FICHA TÉCNICA



Título obra 3,000 pesos

Autoría Juan F. Camilo Darthés y Carlos S. Dámel

Grupos y compañías Compañía de Gloria Guzmán y Juan Carlos Thorry

Referencia Armando de Maria y Campos, “Breve historia de dos autores argentino y uno chileno. I”, en Novedades, 25 septiembre 1946.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Breve historia de dos autores argentinos y uno chileno. I

Armando de Maria y Campos

Cada vez que aparece en las carteleras teatrales el nombre de un autor, autor que no sea de origen europeo, o norteamericano, es decir, argentino, chileno o uruguayo, la mayoría de los críticos que cubren la sección de teatro en la prensa mexicana, se pregunta: ¿Quién será este tío?... Y para no errar, o no lo mencionan, o aventuran algún comentario frívolo y ¡hasta la próxima!

No creo que los cronistas y críticos de esta rama tengan la obligación de ser eruditos en la profesión que desempeñan, pero sí que, a veces por lo menos, y "por respeto a las naciones extranjeras", como dice un personaje de género chico, se informen si el nombre del autor que aparece en los programas está escrito, siquiera, correctamente. Porque repetir hasta el cansancio, y casi sin excepción, una errata o error de programa es imperdonable, y puede dar una pobre idea de las personas a quienes los directores de diarios y revistas confían la información de una sección especialista.

En un almanaque de chistes gruesos recuerdo haber leído uno, muy simple, pero que viene como anillo al dedo de esta glosa. Alguien preguntaba cuáles eran los amantes más famosos de la historia, y un espontáneo se apresuró a contestar: Romeo y Julieta, Pablo y Virginia, Abelardo y Eloísa y... ¡Ortega y Gasset!... Como hay quien supone un héroe del 2 de mayo español a Daoiz y a Velarde,y quien cita a Perrín y Palacios como si fueran una sola persona muy aplaudida como autor de zarzuelas españolas.

Para cubrir la novedad obligada en nuestros teatros que se ofrece al público la noche del 15 de septiembre, la compañía de Gloria Guzmán y Juan Carlos Thorry eligió una deliciosa comedia, 3,000 pesos, de corte cómico y sentimental, que sacan muy bien los comediantes sudamericanos; como los anuncios aseguraron que se trataba de "la comedia en tres actos de Darthés Dámel", los cronistas en general dieron por hecho la existencia del "Sr. Darthés Dámel", y así lo dijeron una, varias veces.

No un autor, sino dos, y muy ilustres, forman la firma teatral argentina Darthés y Dámel. Son don Juan F. Camilo Darthés y el doctor don Carlos S. Dámel, por más señas, tan famoso y hábil oculista, como hábil y famoso traductor y autor de teatro. Seguramente que muchos de los colegas que ahora mencionan a estos autores como "el señor Darthés Dámel" han escrito varias veces, duchándolos de elogios, los nombres correctos. ¿Nadie recuerda aquella preciosa comedia que hicieron en el Fábregas Fernando Soler y los hermanitos López, que se titula Los chicos crecen –en la versión del Fábregas: Los hijos crecen–? Se representó en el coliseo de Donceles más de 80 noches, y puso en el primer plano de la actualidad teatral el nombre de sus autores, que con esta obra habían alcanzado el primer Premio Nacional de Teatro 1937, en la Argentina, tanto que la compañía de Pepita Díaz Collado y Manuel Collado, que actuaba en el Arbeu, se apresuró a llevar a escena otra comedia de los mismos autores, la titulada La hermana Josefina, de inferior calidad a la que había sido honrada con el primer premio argentino. Años después se representó en el Ideal otra obra de Carlos S. Dámel y Juan Camilo F. Darthés, titulada Un bebé de París. Por radio yo transmití por el año 1939 la pieza en un acto, de estos autores, El señor X.

Para completar esta información sobre la interesante personalidad de los señores Darthés y Dámel voy a copiar algunos párrafos de una alocución pronunciada por el secretario general de Autores de la Argentina, que lo era aquel año de 1937, don José Antonio Saldías, durante la función que en homenaje de los autores de Los chicos crecen organizó la compañía de Luis Arata en el Teatro París, la noche del 17 de diciembre de 1937. Dice Saldías:

"...un ansia visible de superarse ha ido poniendo una nueva calidad en la labor de Darthés y Dámel que, iniciados en 1911, logran una carrera ascendente, hallando en lo popular sentimental su expresionismo más definido y se dedican a perfeccionarlo, para llegar a poner al alcance del gran público la sutilización de un costumbrismo eminentemente argentino, más aún esencialmente porteño... Cuentan 26 años en la lidia y otras tantas han salido a recoger la "ovación y oreja" consagratoria de los grandes espadas. Vale decir que su labor, por no padecer la tortura de la precipitación, aunque ininterrumpida, ha podido saturarse de cierto prestigio juicioso y en el tiempo bien empleado del pulimento ha alcanzado ese temple de sobriedad, que la hace predilecta del público".

Algo parecido, aunque menos burdo, ha ocurrido con Armando Mook, autor chileno que estrenó mucho en la Argentina y que representó a su país por largos años en el extranjero –fue cónsul de Chile en Barcelona durante 8– de quien se representa ahora en el Ideal su comedia Cosas de mi pueblo como Julia Sandoval, candidato a consejal.

La breve historia de un autor chileno que ofrece el título de esta glosa, no es otra que la [de] Mook, desaparecido en 1941, en plena madurez intelectual, dueño de un nombre como autor teatral, con una obra hecha y derecha que recogió, revisándola cuidadosamente, en 12 volúmenes.

Merece capítulo aparte.