FICHA TÉCNICA



Título obra Juan Salvador Gaviota

Notas de autoría Richard Bach / autor de la novela homónima; Esteban Cruz / adaptación

Dirección César Perez Soto

Elenco Luis Couturier, Juan Ángel Martínez

Música Carlos Valero / canciones y sonorización

Grupos y compañías Centro de Experimentación Teatral del INBA

Espacios teatrales Teatro El Galeón

Productores Mario Alcántara, Fernando Becerril Duque, César Pérez Soto

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Juan Salvador Gaviota”, en El Día, 29 enero, p. 21.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Juan Salvador Gaviota, espectáculo para niños

Malkah Rabell

Inspirado en la novela de Richard Bach del mismo título: Juan Salvador Gaviota, el espectáculo escrito por Esteban Cruz, presenta una idea que no deja de ser interesante, aunque no muy novedosa, y de tal manera enrevesado su meollo que no sólo los niños poco la entienden, sino hasta para los adultos resulta bastante enigmática. Con unas pocas imágenes, que se repiten una y otra vez, el director, César Pérez Soto, del Centro de Experimentación del INBA, salta de una fase a otra de la misma idea: un niño o un pájaro, cuando quiere romper las viejas rutinas, los viejos moldes, y volar por sus propios esfuerzos con sus propias alas, en busca de nueves caminos, de nuevos horizontes, de nuevos cielos, termina por caer víctima del instinto de conservación tanto de su propia gente, como de la ajena. Pero aunque pierda la vida en esa luminosa aventura de la búsqueda, de la renovación, dejará siempre detrás de sí una profunda huella que otros seguirán.

Juan Salvador Gaviota es un pájaro, y es también un comediante, y es también un niño. Su tribu es la de las aves, pero también de una compañía de saltimbanquis, que se niegan a cambiar nada a las viejas costumbres, a las antiguas tradiciones, a las trasnochadas rutinas. Cada día y cada año de sus vidas se inicia, y reinicia la misma comedia, el mismo canto con las mismas danzas, y con las mismas palabras e iguales gestos. Todo lo que el público pide y que da dinero. Cuando Juan Salvador Gaviota quiere introducir en su familia y en su tribu —o en su compañía histriónica— unos cambios, unas renovaciones, es tratado de rebelde, de revolucionario, y es rechazado y arrojado fuera del seno de su hogar y de los suyos. Pero Juan Salvador no se acobarda por ello. Trata de desplegar sus propias alas y volar cada vez más alto, más alto, hacia el sol, hacia el cielo, hacia la libertad. Y en su camino de aprendizaje encuentra extraños y sabios maestros que le enseñan desconocidas filosofías para él, quienes lo llevan hacia el pasado y el futuro, de la humanidad, hacia los tiempos cuando el hombre aún anidaba en la piel de un simio; y hacia el futuro cuando el ser humano ha dejado de serlo para transformarse en robot. Y cuando ya sabio y hecho él mismo un maestro vuelve hacia los suyos para enseñarles sus nuevas verdades, éstos, ya viejos y decrépitos. lo matan.

Con una producción muy modesta, pero creativa, debida a Mario Alcántara, Fernando Becerril Duque y el mismo César Pérez Soto, éste último como director de escena construye su espectáculo con muy pocos elementos y con muy reducido texto. Para sugerir la repetición de la rutina y de los ritos tradicionales, repite varias veces las mismas escenas con los mismos bailes e iguales canciones. lo que no deja de caer en la monotonía. En cambio el elemento que más alza el tono general de la representación es la música, con canciones de Carlos Valero, así como la total sonorización de la función. Si el espectáculo pudiera contar con intérpretes especializados en el canto y en la coreografía, probablemente la calidad de este Juan Salvador Gaviota se hubiese acrecentado en gran medida. Pero no es este el caso. Aunque el joven conjunto se mueve con bastante disciplina y ritmo.

La primera figura —cuyo nombre ignorábamos, ya que éste figura entre el conjunto por orden alfabético y no por los papeles interpretados—, que actúa como Juan Salvador, se distingue por ciertos conocimientos coreográficos, por su temperamento artístico y por su graciosa silueta.

Lo que llama la atención del público que asiste en el Galeón a este espectáculo, con que se halla formado en su mayoría por adultos y no por niños. Tal vez ello se deba al renombre que obtuvo la novela de Richard Bach: Juan Salvador Gaviota.