noche de los asesinos de José Triana.

Bajo tierra, puesta en escena por la directora huésped Sandra Félix ,forma parte del Programa Nacional de Teatro Escolar que ha tenido ya tres exitosas ediciones, desde el punto de vista artístico y organizativo, en Aguascalientes.

En el terruño de José Guadalupe Posada, la obra de Olguín, en la que asistimos al nacimiento de la Revolución a través de la óptica del célebre grabador, adquiere particular resonancia. Con una producción muy cuidada en términos de su expresión plástica y un elenco que se multiplica eficazmente para cubrir el largo listado de personajes, la obra resiente sin embargo los cortes practicados al texto y la nueva organización que dificulta aún más la comprensión del intrincado tejido de planos presente en el original.

En curiosa coincidencia con esta obra dedicada a estudiantes de secundaria, Alcibíades Zaldívar y Silvia Martínez han llevado a escena un texto de tonalidades radicalmente opuestas pero que comparte en su estructura el juego de planos de realidad y representación de la realidad.

En La noche de los asesinos, los directores parten de un claro y profundo conocimiento de la obra, interpretada con gran energía y precisión escénicas por el propio Alcibíades Zaldívar y las actrices Mariana Torres y Marcela Morán. Sin embargo, la convención teatral elegida, que incluye una codificación corporal un tanto abstracta y el juego permanente de resignificación de los objetos y los elementos escenográficos, distancia al espectador del oscuro y doloroso subtexto de la más conocida obra del teatro cubano.

A pesar de ello, la puesta en escena, realizada en el marco del bellísimo Teatro Morelos, fluye con gran vigor y eficacia y sorprende positivamente al espectador hidrocálido con su llamativa estética cyber y la admirable entrega de sus actores.

Pocas veces en la vida reciente de nuestro teatro es posible encontrar esta mezcla de pasión y riguroso conocimiento del oficio. Si a ello sumamos el decidido apoyo que muestra del Instituto Cultural de Aguascalientes, habrá que estar muy atentos a los nuevos frutos de aquella que fue tierra de grandes viñedos.