FICHA TÉCNICA



Título obra Los viejos

Autoría Rodolfo Usigli

Notas de autoría Willebaldo López / Asistente de dirección

Dirección Luis G. Basurto

Elenco Javier Marc, Carlos Bracho, Sonia Amelio,

Escenografía David Antón

Coreografía Guillermina Bravo

Música José Antonio Alcaraz

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Los viejos han envejecido”, en El Día, 21 marzo 1979, p. 21.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Los viejos han envejecido

Malkah Rabell

Gran escritor realista durante toda su vida, con obras que dejarán huella no sólo en el teatro mexicano, sino en el latinoamericano, Rodolfo Usigli, para su madurez quiso emprender el camino de la "vanguardia" quiso demostrar que también el puede ser "modernista y los "viejos" dramaturgos logran crear formas nuevas basándose en sus conocimientos de la técnica dramática. Y en 1971, escribió Los viejos, obra que trata de seguir algunos lineamientos del "Teatro del Absurdo". Lo que acaso hace ocho años resultaba aún vigente, pero que hoy, cuando el "absurdo" va perdiendo su interés y cae en el olvido, salvo alguna que otra obra que ya penetró en el universo de los clásicos, pues hoy Los viejos deja traslucir todas las tallas de una pieza que nunca tuvo juventud, de unos "Viejos" que nacieron a destiempo.

Tres personajes en escena sostienen una situación —más que un argumento—, poco creíble: un joven critico, autor dramático a su vez, abandonó la sala de espectáculo antes de finalizar la obra de un colega maduro y prestigioso. Por semejante crimen lo despiden de su periódico, lo que nunca ha sucedido, porque todos los periódicos dei mundo deberían suspender a sus críticos; su mujer lo recrimina sin palabras —ya que se trata de un personaje mudo, simbólico: La Mujer—; y por fin recibe la visita de tres viejitos distintos, probablemente tres personajes imaginados por el crítico, cada uno con distinta idiosincrasia y diversas pretensiones, que vienen para reconvenir a su inmaduro contrincante, a demostrarle las sinrazones de su crítica, las falsedades de sus razonamientos y la injusticia de su negación de toda capacidad a los artistas envejecidos.

En las obras de Usigli, lo más interesante son tos diálogos, los parlamentos, las ideas que pone en boca de sus protagonistas. Lamentablemente, la dirección de Luis G. Basurto para subrayar el modernismo de la pieza, impuso brincos, saltos y maromas a los personajes, lo que dificulta a los espectadores prestar la máxima atención las palabras, a las ideas de los protagonistas, es decir a las del dramaturgo.

Tres actores excelentes, tanto Javier Marc en el papel del joven crítico-autor, como Carlos Bracho en la interpretación de los tres viejitos., de los tres viejos así como Sonia Amelio, que no sólo es una estupenda bailarina, sino una talentosa actriz, los tres parecen fuera de lugar, falsos, y hasta fastidiosos y absurdos. Es muy difícil crear un papel cuando éste no se presta para ello. Javier Marc entre una frase y otra brinca de un extremo a otro del escenario, Carlos Bracho anda doblado como si tuviera 90 años, y habla con una voz tan cascada como si estuviera al borde de la tumba. En semejante situación se anda en silla de ruedas y no se pretende escribir obras nuevas.

¿Y para qué todos estas saltos, estas carreras? ¿Para qué esta "simbólica" mujer desnuda? Que para el colmo ni siquiera se presenta desnuda, sino enfundada en una malla transparente. Cuando no se puede exhibir la desnudez al natural, más vale vestirla en lugar de recurrir a esa fealdad que provoca una malla. Desde luego me imagino que una figura desnuda durante dos horas de espectáculo puede resultar insoportable. ¿Para qué esta escenografía de espejos adornados con piezas sueltas que subían y bajaban sin ninguna razón para ello?

Todo un equipo de primeras figuras artísticas como Guillermina Bravo, en la coreografía; José Antonio Alcaraz en la musicalización; David Antón en la escenografía, y Willebaldo López en la asistencia de dirección, no pudieron salvar en espectáculo cuyo texto ya estaba envejecido antes de nacer.