FICHA TÉCNICA



Notas Breve historia sobre la primera actuación de Virginia Fábregas

Referencia Armando de Maria y Campos, “Hoy hace cincuenta y ocho años que Virginia Fábregas pisó por primera vez las tablas”, en Novedades, 16 julio 1946.




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Columna El Teatro

Hoy hace cincuenta y ocho años que Virginia Fábregas pisó por primera vez las tablas

Armando de Maria y Campos

Era una vez... Así, como en los cuentos que se referían a los niños, hace muchos años, es como el cronista quiere empezar a contar una vieja historia. Era una vez, por el mes de julio del año 1888, cuando una joven y linda profesora normalista, aficionada al teatro, Virginia Barragán pisó, por primera vez un escenario para recitar en una función de beneficencia, un monólogo fácil y sencillo. Aquella hermosa y tímida señorita, había de llegar a ser una de las más gloriosas actrices que ha dado América.

La ciudad de México, alegre y confiada, disfrutaba de sus espectáculos favoritos: el teatro y los toros. En los ruedos apasionaban el torero nacional Ponciano Díaz, y el gran estoqueador de Guipuzcoa Luis Mazzantini, tan aficionado al teatro que, a principios de aquel histórico año, tomó parte en una función de beneficio, representando el sainete Echar la llave. En el viejo coliseo del Principal, actuaba una compañía de comedias, en el Nacional, una de zarzuela, bajo la dirección de Isidoro Pastor, de la que era maestro de partes y coros mi hermano Gustavo, y en el Arbeu, la gran compañía dramática de Leopoldo Burón, que llevaba como primera actriz a la notabilísima artista cubana Luisa Martínez Casado.

La compañía Burón inauguró su temporada el 8 de mayo y se despidió de México el 2 de septiembre, abriendo tres abonos distintos de doce funciones cada uno, que fueron cubiertos por lo más distinguido y opulento de la sociedad porfirista. Burón procuró atraerse al mundillo intelectual de México y estimuló cuando pudo a los jóvenes aficionados a hacer teatro, regalándoles localidades y consejos. Durante su temporada estrenó una pieza mexicana, Elodia, de Gonzalo Larrañaga, endeble y que pasó gracias a la labor personal de la Martínez Casado, y en el beneficio de esta actriz, Juan de Dios Peza vio representar su monólogo: Tirar la llave.

La paz octaviana de aquellos días fue turbada por una catástrofe. Una inundación que asoló la ciudad de León, el 18 de junio, causando enormes daños y costando vidas. La república entera acudió en auxilio de los damnificados, y en la ciudad de México se celebraron casi diariamente y durante un mes veladas y funciones a beneficio de las víctimas de las inundaciones de León, y todas las empresas de espectáculos se exprimieron el seso para ofrecer novedades que produjeron los llenos deseados y las entradas correspondientes, las que eran cedidas casi íntegras para el noble fin que las provocaba. La función de la compañía Burón no podía faltar, y fue anunciada para la noche del 16 de julio –hoy hace ¡tantos años!–, con la representación de Un drama nuevo, de Tamayo y Baus y un acto de concierto por varios "distinguidos aficionados mexicanos”. Entre ellos figuraba la señorita Virginia Barragán, sólo que como tenía miedo al "que dirán", optó por presentarse ocultando su nombre tras un pseudónimo; don Leopoldo Burón se lo puso: ¡Virginia Fábregas!

La crónica metropolitana, fatigada con tanta y tanta reseña como hacía de las repetidas funciones a favor de las víctimas de la inundación, no paró mientes en el debut y sólo tuvo esta frase, que recojo de una información anónima: "Por primera vez en público (hizo) un papel la hermosa aficionada Virginia Fábregas". Que su meteórica aparición en la escena del Arbeu, fue un éxito para la hermosa aficionada, lo confirma su casi inmediata presentación en otra velada de beneficencia, celebrada en el teatro Principal el 6 de agosto de 1889.

La primera dama de la república, doña Carmen Romero Rubio de Díaz, protegía la "Casa amiga de la obrera" y frecuentemente los aficionados organizaban funciones a beneficio de esta benéfica institución. En la que por segunda vez pisó las tablas Virginia Fábregas, fue organizada por los discípulos de canto de un profesor Betancourt, quienes cantaron la zarzuela La mascota en boga entonces, "y la simpática Virginia Fábregas recitó con perfección un bonito monólogo titulado La primera carta, obra de Eduardo Noriega, quien con la bella actriz, mereció y obtuvo nutridos aplausos", dijo un testigo presencial.

La señorita profesora Virginia Barragán pasó a ser la aventajada actriz aficionada Virginia Fábregas, una de las principales figuras de la sociedad dramática "Carlos Escudero", que ese año de 1889 celebró su décimo séptimo aniversario, con una velada que se celebró en el teatro Hidalgo, el 9 de diciembre. Los entusiastas socios de la "Carlos Escudero" representaron la comedia de Echegaray, y al final de la velada "Virginia Fábregas recitó un aplaudido monólogo de Carlos Noriega", que no puede ser otro que el que estrenó delante de doña Carmelita, la esposa del señor presidente, en la velada a beneficio de la "Casa amiga de la obrera".

Era una vez... hace muchos años, que una joven profesora normalista soñó llegar a ser una cómica famosa.

Así se inició, hoy hace... tantos años, la maravillosa, larga y fecunda carrera artística de Virginia Fábregas.