FICHA TÉCNICA



Notas Balance de la selección de obras participantes en la Muestra Nacional de Teatro, en San Luis Potosí, y que habrían de presentarse después en en el Distrito Federal

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Teatro en provincia”, en El Día, 7 marzo, p. 21.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Teatro en provincia

Malkah Rabell

Por segunda vez, el Departamento de Teatro Foráneo del INBA, reunió a grupos dramáticos de todo el país en una Muestra Nacional de Teatro para seleccionar entre ellos a los de más calidad y presentarlos, dentro de unos meses, en el DF. En esta oportunidad la Muestra tuvo lugar en la hermosa ciudad de San Luis Potosí, donde hicieron acto de presencia 20 grupos con las más diversas obras, tanto de autores mexicanos como universales. En el transcurso de la semana me tocó asistir a cuatro espectáculos, y no supe qué admirar más, si al público que en el teatro del Instituto Potosino que tiene 300 butacas y se llenaba noche tras noche, asistía en un silencio religioso que se terminaba con ovaciones para casi todas las representaciones; o a esos grupos juveniles que demostraban tanto amor y entusiasmo por el arte escénico.

Desde luego, los actores con habilidad histriónica no abundaban, más bien eran pocos, muy pocos.Por lo general demostraban grandes fallas profesionales en el uso de la voz y en el manejo del cuerpo. A todos esos jóvenes actores les faltaba experiencia y la enseñanza de maestros. Pero, las ausencias los reemplazaban con un buen texto y en algunos casos con el trabajo del director. Los cuatro espectáculos que pude presenciar fueron: La agonía del difunto, del colombiano Esteban Navajas Cortez Cruz, premiado por la Casa de las Américas de La Habana; Las sillasde Ionesco; Galileo Galilei, de Bertold Brecht, y Malcom contra los eunucos del inglés David Haliwell.

Probablemente la actuación más defectuosa fue la de La agonía del difunto que exige para sus únicos cuatro personajes, figuras de especial calibre artístico. Compañía del Teatro de la Universidad Autónoma de Sonora, bajo la dirección de Jorge Velarde Soto, contaba con cuatro jóvenes para quienes se hacía muy difícil interpretar a gente de edad. En cambio el texto era de gran, interés. Presentaba los problemas del campo colombiano, vistos por una pareja de hacendados y otra de campesinos que se enfrentan en una extraña anécdota, y donde la pareja campesina hace pagar sus injusticias y fechorías al hacendado de la manera más espeluznante. Pese a las debilidades interpretativas, el público recibió la última caída del telón con entusiastas aplausos después de haber escuchado con el mayor respeto e interés la hora y media que duraba la representación.

El espectáculo de la Compañía de Teatro de Bellas Artes de Jalisco bajo la dirección del arquitecto Guillermo Aldrete, en la obra de Ionesco, Las sillas, no dejó de extrañar por el éxito que obtuvo. La dificultad de entender esa compleja obra del Teatro de Absurdo, con la interpretación de dos jóvenes en los papeles de la"vieja" y del "viejo" que son la "encarnación del esfuerzo del hombre por hablar con otro, esfuerzo en el cual no hace sino hablar consigo mismo y de sí mismo" hacía temer el cansancio del público. Lo que no sucedió, y muy lejos de ello, pareció entusiasmar al auditorio, tanto con el texto, como con la actuación y con la escenografía que pertenecía igualmente al arquitecto Guillermo Aldrete.

El sábado 3 de marzo, subió al escenario del Centro de Difusión del Instituto Potosino, el grupo Teatristas de Aguascalientes de la Casa de Cultura de la misma ciudad. Bajo la dirección de Jorge Galván, la llegada a San Luis Potosí de ese conjunto, formado por 32 miembros, desató el entusiasmo en el ambiente de la Muestra. Fue un Galileo Galilei con fallas y hallazgos, con equivocaciones y aciertos; con una hermosa escenografía que dividía el escenario en dos cuerpos circulares de distintos tamaños, y aunque el cuerpo reducido amontonaba excesivamente a los actores, el otro en cambio daba lugar a hermosos episodios colectivos. En el campo directivo, Jorge Galván logró escenas excepcionales, como la de los cantores populares, donde todo el conjunto demostró poseer voces bien afinadas y saber hacer uso de ellas. Fue una escena que le daba a todo el espectáculo un tono contemporáneo de rebeldía y lucha y arrastró en su euforia a todo el auditorio. Desde luego a Arturo Pedraza le faltaba mucho para dar toda la fuerza dramática a su difícil personaje de Galileo Galilei, que exigía a un actor de mucha experiencia y posibilidades profesionales. Mas, con sus altibajos, con sus luces y sombras, fue un espectáculo donde lo positivo prevalecía y conquistaba todos los sufragios.

Por fin, el domingo 4 del presente, antes de abandonar San Luis, asistí a un espectáculo de Los Cómicos de la Legua, compañía juvenil de la Universidad Autónoma de Querétaro en la comedia del inglés David Haliwell, Malcom contra los eunucos, conjunto al cual he visto en diversas oportunidades en un repertorio clásico, al cual están mucho más acostumbrados. En esta obra moderna cayeron en numerosas exageraciones que transformó esta comedia con un trasfondo dramático y político, en una farsa. Mas el público aceptó las exageraciones con grandes carcajadas y no dejó de divertirse desde el primer acto hasta el final.

Muestra de teatro a nivel vocacional, con compañías que no tienen pretensiones profesionales, sus virtudes son de otra índole. Estos grupos nacidos en ciudades de provincia, donde rara vez se ofrecen espectáculo de compañías capitalinas —que cuando llegan se preocupan por la taquilla y muy poco por la calidad del repertorio— estos grupos vocacionales son de una extraordinaria importancia en sus propios ambientes, donde ofrecen no sólo la nota artística, sino la nota cultural, que da vida y alegría, e intereses nuevos a sus conciudadanos. La importancia de esos grupos en las ciudades provincianas, en los Estados, lo demuestra ese enorme entusiasmo con el cual los recibió la ciudad de San Luis, y esa entusiasta asistencia que abarrotaba el teatro durante 20 noches seguidas.