FICHA TÉCNICA



Título obra Tres veces te engañé

Autoría Minerva Valenzuela

Dirección Roam León

Elenco Noemí Espinosa, Paola Izquierdo, Minerva Valenzuela

Música La Sensacional Orquesta Lavadero

Referencia Noé Morales, “Tres veces te engañé”, en La Jornada Semanal, 18 diciembre 2005.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

La Jornada Semanal   |   18 de diciembre de 2005

Columna El mono de alambre

Tres veces te engañé

Noé Morales

Que la tradición de espectáculos humorísticos populares en nuestro país (si gozamos de la memoria histórica suficiente para no soslayar casi dos siglos de vaudeville, carpa, revista y folletín) es imprescindible para tratar de esbozar un registro de la evolución de la comedia en nuestras artes escénicas, pareciera irrebatible. Que el usufructo reciente de la estética de cabaret (pretendidamente una derivación del teatro de variedades centroeuropeo del siglo pasado) casi exclusivamente para fines de parodia política (en la mayoría de los casos inmediatista y coyuntural, y que cada vez se mimetiza más con los sketches televisivos tan en boga) se ha agotado con el paso del tiempo, y con ello ha agotado de igual forma a un público otrora numeroso, puede ser un postulado igualmente contundente. Que la llave para salir de ese callejón sin salida aparente pasa por una renovación estética, pero sobre todo temática, es un argumento igualmente difícil de refutar. Y que son las generaciones más jóvenes quienes comienzan a virar su teatro-cabaret, necesario y socorrido en tiempos como los que corren, hacia una dirección más estimulante y menos predecible que el de sus predecesores puede ser una tesis aventurada y aún por corroborarse del todo, pero que ya puede confrontarse en escena con algunos trabajos excepcionales.

En este sentido, la labor del Centro Cultural Helénico, al hospedar a más de un grupo de teatro cabaret en fechas recientes, debe verse como un estímulo fructífero: más allá de ofrecer un espacio con un público cautivo y constante, se confronta al hacedor con un espectador habituado a códigos de representación más tradicionales, con lo cual se comienzan a romper reticencias de uno y otro lado, y se le quita al cabaret la etiqueta de rama periférica y marginal. Es precisamente dentro de este ciclo que se ha presentado una temporada más de Tres veces te engañé, espectáculo de Noemí Espinosa, Paola Izquierdo y Minerva Valenzuela, con música en vivo de La Sensacional Orquesta Lavadero y dirección de Roam León.

El objeto de los empeños dramáticos de estas tres jóvenes actrices, quién lo podría dudar dado el título, somos los hombres y nuestra insensibilidad crónica frente a ciertas particularidades de la feminidad. Por fortuna, la dramaturgia de Minerva Valenzuela asume el lugar común del reclamo sexista-feminista y lo complejiza con un sarcasmo crudo que, lejos de centrarse en el gremio masculino, se vuelve sobre sí mismo y propicia la autoparodia. La clave humorística es fina y contenida, incluso con alusiones someras pero efectivas a autores clásicos. Las tres actrices-personajes han sido caracterizadas como mujeres desafortunadas en el amor, candorosas en su visión de las relaciones humanas y torpes en la ejecución de las coreografías y los números musicales del espectáculo, torpeza no desprovista de gracia y simpatía –entiéndase plenamente la paradoja aparente. Empero, habría que señalar que por momentos esta impericia técnica no se registra como deliberada; algunos pasajes y transiciones se elaboran con cierto grado de suciedad que podría llevar a la conclusión, siendo rigurosos y rigoristas, de que los desaciertos no forman parte del código de ficción, sino que son vacilaciones imputables a las intérpretes.

Espinosa, Izquierdo y la propia Valenzuela, tres jóvenes actrices egresadas de la Escuela Nacional de Arte Teatral, habitan con garbo la ficción, llenan la escena de coquetería y, pese a algunas intermitencias de ritmo, consiguen llevar el espectáculo con prestancia y consistencia. Los números cantados, en los que los músicos invitados se muestran hábiles y sin afanes protagónicos, demuestran que las ejecutantes quizá no poseen voces portentosas, pero se adscriben a los presupuestos de la dramaturgia y cumplen con creces su función narrativa. Tal vez haya quien reclame un poco más de riesgo en la propuesta (llevar los gags y la parodia a sus últimas consecuencias), pero lo que es cierto es que el espectador, incluso aquel que se extraña ante la nula alusión a personajes políticos en ascenso o en declive, sale del foro con una sonrisa franca. Hacer que esta sonrisa se acompañe de una reflexión menos transitoria podría ser una asignatura pendiente para este trío de actrices que, sin embargo, ha logrado un montaje que calcula bien sus alcances, y que por ende se disfruta sin recatos.