FICHA TÉCNICA



Título obra O.K.

Autoría Isaac Chocrón

Dirección Enrique Gómez Vadillo

Elenco Carmen Montejo, Magda Guzmán, Humberto Zurita

Espacios teatrales Polyforum Siqueiros

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. O.K. otra vez Isaac Chocrón”, en El Día, 8 agosto 1979, p. 21.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

O. K. otra vez Isaac Chocrón

Malkah Rabell

El dramaturgo venezolano, Isaac Chocrón, parece estar de moda. Acaba de cumplir las 100 funciones en el teatro Granero su pieza La máxima felicidad, y ya en otra sala, en el Polyforum Siqueiros" se presenta otra de sus obras: O. K., que de inglés o de norteamericano nada tiene, salvo este título más debido a la fantasía que a la lógica. A decir verdad tampoco tiene mucho de venezolano. La historia puede suceder en cualquier parte del mundo y el autor no trata de subrayar una peculiar psicología nacional en sus personajes, ni tampoco una singular atmósfera debida a un país en especial. Ambas obras tienen en común el mismo estilo, la misma situación, igual triángulo y un argumento casi semejante. El reparto baraja algo a les protagonistas. En lugar de los dos hombres y una mujer que hacen entre los 3 vida marital, tal como sucede en La máxima felicidad, en este O. K. nos enfrentamos a 2 mujeres.y un solo hombre, o como dice el programa de mano: "Historia de amor para mujeres enamoradas... y para los hombres que viven de ellas". Historia tan vieja como el mundo; el gigolo es tan frecuente como la prostituta.

Lo que cambia ligeramente la faz de esta "vieja historia", es la armonía en que convive este menage a trois. Una viuda rica en busca de compañía sentimental, en lugar de encontrar a un chulo, se tropezó con una pareja, y los adoptó a los 2, descubriendo en esa convivencia su "máxima felicidad". Según parece el autor anda en busca de una nueva convivencia humana para reemplazar a la tradicional familia tan desacreditada, y descubre que resulta más fácil a 2 mujeres mantener a un hombre, en lugar de que un hombre mantenga a 2 mujeres.

La diferencia substancial entre La máxima felicidad y O. K. es el tratamiento dramático. La segunda comedia tiene más acción, más movimiento, los diálogos son más ágiles y los personajes más sentimentales, y la situación cambia entre el primero y el segundo acto. En resumen, la obra es más accesible al público no tan sólo por ser un tema y una situación menos escabrosa para la moral convencional (¿quién, en nuestra sociedad bien pensante no tiene, o tuvo, o tendrá, dos mujeres, aunque no vivan bajo el mismo techo?) sino por ser más interesante y más hábilmente melodramática.

En cambio, por igual que en La máxima felicidad, también en este O. K. el reparto es espléndido. También en este caso el triángulo lo forman tres excelentes actores: Carmen Montejo, Magda Guzmán y el muy joven actor universitario, Humberto Zurita (si no me equivoco, este último obtuvo el premio "Revelación" en 1978 por su intervención en Y con Nausistrata, ¿qué?. Es muy difícil distinguir quién brilla con más luces. No obstante, aunque Carmen Montejo es considerada la máxima estrella por sus admiradores, y éstos son muchos, es necesario subrayar que esta actriz, dotada de tantas virtudes interpretativas, no sé si por algún impedimento físico, o por el deseo de parecer más "natural", hablaba de tal modo que la claridad se perdía y la mayoría de los parlamentos no llegaban hasta el espectador. En tanto Magda Guzmán, como la viuda rica, se mostró perfecta tanto en su dicción como en sus actitudes. En cuanto a Humberto Zurita nos volvió a sorprender como un actor maduro. Es otro joven actor que viene a engrosar las filas cada vez más densas de la vanguardia juvenil teatral.

Bajo la dirección de Enrique Gómez Vadillo, el mismo que dirigió La máxima felicidad, el ritmo de O. K. resulta igualmente acertado, y el espectáculo nunca cae en lo escabroso o molesto.