FICHA TÉCNICA



Título obra Cría criminales

Autoría Minerva Valenzuela y Angélica Rogel

Dirección Minerva Valenzuela y Angélica Rogel

Elenco Minerva Valenzuela, Angélica Rogel, Roberto Sosa

Grupos y compañías The Non Clavation Company

Espacios teatrales Teatro Bar El Vicio

Referencia Noé Morales, “Cría criminales”, en La Jornada Semanal, 30 noviembre 2008.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

La Jornada Semanal   |   30 de noviembre de 2008

Columna El mono de alambre

Cría criminales

Noé Morales

Las inquietudes políticas y teatrales de Minerva Valenzuela y Angélica Rogel, actrices, directoras y dramaturgas de breve pero destacada trayectoria en nuestros escenarios, las ha llevado a formar una agrupación binaria bajo un nombre feliz: The Non Clavation Company, que ha encontrado su espacio idóneo de producción y expresión en el formato del teatro de cabaret. Tras algunos espectáculos previos, a través de los cuales han fraguado un discurso peculiar, derivado de una predilección por ciertas estéticas pop y un énfasis evidente en una postura crítica de la política y la sociedad de nuestro tiempo, The Non Clavation presenta, con el afamado actor Roberto Sosa como invitado, Cría criminales, que se atavía como un homenaje oblicuo a Francisco Gabilondo Soler para ahondar, entre otros asuntos, en la ligereza contradictoria de lo emo, la explotación inherente al subempleo, los prejuicios de clase y las demasiadas brechas que nos atomizan como nación en crisis permanente.

El espectáculo, que se presenta los miércoles en el Teatro Bar El Vicio, puede considerarse en primera instancia como un conjunto de referencias superpuestas: de Cri Cri al triunfo de Barack Obama en las elecciones presidenciales de EU, a RBD y a la tragedia del avionazo en Las Lomas, Cría criminales se sirve de estos puentes con asuntos de actualidad para criticar, como su nombre lo sugiere, los abusos y excesos de la clase dominante. ¿Qué lo diferencia de otros proyectos similares, presentados casi todos en el recinto cabaretero que tiene a Las Reinas Chulas como compañía huésped? Justamente la verdad asumida de su tratamiento estilístico, esa proclividad a no negar la fuente pop que condiciona el discurso estético del que emana, sino evidenciando su influencia en todo sentido. Dicho de otro modo, y sin querer simplificar con esto los muchos vasos comunicantes de la vida personal y la profesión artística, podemos pensar que Angélica y Minerva han melodramatizado sus pérdidas en algún karaoke, han sido sitiadas por la soledad en llamas, han interactuado acaso de cerca con el sector social cuyos vicios y prejuicios parecen conocer tan bien. De lo contrario acaso repetirían lo que algunos de sus colegas cabareteros repiten cada cierto tiempo: enarbolar, bajo la bandera espuria de una postura militante de izquierda, un discurso tan excluyente y maniqueo como el que dicen criticar de fondo. A través de esa aceptación franca y real de los referentes culturales que las preceden, Rogel y Valenzuela legitiman las aspiraciones de su espectáculo y de paso exhortan al espectador a entrometerse de lleno con el mismo; la diferenciación entre quien expone y quien presencia queda entonces, si no derogada, al menos reducida, habilitando de esa manera la recuperación de algunas de las características que hicieron alguna vez del teatro cabaret coyoacanense un espacio alejado íntegramente –no solamente en la comodidad de la crítica a lo que no puede ser sino enteramente criticable– de aquello reductor y excluyente que permea las políticas del Estado y de la sociedad.

¿Qué hermana a Angélica y a Minerva con sus pares cabareteros? Más allá de la tradición y la corriente política de su postura, podemos hablar también de algunos vicios, sobre todo estructurales. Francisco Gabilondo Soler, su figura y su música fungen desde luego como mero pretexto para la exposición de otros asuntos; ello desde luego sería efectivo si el punto de partida fuera sustituido por un hilo conductor eficaz. El que asume como tal entre un sketch y otro es la lectura de ciertos pasajes de la Carta Universal de Derechos Humanos que se abordan en el número subsiguiente. Ello se vuelve en contra del show por dos razones: rompen la armonía tonal al adoptar una solemnidad categórica y hacen explícita una posición perceptible a lo largo de la puesta; implica sencillamente decir dos veces lo mismo, cuando lo que vemos lo hace innecesario: una habilidad extraordinaria para la caracterización, una agudeza luminosa para sostener y alimentar sobre la marcha un estilo fársico, una lucidez indiscutible para abordar contenidos de importancia capital. Si a la efectividad de las actrices sumamos el apoyo discreto pero definitivo de Sosa, concluiremos que Cría… contribuye a que transformemos lo inmediato en materia para la revisión y el debate de nuestra propia conciencia.