FICHA TÉCNICA



Notas Balance del teatro infantil en la ciudad de México, en 1979.

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Teatro infantil en 1979. Un año heterogéneo de teatro: (II)”, en El Día, 19 diciembre, p. 17.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Teatro infantil en 1979
Un año heterogéneo de teatro: (II)

Malkah Rabell

Gracias al Año Internacional del Niño, y gracias al FONAPAS, hubo en este 1979 abundancia de teatro infantil, lo que en México no es frecuente. Desde luego, no pude asistir a todos esos espectáculos creados en su mayoría para menores de 10 años, un poco por falta de tiempo, y otro por falta de paciencia. Más, de la docena de espectáculos a los que pude asistir, algunos me llamaron especialmente la atención por su deseo de transmitir un mensaje. Lo que, cuando sabía hacerse con sentido poético, buena actuación y juicio artístico, daba un buen resultado, sobre todo cuando se sabía ofrecer una moraleja sin dejar de divertir a los pequeños espectadores. Creo que en este terreno, Enrique Alonso con su experiencia única en nuestro ambiente profesional, provisto de las virtudes antes mencionadas, ganó la palma con Cuando todos los niños del mundo... Enrique Alonso fue por otra parte quien mayor esfuerzo desplegó en el campo infantil en el transcurso del presente año con 3 espectáculos en 10 meses, los 3 excelentes. Tal vez los otros 2: Historia de un cerillo y El mundo es una inmensa pelota ni fueron tan poéticos, ni pudieron rivalizar con el mensaje de la primera obra, donde todos los niños del mundo tienden a una solidaridad universal que borra, anula las fronteras de nacionalidades, razas y religiones, pero tenían otros encantos: los del niño luchador en Historia de un cerillo y los de la didáctica ofrecida en forma divertida acerca de lo que es el mundo y sus misterios.

Parecido al mensaje auténticamente infantil de Cuando todos los niños del mundo, es el que en forma de pantomima ofrece el grupo de Rafael Pimentel en Dar es a todo dar. ¡El más maravilloso mensaje, la más positiva lección para los niños (y para los grandes) es enseñarlos a dar, a compartir, a ofrecer sin pedir nada a cambio! El título mismo lo dice. Pero no todos lo han comprendido así. Para algunos artistas que apenas se inician, y aún no conocen ni el abecedario de su profesión, menos de su arte, pero en cambio ya saben hablar mucho de "mensajes", estos artistas probablemente piensan que a los chiquitines ya se les puede enseñar los horrores del capitalismo o las complejidades del imperialismo.

En el defecto de exagerar el mensaje infantil cayó un espectáculo que se presentó bajo el título: Aventuras en el siglo XXI, con texto de Oswaldo Anderson, que llevó a escena una aventura con pretensiones filosóficas que los niños menores de 10 ó 12 años no entendían. La idea no obstante era buena. Tratábase de transmitir a través de símbolos fantásticos la significación del smog, representado como un malvado emperador auxiliado en su poder por "neutrón", computadora manejada por la princesa "teknika", etc... Pero la obra se dedicaba a explicar a los chiquitines el significado de las palabras "imperialismo", capitalismo", "monopolios", y otras por el estilo, enseñanza política que aún se me hace prematura. Si no hay que considerar a los niños com débiles mentales, tampoco es necesario transformarlos desde la edad más temprana en máquinas que repitan fórmulas y slogans, aprendidos de memoria.

Una linda moraleja para niños fue la transmitida por ¿Quién dijo dragón? los dragones no existen y las hadas buenas y malas, las brujas y los dragones son seres humanos con los cuales se trata de asustar a los niños, o mejor dicho obreros con cuya peligrosidad se trata de dar miedo a los "inocentes", sean quienes sean estos inocentes. Desde luego también aquí nos encontramos ante un simbolismo que muy pocos niños llegarán a comprender del todo. Pero el valor fundamental de este espectáculo, que ya circuló por los escenarios capitalinos desde el año pasado, es su hermosa música del compositor Carlos Lira, y la intervención de primeras figuras que no suelen interpretar repertorio infantil, como Salvador Sánchez, Guillermo Gil, Silvia Mariscal, Julieta Egurrola y Arturo Berenstain.

Un mensaje no menos hermoso es el que transmite la representación infantil, que ya también circula por nuestros teatros desde 1978, Juan Salvador Gaviota, que con su filosofía orientalista más atrae a los adultos que a los niños, pero que mantiene el interés de los pequeños por su espectáculo en cierto modo onírico. Otra representación que durante algún tiempo atrajo a los niños por lo espectacular fue: Aladino y la Lámpara Maravillosa.

Con un sólo actor profesional, Miguel Ángel Martínez, y el resto compuesto por niños y adultos aficionados, se presentó durante una prolongada temporada en Tlatelolco, una obrita de Betty Catania dirigida por Marilyn Ichaso: El asalto a la Lupita, graciosa comedieta que divertía a chicos y grandes, y que a través de las inocentes aventuras de un "bandido" cantinflesco transmitía la crítica contra el abuso que las mamás y sus hijos hacen de la televisión, sobre todo de los espectáculos de violencia.

Un espectáculo original para niños fue La fuga de Nicanor con muñecos de tamaño natural, basado en un texto de Jorge Ibargüengoitia y bajo la dirección de Julio Castillo. Este año continuó el movimiento de renovación del guiñol y uno de los espectáculos que me tocó ver de esta especialidad fue el de El circo Serendipity que se distinguió por su disciplina y entrega profesional. Otros numerosos espectáculos infantiles hubo este año, hasta Juan José Calatayud intervino con su piano en una representación infantil titulada: Con un poco de música.

Muchos espectáculos se representaron en el marco de las escuelas. Otro no los he visto y algunos los he olvidado. Pero como resultado de esa multitud de representaciones infantiles en honor del "Año Internacional del Niño" podemos desear y esperar que algo de todo este esfuerzo quede definitivamente implantado en nuestra tradición teatral y se repita más, allá del marco oficial y más allá del año 1979.