FICHA TÉCNICA



Título obra Julia Sandoval, candidato a concejal

Notas de Título Cosas de mi pueblo (título original)

Autoría Armando Mook

Grupos y compañías Compañía de Gloria Guzmán y Juan Carlos Thorry

Referencia Armando de Maria y Campos, “Lo que representó para el teatro chileno Armando Mook. II”, en Novedades, 27 septiembre 1946.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Lo que representó para el teatro chileno Armando Mook

Armando de Maria y Campos

Decíamos ayer... que el autor chileno Armando Mook, cuya obra Cosas de mi pueblo representa noche a noche la compañía de Gloria Guzmán y Juan Carlos Thorry con el atractivo título de Julia Sandoval, candidato a concejal, lo han hecho unos colegas uruguayos, otros argentinos, y hubo alguno –Avecilla en Excélsior de 1 de julio– que aventuró opinión y juicio tan sencillo y franco, como suponer "muy joven a este don Armando Mook de que se trata. Y lo es, sin duda, en el arte de escribir comedias".

Me ligó a Mook, desaparecido hace 5 años, cordial amistad epistolar y sincera admiración, y por ambos sentimientos, y no por rectificar a queridos e ilustres colegas, trazo esta breve silueta.

Armando Mook nació en Santiago de Chile el año 1896, pero vio la primera luz de las candilejas diecinueve años después, también en Chile. Su primera pieza Isabel Sandoval, Modas, en dos actos –estrenada en Chile en 1915– lo señaló como autor costumbrista. En un artículo que escribió sobre el teatro chileno en 1939, y que me envió entonces, decía a propósito del costumbrismo en el teatro: "Aseguran que Antonio Machado, en sus cursos de literatura, solía repetir a sus alumnos lo que sigue: Si vas para poeta cuida tu folklore, porque en él está el alma del pueblo... Y en efecto, si los poetas han de cuidar su folklore, los autores teatrales con mayor razón deben seguir este sano consejo, ya que el teatro es el reflejo de la vida y alma populares, es la expresión de los estados de ánimo de una nación, es la síntesis del momento vital de un pueblo, y todo teatro que no se ciñe a este precepto, muere en las tablas y duerme olvidado en el libro. El teatro, que es reflejo de tipos y costumbres, pasa a ser una historia viva que con los años va adquiriendo un grato aroma antiguo".

Costumbrista en el asunto de sus obras, psicólogo en la composición de sus personajes, muy chileno en particular y muy sudamericano en general, Armando Mook se impuso por sus piezas con aroma popular. Después de la citada, vino el gran triunfo con Pueblecito, estrenada en Chile el 9 de junio de 1918, por los actores locales Enrique Báguena y Arturo Buhrie. Su nombre salta las fronteras de Chile cuando Camila Quiroga la estrena en Buenos Aires, el 18 de junio de 1920, la comedia en tres actos La serpiente, que conocen después los públicos de América, cuando la gira continental de la ilustre porteña –en México se la vimos en 1923–, al año siguiente la reprisó con no menor éxito Mercedes Navarro. Mientras, la Quiroga paseaba en triunfo el nombre de Mook por toda América, en Chile, mi ilustre tocayo se justificaba de una ruptura sentimental y sensacional con una señorita santiaguina estrenando la comedia autobiográfica: Cuando venga el amor. Pero tuvo que ex patriarse, y bajo el caliente y añorante amparo de las alas de la diplomacia, llegó a Buenos Aires. Escribe, desde entonces sin descanso, y rara es la pieza que no se resuelve en éxito. No importa que lo destinen a Europa –fue cónsul en Barcelona–; no deja de escribir teatro y enviarlo a Buenos Aires. En 1938, decide juntar su obra completa seleccionada, –que va apareciendo hasta completar 10 volúmenes, con tres o cuatro obras cada uno, de dos, de tres o de un acto. Abre el desfile La serpiente, traducida al portugués por Diniz de Melo y al inglés por Martin Brown, quien, por cierto, olvidó el nombre del chileno y la firmó como propia, vendiéndoles los derechos para una versión cinematográfica a la Paramount. El público del cine mudo se la vio hacer a Geraldine Farrar y a Rodolfo Valentino. La cinta, muy taquillera por cierto, se titulaba: Cobra.

Varias veces ha sido representado Mook en México. La actriz argentina Vilma Vidal estrenó en el Fábregas, en 1935, La luna en el pozo, y casi en seguida María Tereza Montoya y Fernando Soler hicieron una temporada en el Bellas Artes con la original comedia en tres actos y con sólo dos personajes Del brazo y por la calle, que esta temporada de primavera acaba de conocer el público de Madrid. Ricardo Mondragón y Fernando Soler, Carlos Orellana y Mario Martínez Casado –éste hace dos o tres meses– han representado con éxito el famoso en toda América Rigoberto. Murió Mook en Buenos Aires, como cónsul de Chile en la porteña metrópoli, cuando acababa de cumplir el medio siglo de su edad...

Su divertidísima y muy folklórica comedia Julia Sandoval, candidato a concejal –o Cosas de mi pueblo– no figura en la colección Teatro seleccionado de Armando Mook. Y si ésta es de las desechadas, imagine el lector cómo serán las que reunió en las 2,500 páginas que forman su ópera legal, reconocida y recomendada...