FICHA TÉCNICA



Título obra Canciones y bailes de España

Elenco Concepción Piquer (Conchita), Niño de Utrera, Trini Morén, Rosalía Álvarez, Francisco Reyes (Paquito), Carlos Alonso (El Sevillanito), Alberto Torres

Grupos y compañías Compañía de Bailes y Cantos de España de Concepción Piquer (Conchita)

Espacios teatrales Teatro Arbeu

Referencia Armando de Maria y Campos, “La presentación de la compañía de canciones y bailes españoles de Conchita Piquer en el Teatro Arbeu”, en Novedades, 28 julio 1946.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

La presentación de la compañía de canciones y bailes españoles de Conchita Piquer en el teatro Arbeu

Armando de Maria y Campos

Un espectáculo nuevo, que viene de muy lejos, es el que con el título genérico y al parecer ambicioso, aunque como se verá más adelante cubre sus altos propósitos, Canciones y bailes de España, se presentó hace dos meses en escena del teatro Arbeu, con éxito de quilates, como ocurre en México siempre que se trata de conjuntos de calidades maduras y legítimas.

Cabeza y corazón, voz y gracia, luz y calor de este espectáculo que viene de España, es una excepcional artista del género lírico llamado "chico" o "ínfimo", que ella magnifica y ennoblece hasta hacerlo grande, no por el tamaño, sino por su hondura, y porque si parece jardin de flores, tiene sus raíces tan bien trabadas en el pasado lírico de España, que permite al espectáculo, como a la máxima figura del conjunto, ser, a un mismo tiempo, flor y fruto, sal y miel, sonrisa y lágrima, danza y voz. Esta artista es Conchita Piquer: valenciana de nacimiento, andaluza por entendimiento, y española por los cuatro costados de su cuerpo, recio y frágil a la vez, garboso y frágil.

En su compañía o cuadro de canciones y bailes españoles se hallan todos los ingredientes para lograr la más justa mixtura de un espectáculo que sea dialécticamente lírico español: el cantaor, Niño de Utrera, uno de los ases contemporáneos del género; las bailarinas del clásico folklore peninsular: Trini Morén, especializada en el baile cañí y Rosalía Álvarez, que estiliza la danza española; dos bailarines, muy jóvenes los dos y ya maestros en coreografía castiza: Paquito Reyes, hijo y nieto de bailaores, y Carlos Alonso "El Sevillanito", de una agilidad y de una elasticidad excepcionales; el guitarrista, Alberto Torres, indispensable para que mejor luzca el estilista del cante flamenco que es Niño de Utrera, y que también monologa con la sonante, y un nutrido grupo de segundas partes que cantan, bailan y hablan. Y, ella, Conchita Piquer a la que se podría juzgar como eminente artista del género con sólo oírle una de las cuatro jovenzuelas de su repertorio que cantó, dijo e interpretó con el dramatismo, la gracia, la picardía o el humorismo que cada una precisa, permitiéndole mostrarnos las múltiples y luminosas facetas de su arte poliédrico. Cada una merece juicio por separado que irá saliendo a su tiempo de los puntos de esta pluma con que escribo y que quisiera yo mojar no en tintero sino en áurea caña de manzanilla.

Primero fue una copla viva en el romance Los siete niños de Ecija, y en seguida se reveló –no la habíamos visto ni oído nunca en plena madurez artística –extraordinaria actriz de la tonadilla, elevando a ésta al supremo rango de un drama comprimido, como lágrima o queja que condensa el dolor de toda una vida, al cantar y vivir la tonadilla La otra, letra de Rafael de León y Antonio Quintero, música de Manuel Quiroga como las de todas las piezas que componen su repertorio. Un estremecimiento pocas veces sentido en una sala de espectáculos conmovió al público todo, que en seguida comprendió que se las había visto con una excepcional artista de dramática profunda. Si la Duse hubiera llegado a cantar esta tonadilla, la habría dicho y representado como la Piquer, auténtica actriz de la tonadilla.

Y actriz en todas sus dimensiones: frívola en la graciosa estampa andaluza que se llama Las cuatro esquinas, cómica en A la lima y al limón, ágil letrilla de fines del siglo décimonono, pero, sobre todo, esencia de comediante dramática que sabe narrar las historias tristes, las cuales, que tiene que contar y comunicar el sutil drama que cada una de ellas encierra, como una gota de agua todos los colores del iris, en ese primor de desdén al que dirán que es La Mariana, o en la fatal conformidad de la mocita que todo lo da por un segundo amor sin esperar nada, en Ojos verdes.

Vayan al lector estas líneas como prologuillo de las que me propongo dedicar durante la temporada que hará en México esta Compañía de Canciones y Bailes de España; a Conchita Piquer, una de las mejores actrices de la tonadilla que ha dado España desde María Ladvenant y María Antonia "La Caramba", hasta Encarnación López "la Argentina", pasando por Aurora Joufet "La Goya", Raquel Méller y Amalia de Isaura, y a Niño de Utrera, a Trini Morén y Rosalía Alvarez, a Paquito Reyes y a El Sevillanito...