FICHA TÉCNICA



Título obra El General Otte

Notas de autoría Álvaro Contreras Vélez / autor de la novela homónima; José Manuel Álvarez / adaptación teatral

Dirección José Manuel Álvarez

Elenco Manuel Guizar

Grupos y compañías Los Farzantes, Compañía de Morelia Michoacán

Espacios teatrales Teatro Jiménez Rueda

Eventos II Temporada de lo mejor de teatro en provincia

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. El General Otte en lo mejor del teatro de provincia”, en El Día, 23 julio 1979, p. 17.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

El General Otte en Lo Mejor del Teatro de Provincia en México

Malkah Rabell

Por la ausencia del grupo de Torreón, Coahuila, que debía presentarse en la II Temporada de Lo Mejor del Teatro de Provincia en México bajo los auspicios del Instituto Nacional de Bellas Artes, con Las mujeres sabias de Moliére, fue llamada a reemplazarlo la Compañía de Morelia, Michoacán, Los Farzantes, que desde algún tiempo actúa en el teatro CREA, con El General Otte, farsa en dos actos basada en la novela de Álvaro Contreras Vélez.

El programa de mano no aclaraba quien era Álvaro Contreras Vélez, cuál era su origen, ni cuál era su carrera artística. El General Otte daba toda la impresión de una revista política realizada a todo vapor debido a la actualidad del problema nicaragüense. Y como la caricatura da derechos a la risa y sirve de escape a la tensión nerviosa hasta cuando de tragedias se trata, en especial cuando es la política que la provoca, en el escenario de Jiménez Rueda el drama de Nicaragua se transformó en una farsa. Por lo menos era lo que al público —y a mí también— nos parecía. Estábamos todos convencidos que de Nicaragua se trataba, y bajo el disfraz de El General Otte se ocultaba la figura de Somoza. Aunque las diferencias eran bastante sensibles. Más, como nadie iba en pos de la verdad, sino de la burla y de la crítica, y como desde hace varias semanas los acontecimientos de Nicaragua se imponían y creaban casi una idea fija y una preocupación constante, fácilmente se caía en cualquier equivocación y se admitían las desviaciones.

No obstante, algo se me hacía extraño en ese General Otte, algo que me dejaba inquieta y que no lograba digerir ni aclarar a primera vista. ¿Quién era Contreras Vélez y a donde se dirigía? Constantemente me embargaba la impresión que la farsa daba un paso adelante y dos pasos para atrás; un paso a la izquierda y otro a la derecha. Hasta que, por fin, a la salida, un compañero guatemalteco me ayudó a encontrar la clave del misterio: no se trataba de Nicaragua sino de Guatemala, y como todos los gorilas de América Latina tienen bastante semejanza, la confusión resultaba comprensible. Empero más curiosa fue la aclaración de que el Sr. Álvaro Contreras Vélez es conocido en su país como un notorio reaccionario. Lo que no se me hizo excesivamente extraño. Lo que si me parecía doloroso es la facilidad que tiene la multitud —público de teatro, o público de mitin por confundir la derecha con la izquierda. Sobre todo cuando de cuestiones nacionalistas se trata. ¡Peligroso!

Mas, es menester admitir que el humor de Álvaro Contreras Vélez es inteligente, agudo y . . venenoso. No deja títere con cabeza. Su general Otte es un bruto, un ignorante, pero nada tonto, y a veces hasta un politiquero bastante hábil. No presenta la paranoia ni la crueldad de Somoza. En cambio posee una familia muy parecida a la de éste. Y el adaptador, a su vez director de escena, José Manuel Álvarez, intervino en la tarea de señalar alusiones locales y nacionales que no se preocupaban mucho por la exactitud de los sexenios. Lo que el público captaba enseguida y compensaba con grandes risas y aplausos. Particularmente hizo reír la introducción, el prólogo, que pisaba tierra propia y representaba un ensayo de una Compañía que improvisaba una farsa: El general Otte, ensayo durante el cual las alusiones al conflicto gremial SAI-ANDA abundaban.

Los jóvenes intérpretes, actores michoacanos, se desempeñaban con acierto. Sobre todo en el doble papel de director de escena y de General Otte (quien distribuye los papeles se queda, naturalmente, con la figura protagónica), Manuel Guízar (si no me equivoco, ya que en el programa citan los nombres de los actores sin aclarar qué personajes interpretan), pues, Manuel Guízar el actor más maduro y experimentado del grupo, logró crear con mucho humorismo a sus dos protagonistas.