FICHA TÉCNICA



Título obra El jardínde las delicias

Autoría Sabina Berman

Dirección Teresa Valdés

Espacios teatrales Auditorio de la Secretaría de Hacienda

Eventos Nueva Dramaturgia Mexicana

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Nueva dramaturgia mexicana”, en El Día, 26 marzo 1979, p. 21.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Nueva dramaturgia mexicana

Malkah Rabell

Desde hace ya varios años la Universidad Autónoma Metropolitana, bajo la dirección de su Secretaría Auxiliar en Difusión Cultural, y la responsabilidad de Guillermo Serret, despliega una espléndida labor en el campo del teatro. Tanto obras nacionales como universales han subido a su escenario ya bajo direcciones profesionales, ya con montajes experimentales de artistas surgidos de sus propias filas. La UAM ha invitado a presentarse bajo su techo a grupos teatrales de provincia y a grupos del DF. Lamentablemente, la lejanía de las Unidades de la Universidad Metropolitana hace muy difícil el acceso de personas ajenas a sus aulas. La nueva temporada, que ya se inició el 28 de febrero, emprendida por esta Casa de Estudios bajo el título: Nueva dramaturgia mexicana, es muy digna de los máximos elogios. Es necesario dar apoyo a los autores nacionales que son la verdadera base de un teatro nacional. Y también es muy acertado la búsqueda que hizo la U.A.M. de un nuevo local para semejante temporada; un edificio más céntrico y accesible para un público heterogéneo como lo es el auditorio de la Secretaría de Hacienda; sala de teatro puesta por esta a disposición de los nuevos dramaturgos Mexicanos.

Lamentablemente, no pude asistir –de lo que me arrepiento en el alma–, a las dos primeras representaciones: la de Esteban Cruz que fungió como director de su propia: Una historia de hospital; y a la dirigida por Valentina Hernández, de tres obras breves: El periódicode Reynaldo Carballido;Cocina vegetariana de Sergio Peregrino y Chana Volante o la jaula de los canarios de Gerardo Velázquez.

Tampoco tuve mucha suerte con las funciones siguientes. Cuando me presenté el 15 de marzo en el auditorio de la SHCP para asistir a un espectáculo a cargo de Ricardo Castillo Mirelles, adaptador y director de dos leyendas precolombinas una náhuatl: La leyenda del Popocatépetl y el Iztaccihuatl; la obra, chichimeca: La flor en llamas; el espectáculo quedó suspendido. Lo que puede suceder en los teatros más respetables. Por ejemplo en el Teatro de la Nación, que pospuso indefinidamente su representación de Isabel Reina de Inglaterra.

Una semana más tarde, el 22 del presente, en el mismo auditorio de la SHCP presencié: El jardín de las delicias, debida la obra a Sabina Berman, e igualmente a una mujer, a Teresa Valdés, la dirección. Y me da mucha tristeza constatar que ambas realizaciones, tanto la dramática como la directiva, hacían gala de una absoluta falta de profesionalismo.

Según los datos que transmite el programa de mano, Sabina Berman obtuvo varios premios por sus cuentos, por su poesía y por sus guiones. En cuanto a sus obras de teatro, ya ha escrito varias, como: Yo iba por la calle cuando...; Mariposa; Fuego; 8/4=2 humores, y este El jardín de las delicias. Nada puedo opinar acerca de las demás obras dramáticas, pero en cuanto a su Jardín de las delicias, tal vez hay alguna idea central a través de la pieza que señala el infierno de las Delicias matrimoniales. Pero su estructura y sus concepciones tienen tan poco de teatral y en cambio tanto de aburrido –lo que en cierta medida se debe a la lentitud y falta absoluta de ritmo de la dirección– que la obra se antoja absurda. O tal vez por ser tan absurda aburre hasta la desesperación.

Y por más que nuestro deseo de apoyar la dramaturgia nacional sea de muy buena fe, es necesario mostrarse más severo en las selecciones. Una excesiva facilidad para aceptar las realizaciones dramáticas, puede resultar contraproducente para la misma dramaturgia nacional. Aunque una obra de novato no tenga una estructura dramática muy sólida, ni una escritura muy valiosa, pero por lo menos que su tesis y su argumento demuestren validez tanto para el país como para la época. ¿Qué valor y qué interés puede tener para un público mayoritario –y este es el que se necesita atraer– un episodio de un matrimonio de invertidos y pervertidos bisexuales. que hacen de sus perversiones un himno a su "originalidad"?

Espero encontrarme en los próximos espectáculos con material dramático más interesante y válido.