FICHA TÉCNICA



Título obra Esperando a Godot

Autoría Samuel Beckett

Dirección Francisco Javier Díaz Dueñas

Elenco Francisco Javier Díaz Dueñas, Francisco Galán, Pedro Romo, Raúl Díaz, Eleazar Molina

Espacios teatrales Carpa Geodésica

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Esperando a Godot”, en El Día, 14 marzo 1979, p. 21.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Esperando a Godot

Malkah Rabell

Si bien para los especialistas el "Teatro del Absurdo" empieza a ser ya envejecido y gratuito, para el público mayoritario, para todos aquellos que hace 10 años en México no asistían a espectáculos escénicos, es apenas una novedad. Una novedad que no les resulta tan difícil de entender como en la época de su aparición. Tuve ya varias oportunidades de comprobarlo. Durante la II Muestra de Teatro de Provincia, subió a escena la obra de Ionesco: Las sillas. Los especialistas y profesionales, la criticaron, considerándola inoperante a estas alturas del siglo XX. En cambio el público que llenaba la sala del Instituto Potosino del INBA, la escuchó en un silencio religioso y respondió al impacto con una verdadera ovación. Actualmente en la Carpa Geodésica se presenta los domingos por la noche, la pieza de Beckett Esperando a Godot, y el público aunque reducido, recibe igualmente esa primera obra dramática de Beckett con una salva cerrada de aplausos. Hace 3 décadas, las características del Anti-Teatro: ausencia de tema, de acción, de psicología y conflicto, se le hacía muy difícil de asimilar a un auditorio neófito. Hoy, semejante auditorio ya se acostumbró a tales rasgos por encontrarlos a menudo en la dramaturgia contemporánea. Además, es cierto que Esperando a Godot ya resulta una obra clásica, y aunque el teatro del absurdo pase de vanguardia a retaguardia, esta pieza de Beckett quedará para siempre en el repertorio de todo teatro que se respeta.

En la puesta en escena de Francisco Javier Díaz Dueñas en la Carpa Geodésica, el espectáculo resulta sencillo, hasta demasiado sencillo, aunque es conveniente no cargar con hallazgos ese género, por ser ya bastante complejo el texto. Pero el misterio que es algo inherente a la atmósfera beckettiana ha desaparecido. Y casi nos parecía natural encontrarnos con esos dos hombres, Estragón y Vladimir que esperan a un ser enigmático, Godot. Beckett mismo considera tonto encontrar cualquier semejanza de Godot con Dios. No obstante no puedo escapar a la tentación de hacer semejante paralelo y recurrir al cálculo algebraico: Godot=Dios. Y al fin y al cabo ¿a quién esperan con tanta desesperación y tanta esperanza Vladimiro y Estragón, sino a Dios? ¿Y qué otra cosa que un representante de Jehová puede ser ese muchacho mensajero de Godot, quien a la pregunta de Vladimiro: ¿Y Godot te pega?", responde: "A mí, no, pero a mi hermano sí". "¿Y qué hace tu hermano?" "¡Cuida ovejas!" ¿No es una extraña semejanza con Abel y Caín. Caín cuidaba ovejas y a Caín Dios sí le pegaba.

En la dirección de Francisco Javier Díaz Dueñas esos dos seres de ninguna parte y de todas partes, anclados en el corazón del mundo, en un paisaje lunar, bajo un árbol esquelético, fuera del tiempo y del espacio, esos dos vagabundos, Vladimiro y Estragón, no nos angustian ni nos oprimen. Ellos, y todo en torno de ellos, y hasta la aparición de Lucky y Pozzo carece de misterio.Es cierto que el director con mucho respeto nada cambió al texto. Pero no supo crear o no quiso crear la atmósfera de angustia, el clima de misterio que casi se volvió naturalista. A todo lo largo de la representación nunca apareció un fuerte impacto.

En cuanto a los intérpretes, Francisco Javier Díaz Dueñas, como Estragón, Francisco Galán como Vladimiro, Pedro Romo como Pozzo, y Raúl Díaz como Lucky y Eleazar Molina como el muchacho sin nombre, todos estuvieron muy correctos en sus respectivos papeles, y hasta a veces conseguían momentos de fuerza dramática, como Pedro Romo en su monólogo del segundo acto. Todo el conjunto se distinguía por la limpidez de las voces y la claridad de la dicción.

Muy pocas oportunidades hemos tenido de presenciar la puesta en escena de Esperando a Godot en México. Su única representación profesional fue hace unas dos décadas –o más– bajo la dirección de Salvador Novo y la actuación de Carlos Ancira. El actual montaje de esa pieza de Beckett en la Carpa Geodésica puede considerarse como una empresa valiosa, digna de ser presenciada, sobre todo por un público joven.