FICHA TÉCNICA



Notas Comentarios del crítico sobre el libro de Luis Mario Moncada, Así pasan..., editado por Escenología AC

Referencia Noé Morales, “Así pasan”, en La Jornada Semanal, 14 junio 2009.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

La Jornada Semanal   |   14 de junio de 2009

Columna El mono de alambre

Así pasan

Noé Morales

Es curioso que la publicación de un volumen que persigue contribuir al combate contra el olvido haya pasado inadvertida en el medio teatral mexicano; como una metáfora de la consideración habitual que la comunidad reserva para tales empresas, la puesta en circulación de Así pasan... el esperado y postergado anecdotario de Luis Mario Moncada, publicado a cuentagotas en diversos medios durante casi una década, vio la luz en forma de libro entre 2007 y 2008 bajo el sello de Escenología AC, en medio de un silencio que, para signar la frase hecha, pudiera ser calificado como elocuente.

Moncada se abocó, en una labor de varios años, a trazar ni más ni menos que el anecdotario teatral mexicano del siglo XX y, más aún, a recorrer ese siglo contrastante para la disciplina escénica de nuestro país con la mayor precisión y pormenorización posibles. Es de esta manera que Así pasan... transcurre como un recuento mensual de lo que el autor consideró los eventos más sobresalientes de la escena nacional, lo que habilita una lectura bifronte y complementaria: por un lado, el ejercicio de la evocación microscópica, la particularización detallada de algunos de los gestos legendarios y fundacionales de nuestro teatro, la enumeración sistematizada de un manantial descomunal de información y numerología. Y, por el otro, la posibilidad de asentar, mediante la interpretación de la información desplegada por Moncada a lo largo de más de medio millar de páginas, los cimientos de un macrorrelato histórico acerca del fenómeno teatral en el México del siglo XX. El libro de Luis Mario, que consigna datos sin casi glosarlos –permitiéndose apenas y por momentos algún comentario lateral sobre ciertos eventos referidos– puede leerse como una reseña descomunal que acumula, en el rigor con que expone detalles, fechas y numerología varia, como el plano maestro de ese edificio multiforme, cambiante e inestable que el teatro mexicano ha logrado ser a lo largo de su historia.

Imposible pensar, dada la envergadura de la tarea de Moncada y de la amplitud del espectro temporal que el libro cubre, que Así pasan… profundice verticalmente. Antes, el volumen se expande de manera horizontal para transitar la centuria a través de la consignación de algunos de los hechos que el autor consideró fundamentales para entender, si ello fuera posible y si se quisiera hacer una correlación de causa y efecto entre la multitud de acontecimientos enlistados, el presente del teatro mexicano. Circunscribiéndose entonces a ser una plataforma cartográfica que seguramente servirá a otros que deseen detenerse en algunos de los muchos capítulos trascendentes repasados, Así pasan… cumple una labor investigativa de servicio en el sentido más noble del término: el que implica asumirse, más que como un estudio definitivo o aspirante a la totalidad, como un esfuerzo por ordenar, cronicar y proveer historiográficamente.

La prosa de Moncada se subordina a la consignación en sí misma; apenas perceptible la rúbrica del autor, su estilo de escritura se decanta por una claridad que por momentos –y lógicamente– colinda con la exposición didáctica. Por las páginas del libro desfilan (el verbo es elocuente) las múltiples divas que dominaron con puño de hierro y aires de leyenda la escena mexicana en distintos momentos (de la Fábregas a la Montoya , de la Otero a la Armendáriz ); la plenitud y la muerte de los carperos legendarios, de las compañías de repertorio a la española, de los primeros actores cuyo nombre en sí mismo podía abarrotar una sala; las tentativas revitalizadoras y acaso quijotescas por dar sentido al hecho teatral a través del trabajo en compañías y de una tendencia a montar a los contemporáneos de cada época (el Teatro de Ulises, el de Orientación, los empeños de Novo, Villaurrutia, Seki Sano, Rooner, Moreau y Margules, entre tantos otros); la aparición pomposa y la desaparición muda de más de un espacio teatral en la capital y en todo el país; el ascenso, el cenit y la caída acaso definitiva del teatro universitario; la irrupción reveladora y excéntrica de Óscar Liera, la Compañía de la Universidad Veracruzana … En síntesis, Así pasan… es la muestra de las virtudes de Luis Mario Moncada como cronista e investigador, de la manera en que se vincula con los autores que lo antecedieron en ese campo y de que este teatro nuestro ha alternado, en cien años, la crisis y la dispersión con momentos de genialidad y gloria.