FICHA TÉCNICA



Título obra Los Fantástikos

Autoría Tom Jones

Dirección Alejandro Orive

Elenco Alberto Sealtiel, Carlos del Pozo, Noemí Cassani, James Petit, Ernesto Zander

Espacios teatrales Teatro Jesús Urueta

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Los Fantástikos”, en El Día, 4 octubre 1979, p. 21.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Los Fantástikos

Malkah Rabell

La comedia musical de Tom Jones no es la primera vez que se representa en México. Ya fue puesta en escena en varias oportunidades y por diversos directores. La última vez que la vi en el teatro Orientación hace diez años, montada por Jaime Cortés. Ahora la presenta en el pequeño teatro Jesús Urueta un grupo de jóvenes, tengo entendido que alumnos de una escuela privada y muy High Life, bajo la dirección de Alejandro Orive, siendo actores y director aún desconocidos en el ambiente de la farándula. Lo que no impidió que la noche del espectáculo dedicado a la prensa, el pequeño teatro se hallaba colmado por un público heterogéneo, entre el cual no faltaban sin duda los tíos y las tías de los muchachos, que aplaudían a rabiar cada canción y cada "caída de telón", aunque éste sólo fuera simbólico, representado por una manta con la inscripción Los Fantástikos.

El éxito que esta comedia obtiene –desde 20 años en Nueva York, y entre nosotros de tanto en tanto– puede fácilmente explicarse. Se trata de uno de esos fenómenos de añoranza por el romanticismo, por la candidez juvenil, por la inocencia de un tema y de los personajes que hoy ya no se dan en macetas. Una obra en la cual nadie mata a nadie, nadie se desnuda, nadie habla de política, de terroristas o de guerrilleros, nadie trata de obtener aplausos con discursos demagógicos, y no hay violencia, pornografía ni mensaje, es más bien rara. Es un caso algo semejante a Historia de amor de Segal, que tuvo en su tiempo, hace unos diez años, un estruendoso y casi incomprensible éxito en la pantalla y en las librerías del mundo entero. También éstos Fantástikos se trata de una historia de amor ingenuo y romántico entre una pareja casi adolescente16 años ella y 20 él, cuyos padres al parecer se muestran adversos a tales relaciones, cuando en realidad son ellos quienes las han provocado, siguiendo la política de decir "no", cuando tratan de lograr el "Si". Tal vez esta sencilla temática no hubiese conseguido tanta adhesión del espectador, si no fuera por la música de Harvey Schmidt, agradable y melodiosa. Y también si hace 20 años la estructura escénica no hubiese parecido muy "audaz", con su muro inexistente reemplazando por un actor mudo, con su igual ausencia de telón, y otros elementos que hoy ya se antojan muy vistos.

Pues bien, ¿qué han hecho con éste material dramático y musical nuestros noveles actores? Por de pronto en el reducido escenario del Jesús Urueta los 8 actores y los cuatro músicos sentados en el escenario, lugares que ocupan durante toda la duración del espectáculo, resultaban amontonados. Para los músicos se pudo fácilmente encontrar una tribuna fuera del escenario, en la sala. La dirección de Alejandro Orive no consiguió manejar las áreas escénicas con la debida disciplina y la representación a menudo se antojaba caótica. en cuanto a los intérpretes, si los juzgamos a nivel estudiantil, es decir de no profesionales, se han desempeñado con bastante capacidad. Sobre todo me parecían muy aceptables las actuaciones de los dos papás, Alberto Saltiel y Carlos del Pozo, que cantan, bailan y poseen una dicción muy clara, especialmente el primero, el papá del muchacho, Alberto Saltiel. La pareja formada por Noemí Cassani y James Petit, no saben cantar y el joven Petit hasta a veces desafina. Pero son agradables por su juventud y por su actuación aunque Noemí Cassani se "chiquea" con exceso, 16 años no son 5. Probablemente quien más llama la atención por su hermosa voz y por su presencia, es el "Narrador", Ernesto Zander, quien fue aplaudido calurosamente después de cada número musical, especialmente por la linda canción Sólo recuerda. Lástima que no deje de gesticular. Defecto que podrá corregirse con el tiempo tanto él como los dos papás, poseen material para futuros profesionales en el campo dramático y musical. A menos de que todo el grupo sólo vea en el teatro un medio de diversión. Tal como, probablemente, lo esperan sus papás.