FICHA TÉCNICA



Título obra Las visitas

Autoría Alejandro Aura

Elenco Joaquín Garrido, Zaide Silvia, María Alicia Delgado

Escenografía Alejandro Luna

Música Alicia Urreta

Espacios teatrales Teatro Santa Catarina

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Las visitas: homenaje a las enfermeras”, en El Día, 29 agosto 1979, p. 21.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Las visitas: homenaje a las enfermeras

Malkah Rabell

Obra extraña esta primera "pieza" del actor y poeta Alejandro Aura que se presenta actualmente en el "Santa Catarina". Y la llamo"pieza" porque ésta realmente lo es, ya que los dramaturgos contemporáneos han abandonado el término "drama" antaño significativo, para adoptar la designación más neutra de "pieza" que ofrece una diversidad ajena a etiquetas y categorías. ¡Y qué etiqueta ponerle a Las visitas? ¿En qué género colocarla? No es teatro tal como tradicionalmente lo consideramos. Tampoco es poesía, aunque a menudo se le oye una voz poética. Pero la poesía colocada al lado de un "cómodo"' y de un excusado, en una cama de hospital con todos los realismos sanitarios, se hace tan pesada que asta espantaría al finado Pablo de Rokha. Más bien —creo— que se trata de una tentativa muy individual, muy personal, y sólo lograda a medidas de crear un teatro nuevo, cuyas posibilidades surgirán a medida que este dramaturgo novel irá madurando en la profesión.

Así que Aura mezcla texto y canciones. Casi podría decirse que la prosa sirve de ilustración a las canciones, que de ninguna manera son brechtianas. Las brechtianas son didácticas, y sólo las salva del panfleto el multifacético talento del bardo. Las de Aura son divertidas sin intenciones especiales. El autor se divierte sin preocuparse de lo que dirá el espectador "serio e inteligente". Y resulta que el público también se divierte. Luego el autor trata de reflejar escénicamente algunos sueños de un enfermo probablemente bajo los efectos de drogas somníferas o tranquilizantes.Y en esos sueños aparecen recuerdos de infancia; la realidad mexicana de hace unos treinta años, cuando Tin-Tan estaba de moda y se bailaba mambo.

He oído opiniones que pretendían encontrar en la obra ideas filosóficas. ¡Tal vez! Si la manera de ver la vida de cada quien es filosofía, todos somos filósofos, y un poeta lo es con mayor ventaja. ¿Cuál es esta filosofía? Pues que Aura quiere escapar de la vida urbana, con smog y sus asfixiantes limitaciones, y si Rousseau soñaba con una casita verde en una colina, y Tarzan se encierra en la selva, Aura descubrió un refugio insospechado: el hospital. He conocido a ciertos hospitalizados que se negaban a dejar la cama de la sala común, porque afuera nadie los esperaba, les faltaba techo, pan y seguridad. Mas, el enfermo de Las visitas rehuye precisamente a quienes lo esperan afuera: esposa, madre e hijos, quienes, allá afuera, lo abruman de responsabilidades. Ha encontrado a sus ángeles guardianes en las dos enfermeras que lo cuidan. Yo creo que en los sanatorios, y con más razón en los hospitales gratuitos, es difícil conseguir una sola enfermera particular, pero dos juntas es ya un lujo para millonarios. Desde luego el autor tuvo que recurrir a una pareja para ampliar el reparto, y permitir el diálogo entre sus guardianas.De todos modos la realidad en este caso importa poco. Aura usa el hospital y su personal en cierto modo simbólicamente.

Los tres únicos personajes estaban interpretados por tres jóvenes actores: Joaquín Garrido, como el enfermo, protagonista que no deja de ser un poco ridículo, con su batita de hospital y sus piernas peludas. Y siempre resulta poco grato un papel ridículo, sobre todo si no llega a la comicidad, o no consigue la comicidad buscada, y la ridiculez es gratuita. En los papeles de las enfermeras, Zaide Silvia y sobre todo María Alicia Delgado cantaban, bailaban y actuaban con mucha gracia y profesionalismo. Y por fin, la música de Alicia Urreta resultaba muy agradable.

En realidad estos breves apuntes no se deben considerar como una opinión definitiva. Sólo traté de analizar mis propios sentimientos y mis propios pensamientos ante esas Visitas que nunca aparecen, de Alejandro Aura.