FICHA TÉCNICA



Título obra Los empeños de una casa

Autoría Sor Juana Inés de la Cruz

Dirección Luis G. Basurto

Elenco Magda Guzmán, Marta Aura, Rubén Rojo, Miguel Palmer, Ricardo Cortés, José Baviera, Álvaro Espinosa, Héctor Argento, Carmen Monge

Escenografía David Antón

Música Guillermo Argüelles

Espacios teatrales Teatro Julio Prieto

Productores El Teatro de la Nación

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Los empeños de una casa de Sor Juana Inés de la Cruz”, en El Día, 12 noviembre 1979, p. 21.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Los empeños de una casa de Sor Juana Inés de la Cruz

Malkah Rabell

Oficialmente se considera a Los empeños de una casa, de sor Juana Inés de la Cruz, como una comedia de capa y espada, con su loa, sus sainetes, sus letras y su sarao final, pero en realidad por su contenido es una comedia de enredos, aunque Antonio Castro Leal diga: "Lo barroco está mucho más en los enredos que en el estilo". Y el director de escena, Luis G. Basurto, se preocupó mucho más por los enredos que por el estilo, lo que probablemente molestó a los maestros de literatura española de escuelas secundarias, pero que encantó al público cuyas permanentes risas llenaban el teatro, y el cual premió cada telón con entusiastos aplausos. A esos enredos, que eran tantos y tales que casi perdíamos la cuenta de quién era quién, el director les impuso tan precipitado ritmo y tan modernistas soluciones —con su cámara lenta y sus efectos luminosos— que a veces nos creíamos ante una farsa de autor contemporáneo, o por lo menos de comediógrafo del siglo XIX. Y a decir verdad, la propia comedia de esa singular escritora y mujer nacida en el siglo XVII por puro azar, tiene no pocos hallazgos extrañamente novedosos tanto para su tiempo como para el nuestro, sobre todo en las ideas, que abundan, acerca de la sicología femenina y de la conducta de la sociedad. En cuanto al texto, el director permaneció fiel al original hasta en sus mínimos detalles, y en sus largos parlamentos no le cambió ni punto ni coma, o casi. Hasta permaneció fiel a las 3 jornadas. Lo que muy raros directores jóvenes hacen.En el papel protagónico, la excelente actriz Magda Guzn, ya no es la bella y joven Leonora, cuyas prendas tantos amantes codician. Por fortuna, el velo negro que a menudo en el transcurso de la obra cubren sus rasgos ayuda a la ilusión. En la figura de Leonor no podía rendir igual encanto y calidad interpretativa como lo hizo en la viuda madura de 0.K., papel que acaba de abandonar. Caso extraño, en esa comedia, el verdadero papel central le pertenece a un sirviente, Castaño... Lo que no solía suceder en la literatura dramática del siglo XVII, cuando los domésticos por lo general figuraban en segundo orden. En este personaje, Rubén Rojo dio toda la medida de su vena cómica, aunque a veces recurría a rasgos caricaturescos no muy apropiados, como cuando levanta las basquiñas de la dueña de la casa donde él y su amo piden refugio, lo que jamás doméstico alguno se hubiese permitido. Desde luego en ese detalle la responsabilidad es del director. En cambio Marta Aura, a quien estamos acostumbrados de ver en papeles serios, nos sorprendió en el personaje de la clásica sirvienta que escucha las confidencias de su ama, da consejos y sirve de enlace en las intrigas más enredadas. En ese papel de Celia, que ejecutó con toda corrección y su acostumbrada claridad de dicción, le faltó cierta ligereza cómica. Otro actor excelente en su personaje del caballero que cae víctima de sus propios engaños y enredos, fue Miguel Palmer como don Pedro. Tanto Rubén Rojo como Miguel Palmer faltan excesivamente del escenario capitalino, por razones que desconozco.El resto le formaban Ricardo Cortés, José Baviera, este espléndido actor de carácter, Alvaro Espinosa, Héctor Argento y una nueva figura en el teatro mexicano, Carmen Monge, que por ser su primera presentación en escena, promete. Con la musicalización de Guillermo Argüelles, y tanto la escenografía como el vestuario de David Antón; ambos apropiados sin llegar a grandes alturas, el espectáculo alegre y dinámico, y a pesar de todo didáctico, sugiere una larga vida en el escenario Julio Prieto, bajo los auspicios de El Teatro de la Nación.