FICHA TÉCNICA



Título obra Los maridos engañan de 7 a 9

Autoría Sixto Pondal Ríos y Carlos Olivari

Elenco Gloria Guzmán, Juan Carlos Thorry, Eduardo Malcolm (Lalo), Alita Román, José María Pedroza, Esperanza Otero, Mercedes Gisper, Muguel Ligero, Mary Lister, María Zubarry

Grupos y compañías Compañía Argentina de Comedias y Comedias Musicales Gloria Guzmán y Juan Carlos Thorry

Espacios teatrales Teatro Ideal

Notas El autor compara el montaje de Los maridos engañan de 7 a 9 de la Compañía Gloria Guzmán con el montaje homónimo de Antonio Manccini estrenado el 3 de marzo de 1945

Referencia Armando de Maria y Campos, “Las dos representaciones en México de Los maridos engañan de 7 a 9”, en Novedades, 6 agosto 1946.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Las dos representaciones en México de Los maridos engañan de 7 a 9

Armando de Maria y Campos

A principios del año 1945 el empresario italomexicano don Américo Manccini abrió en el teatro Fábregas una "Temporada de comedias a base de estrellas nacionales" que duró escasamente cien días. Primera actriz de aquel conjunto que dirigió el actor cubano Enrique Herrera fue la guapa chilena Sara Guash, en aquellos días traída y llevada en la prensa cinematográfica como protagonista de alguna película, y cuya presentación en la escena no dejaba de ser atractiva. Se inició la temporada de Manccini y debutó la hermosa artista chilena con la comedia El marido que soñé, que obtuvo escaso éxito de público por lo que en seguida se recurrió a renovar el cartel y a sustituir a la primera actriz.

Ocupó el lugar de la Guash otra actriz también chilena, y también muy guapa: Emperatriz Carvajal, a la que el público teatrófilo había visto actuar como vedette en el teatro Lírico. Se eligió una obra francesa, del tipo de esas que nunca pueden fallar porque siempre han gustado, aunque con distinto título y veces como de diferentes autores. La obra fue una de Hennequin titulada en español esta ocasión Mi suegra es una fiera. Se ensayó poco y se estrenó precipitadamente porque se andaba buscando la obra que se tenía por seguro había de ser la que llevara al público, una comedia argentina que Emperatriz Carvajal había visto representar en Buenos Aires cientos de noches, titulada Los maridos engañan de 7 a 9, el nombre de cuyos autores ignoraba o había olvidado definitivamente. Manccini se dio a buscar la comedia por todos los rincones de los archivos teatrales que hay en México. Si no encuentro el libreto argentino, hallaré el original francés, húngaro o italiano, decía el empresario, seguro de que como casi todas las obras argentinas, ésta también tendría su origen en alguna comedia europea, la que al ser traducida y arreglada cambió de título. Y se tenía seguridad en el éxito porque Emperatriz Carvajal aseguraba haber tenido un gran triunfo personal interpretando el mejor papel de la obra.

Por fin se halló un libreto de la ansiada comedia, y se anunció su estreno para el 3 de marzo de 1945, con el siguiente reparto: Beba, Emperatriz Carvajal; Isabel, Fe Malumbres; Lucilla, Antonieta Lorca; Carola, Gloria Jordán; Elvira, Josefina Ortega; María, Beatriz San Martín; Saturnino Peñalva, Enrique Herrera; Fermín Reyes, Alfredo Varela; Marcelo Segovia, Manolo Fábregas; Edgardo, Jesús Valero y Gabriel Rocha, Ernesto Tanco. Como autores de la comedia aparecían en los programas –tengo a la vista el del estreno– los miembros de la Unión Mexicana de Autores, Luis Echeverría y Antonio de Miguel.

El estreno de la comedia Los maridos engañan de 7 a 9, pasó inadvertido, no obstante que el público rió con las incidencias que ocurren en los 3 actos, ricas en situaciones cómicas. Se advirtió que la importancia de los papeles no correspondía al orden en que habían sido repartidos. El que desempeñó, un poco fuera de tipo por su espléndida arrogancia, Emperatriz Carvajal no era, no podía ser, el primero de la obra, como lo era en el reparto. El primer papel de la comedia era el que desempeñaba la señora Lorca, que apenas si lo esbozó; y de que escasa importancia es el de la tía Isabel, que tiene sólo dos escenas en el primer acto y otras dos en el tercero. Mejor interpretados los personajes masculinos, no bastó esto para que la obra acabara de gustar al poco público que la conoció. La temporada de Manccini, sin brújula desde el principio, cambió de rumbo; del género cómico pasó al religioso, y representó la serie de estampas de la Pasión que Paco Fuentes agrupó con el nombre de Jesús de Nazareth.

A los 18 meses justos de representarse en el Fábregas la comedia Los maridos engañan de 7 a 9, la Compañía Argentina de Comedias y Comedias Musicales Gloria Guzmán y Juan Carlos Thorry, anunció su verdadero estreno para el 2 de agosto último. En la propaganda inicial la empresa del Ideal ha declarado profusamente que esta comedia es original de los autores argentinos Sixto Pondal Ríos y Carlos Olivari, y que fue estrenada por la Compañía Guzmán-Thorry en el teatro Astral, de Buenos Aires, en marzo de 1943, representándola consecutivamente durante un año. El reparto de la obra que ahora divierte al público de México, según ha sido estrenada, es el siguiente: Lucina, Gloria Guzmán; Marcelo Segovia, Juan Carlos Thorry; Saturnino Peñalva, Lalo Malcolm; Carola, Anita Román; Edgardo, José María Pedroza; Isabel, Esperanza Otero; Beba, Mercedes Gisper; Fermín Reyes, Miguel Ligero; Elvira, Mary Lister; la mucama, María Zubarry.

¿Se trata de la misma obra, o es otra? Sí; no puede ser otra, pero no es la misma. En primer lugar, por el reparto. El primer papel femenino, y qué papel, es el de la Lucila, que representa admirablemente, magnífica de comicidad, derrochando gracia, segura en todos los matices que en cada palabra y ademán le imprime a su frívolo y difícil personaje, la gran actriz Gloria Guzmán. Y qué soberbia interpretación la que Lalo Malcolm hace del Saturnino Peñalva; una de las mejores de que puede enorgullecerse este gran actor, que ha sabido hacer suyo al buen público de México, porque es uno de los mejores característicos que hemos conocido; excelente actor cómico, que domina como pocos la técnica de su profesión, con un caudal de recursos teatrales que sólo otorga una larga, triunfal carrera de comediante que de verdad lo es. El Marcelo Segovia de Thorry completa el gran triángulo de excelentes intérpretes de esta obra, que también los halla muy capaces en Ligero y Pedroza, y en Mercedes Gisper, muy en tipo para hacer la Beba, en Alita Román, Esperanza Otero y Mary Lister. La escena puesta con la dignidad y buen gusto que parece ser característica de este estimabilísimo conjunto que cada noche se afirma más en las preferencias del público mexicano.