FICHA TÉCNICA



Título obra Ahora y en la hora

Autoría Víctor Hugo Rascón Banda

Dirección Luis de Tavira

Elenco Héctor Holten, Stephanie Weiss

Escenografía Phillipe Amand

Espacios teatrales Foro Sor Juana Inés de la Cruz

Referencia Noé Morales, “Ahora y en la hora (I de II)”, en La Jornada Semanal, 4 mayo 2003.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

La Jornada Semanal   |   4 de mayo de 2003

Columna El mono de alambre

Ahora y en la hora (I de II)

Noé Morales

El que la costumbre de publicar teatro esté tan poco arraigada en nuestro país nos ha vedado la oportunidad, en muchas más ocasiones que las recomendables, de presenciar un montaje una vez calibradas las posibilidades del texto dramático en versión impresa. Actualmente, como excepciones a esta regla inefable, se pueden ubicar dos ejemplos contrarios en cartelera: Destino Gritadero, una de tantas versiones al texto del francés Guy Foissy dirigida por Lorena Maza y editada en una antología de El Milagro; y, dentro del marco del homenaje nacional a Víctor Hugo Rascón Banda por su primer cuarto de siglo de vida teatral, la Dirección de Literatura de la UNAM, en su irregular colección La Carpa, permite con su edición de Ahora y en la hora consultar la obra aun antes de apersonarse en una de las butacas del Foro Sor Juana Inés de la Cruz del Centro Cultural Universitario.

Bien es sabido ya, cuando la puesta en escena de Luis de Tavira lleva unas semanas en cartelera, el origen y detonante de esta obra del oriundo de Uruachic, Chihuahua: su estancia de varias semanas, a principios de este mismo año, en un hospital privado de la Ciudad de México, sumido en una crisis de salud que lo puso, sin más, al borde mismo de la muerte.

Cabría precisar, con todo y que no hace mucha falta hacerlo, que el corpus dramatúrgico de Rascón Banda es sin duda uno de los más significativos y regulares de la escena mexicana de la segunda mitad del siglo XX. Quizás sea su caso, junto con el de su maestro y mentor Vicente Leñero, uno de los pocos en los que es tan marcada la influencia de su entorno y de la realidad inmediata. Si en el caso del escritor jaliscience son notorios los referentes provistos por el periodismo, Rascón se ha servido de sus experiencias como jurista y funcionario bancario para adentrarse y mantenerse, con una congruencia indiscutible, en un realismo genuino y en un teatro ostensiblemente social, mediante los cuales se ha encargado de denunciar las injusticias y agravios del sistema social mexicano. No le falta razón a Gonzalo Valdés Medellín cuando localiza en Contrabando y Armas blancas sus dos obras maestras, aun cuando hayan sido realmente piezas escritas durante su juventud y primera madurez como autor, en tanto pueden verse en ellas las constantes mas importantes del resto de su producción. La marginación siempre atisbada desde la perspectiva de los débiles, la corrupción moral de los poderosos, la fortaleza y fascinante complejidad de la mujer mexicana han sido, pues, entre algunos otros, los motivos más socorridos por el actual presidente de la SOGEM, con resultados quizás desiguales, pero definitivamente valiosos por una característica que no abunda no sólo en el teatro sino en cualquier otra esfera de la sociedad mexicana: su congruencia ética y moral.

Ahora y en la hora, que se desarrolla en tan sólo dos espacios específicos de un hospital (el quirófano y la sala de espera), revisa el conjunto de reacciones y posturas ante la muerte de un universo de personajes en el que se ven representados perfectamente casi todos los estratos de la sociedad actual. El narcotraficante herido en un ajuste de cuentas, cuya esposa pasa de figura meramente ornamental a plenamente decisiva; la actriz en plena decadencia que buscando mediante la cirugía estética reverdecer viejos laureles sólo encuentra que el paso del tiempo es irrebatible; el macho obcecado en tener un hijo varón aun a costa de la vida de su esposa; la lesbiana de clóset ante la disyuntiva de elegir entre su esposo y su amante; la enfermera insensible y tosca, el doctor mercenario y ambicioso. La ética profesional, la corrupción judicial del sistema, la eutanasia, la identidad sexual, el amor verdadero, los convencionalismos sociales, son todas premisas temáticas de esta obra en diecisiete escenas, dictada por el autor desde su lecho de enfermo. Pero persiste sobre todas ellas la impotencia ante la muerte (más clara en Esther, escritora, indudable alter ego del autor), vista aquí como detonante y verdad reveladora, no como piedra de toque para la acción dramática sino como inclemente bisturí que disecciona la compleja psicología de los personajes. Pese a lo endeble y previsible de ciertas subtramas (la del macho Raúl, más preocupado por decidir la vida de su recién nacido hijo que por la muerte de su esposa, se torna hacia el final bastante inverosímil) y a la obviedad de la metáfora de la muerte, en este caso una ráfaga de viento frío que proviene del ascensor, Ahora y en la hora consigue volverse un texto entrañable por su sencillez y el frío desapego emocional con el que se adentra en situaciones desgarradoras, evitando el melodrama insulso y gratuito, permitiéndose incluso una deliciosa impronta de humor negro, rasgo no del todo constante en la dramaturgia del autor.

(Continuará.)