FICHA TÉCNICA



Título obra Cabaret Museo Deseo

Notas de autoría Lydia Margules / autora del poema Primer estudio para la espera

Dirección José Antonio Cordero

Elenco Lydia Margules, Catalina López, Lydia Margules, Martha Claudia Moreno, Aarón Hernández, Emma Dib, Rodolfo Arias, Muriel Fouilland

Espacios teatrales Casa de la Paz

Referencia Rodolfo Obregón, “Cabaret Museo Deseo”, en Proceso, 2 octubre 1999, pp. 87-88.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

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Referencia Electrónica

Proceso

Columna Teatro

Cabaret Museo Deseo

Rodolfo Obregón

A consecuencia quizás de la paulatina extinción de las vías de exploración escénica durante la presente década, la forma predominante sobre nuestros escenarios sigue siendo un teatro “textual e interpretativo”, como lo define Lydia Margules, actriz y autora del poema Primer estudio para la espera, punto de partida para el espectáculo Cabaret Museo Deseo que se presenta todos los miércoles como parte de la renovada e intensa programación del Teatro Casa de la Paz.

A diferencia de aquella concepción teatral que es, en el mejor de los casos, un ensayo vivo sobre el universo latente en la obra dramática, el método de creación de este Cabaret... desplaza del centro de interés al texto pre-existente y se concentra en la construcción primordialmente visual de un universo específico donde afloran, a manera de flujos de conciencia, los fragmentos sobrevivientes del poema.

La experiencia personal de los protagonistas, su singularidad, se vierte sobre el escenario a través del montaje subjetivo de asociaciones libres, imágenes, juegos de improvisación, referencias musicales o fílmicas, rutinas de fisicalidad que detonan o contrapuntean, en una continuidad horizontal, los estados anímicos de los actores-personajes.

Bajo la dirección de José Antonio Cordero, el grupo de creadores reunidos en este atractivo proceso ha dado forma a una alegoría moral, hecha de múltiples fragmentos de vida, a la manera del Tanztheater y su más célebre embajadora: Pina Baush. Como en el caso de la gran coreógrafa alemana, el universo resultante es una clara y legible exposición de la condición femenina, las contradicciones entre su deseo y sus posibilidades de relación.

Desafortunadamente, Cabaret Museo Deseo no termina de aclimatar el método de exposición a nuestras latitudes y se debate indecisamente entre la estética del Cabaret francés, el tropicoso congal y la referencia en exceso literal a los códigos gestuales popularizados por el Wuppertal Tanztheater (la gabardina que cae, el personaje que entra repetitivamente con una maleta, la traducción de una canción al lenguaje manual y la idea misma del concurso de belleza, aparecen en algunos de sus espectáculos).

A diferencia de su modelo alemán, este Museo Deseo no termina de calar entrañablemente por su énfasis en el efecto estético de una acción determinada, principalmente aquellas provenientes del lenguaje dancístico, en lugar de utilizarlas como trampolín de la más profunda emotividad o forma radical de exasperación física del espectador.

No obstante, en el plano espectacular, Cabaret Museo Deseo se deja disfrutar pues presenta una forma poco usual en nuestro medio de enfrentar al hecho escénico, algunas imágenes de valía, un texto inteligente sazonado con un brillante sentido del humor y, sobre todo, momentos de franco interés que obedecen al compromiso definitivo de un grupo de buenos actores.

Junto a Catalina López, Lydia Margules, Martha Claudia Moreno, Aarón Hernández y el acordeonista Alejandro Moreno, sobresalen la fina construcción de mundos internos que caracteriza ya a Emma Dib; la notable sensibilidad de Rodolfo Arias, cuyo personaje sobrevive a pesar de la fuerza arrasadora del gineceo; y la impactante presencia, musicalidad, de Muriel Fouilland, una actriz dueña de todos sus medios expresivos que contrasta con una desafiante y bien centrada emotividad.