FICHA TÉCNICA



Título obra Un hogar como cualquier otro

Autoría Ricardo Ramírez Carnero

Dirección Ignacio Sotelo

Grupos y compañías Escena Libre de Arte Teatral, egresados de la Escuela de Actuación del INBA

Eventos Segunda temporada de Nueva Dramaturgia Mexicana organizada por la UAM (Universidad Autónoma Metropolitana)

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Dos obras de la nueva dramaturgia mexicana”, en El Día, 11 junio 1979, p. 17.




Título obra El lazarillo

Notas de autoría Óscar Liera / Adaptación a la novela de autor anónimo El lazarillo de Tormes

Grupos y compañías Alumnos y exalumnos de arte dramático de la Facultad de Filosofía y Letras

Eventos Segunda temporada de Nueva Dramaturgia Mexicana organizada por la UAM (Universidad Autónoma Metropolitana)

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Dos obras de la nueva dramaturgia mexicana”, en El Día, 11 junio 1979, p. 17.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Dos obras de la nueva dramaturgia mexicana

Malkah Rabell

La Universidad Autónoma Metropolitana inició su segunda temporada de "Nueva Dramaturgia Mexicana" con seis obras de autores nacionales incipientes en su programa. Me tocó presenciar en la misma semana dos espectáculos: Un hogar como cualquier otro de Ricardo Ramírez Carnero, bajo la dirección de Ignacio Sotelo, y El lazarillo de Óscar Liera, dirigido por el propio autor.

¿Obra del "Absurdo" basada o inspirada por el vaudeville, o vaudeville basado en el "Absurdo"? ¡Qué importa! Todo el teatro del "Absurdo" está compenetrado de las películas cómicas mudas, de la arquelinada, del music-hall y del vaudeville. Y Un hogar como cualquier otro nace maduro con sus nonsense, sus locuras, sus equívocos, su comicidad que imita la tragedia clásica y siembra el escenario de cadáveres para finalizar, ¡Cadáveres que no lo son, que no existen, ya que nunca se han encontrado con su asesino! Ricardo Carnero empieza con cierta lentitud. Creemos hallarnos frente a unas pequeñas piezas modernistas donde nadie entiende nada, y los diálogos son de sordos. Y de repente se acelera, se acelera cada vez más. Y ya estamos frente a una comedia desatada, algo loca, insensata, que se burla del sentido común y de toda lógica. Y el público se desternilla de risa.

En manos de Ignacio Sotelo, director de escena de mucha profesionalidad y larga tradición, los actores del grupo Escena Libre de Arte Teatral, todos egresados de la Escuela de Actuación del INBA, se movieron con toda libertad, tanto en las escenas serias como en las cómicas. Con poquísimos elementos escenográficos, el ambiente adquirió su justa medida. Se puede suponer que Un hogar como cualquier otro podrá despertar el interés de cualquier teatro profesional. Merece tomar asiento definitivo en el repertorio de la dramaturgia mexicana.

Aunque no menos positivo, muy distinto es el caso de El lazarillo. Con menos unidad y menos construcción dramática, El lazarillo de Óscar Liera es más bien un collage adaptado de la novela anónimo del Siglo de Oro: El lazarillo de Tormes. El autor padece de esa angustia, de ese anhelo —tan frecuente entre los jóvenes creadores—, de expresarlo todo de inmediato, en una sola obra; todo lo que le bulle en la mente desde años lo quiere lanzar al escenario desde su primera creación. Lo que hizo prolongarse el espectáculo hasta 2 horas y 15 minutos. ¡Excesivo! El primer acto era excelente. El segundo se prolongó demasiado y traía a escena elementos y personajes inútiles. El autor y a la vez director se impone, y nos impone un espectáculo con mensaje, con una crítica social y política, histórica y contemporánea, que se presta a muchas discusiones. Si, como dicen el autor y sus personajes: "Nada ha cambiado", y a través de la historia todo sigue igual, lógicamente ¿por qué las van a cambiar bajo la acción de los revolucionarios actuales? La historia no sigue una línea recta de evolución. Da saltos. A veces entre dos periodos de luz surge un abismo de tinieblas. Pero resulta imposible que nada haya cambiado.

Pero hasta la misma discusión, las mismas interrogantes que despierta le dan interés a este espectáculo ambicioso, que entreteje drama y comedia musical, o algo parecido a la comedia de este tenor, y podría llamarlo "melodrama" en el auténtico sentido de la expresión: drama con música. Algo desordenada en su puesta en escena, la representación en cambio cuenta con jóvenes intérpretes —la mayoría alumnos o ex alumnos de arte dramático de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM— especialmente dotados para la escena. Quien más, quien menos es ya un actor de temperamento artístico, natural y espontáneo, y casi todos con muy buenas veces y clara dicción.

Dos obras, dos espectáculos. Uno, el primero, más apropiado para el teatro profesional; el otro: El lazarillo más para un público universitario. Felicitaciones a la Universidad Autónoma Metropolitana por semejantes hallazgos para la dramaturgia nacional. Felicitación por su actividad en el campo teatral.